Economia
Ocho millones de historias que la macroeconomía no puede olvidar

En estas semanas, los medios de comunicación presentan análisis macroeconómicos del año que termina y proyecciones para el próximo periodo. Estos ejercicios se construyen a partir de supuestos técnicos, explicaciones matemáticas, gráficas y conceptos que, aunque parecen lejanos, impactan de manera directa la vida cotidiana de millones de personas. Entre ellas, más de ocho millones de personas mayores de 60 años en Colombia, quienes experimentan los efectos de la macroeconomía no en cifras, sino en realidades concretas que no pueden ser ignoradas.
La inflación no es solo un número consignado en un informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Para las personas mayores representa la pérdida real del poder adquisitivo del dinero. Mes a mes observan cómo los precios de los bienes y servicios aumentan, mientras sus ingresos permanecen fijos. Esta situación genera incertidumbre, ansiedad e inseguridad frente a la posibilidad de cubrir las necesidades básicas. En Colombia, el 46 % de las personas mayores manifiestan que sus ingresos apenas alcanzan para cubrir los gastos mínimos, mientras que un 37 % afirma que no les alcanzan, evidenciando una fragilidad económica que se profundiza en contextos inflacionarios.
La sostenibilidad del sistema pensional es otra de las grandes preocupaciones. De manera recurrente se señala que el sistema es insostenible frente al cambio demográfico y que, en el futuro, no existirán los recursos suficientes para cubrir las obligaciones adquiridas. La sola percepción de una posible reducción o retraso en los pagos se convierte en una amenaza directa al bienestar emocional de quienes han trabajado toda su vida con la expectativa de una vejez digna. A esto se suma la baja cobertura: el 68 % de las personas mayores encuestadas en 11 ciudades manifestó no haber cotizado en ningún fondo de pensiones, lo que incrementa de forma significativa su vulnerabilidad económica.
En esta etapa de la vida, las personas mayores suelen priorizar inversiones relativamente seguras. Foto:iStock
Las políticas macroeconómicas también tienen un impacto directo en el sistema de salud. Las personas mayores requieren atención médica continua, oportuna y de calidad. Sin embargo, los presupuestos del Estado destinados a la inversión y operación del sistema de salud se ven afectados por restricciones fiscales y ajustes al gasto público. Ante las fallas del sistema, muchas personas mayores terminan asumiendo de su propio bolsillo costos que deberían estar cubiertos. Como ejemplo, el 64 % de las personas mayores consume de manera habitual medicamentos, y no todas cuentan con el presupuesto suficiente para asumir estos gastos por cuenta propia, lo que agrava su situación económica y pone en riesgo su bienestar.
Las personas mayores también siguen con atención las tasas de interés, entendidas como el precio del dinero, en la medida en que influyen tanto en sus ingresos como en sus gastos. Estas tasas afectan los rendimientos de sus ahorros e inversiones, pero al mismo tiempo inciden en los créditos presentes y futuros. En esta etapa de la vida, las personas mayores suelen priorizar inversiones relativamente seguras, con el objetivo de proteger su capital y mantener su tranquilidad financiera.
Frente a estos desafíos, se requiere algo más que cifras y gráficos de política macroeconómica. Es indispensable avanzar en una pedagogía económica dirigida a las personas mayores, que les permita comprender cómo las decisiones macroeconómicas inciden en su vida diaria. Pero, al mismo tiempo, la macroeconomía debe escuchar las historias de vida de los más de ocho millones de personas mayores en Colombia, para que las decisiones sean verdaderamente inclusivas y generen bienestar en quienes han construido nuestra sociedad con su trabajo y esfuerzo a lo largo de tantos años.
ALEJANDRO CHEYNE VOZ MAYOR







