Colombia
Opinión| ‘Mirando al futuro de TransMilenio’, Darío Hidalgo

En los 25 años de nuestro primer sistema de transporte masivo en Bogotá, Pasé de una gran alegría y recepción positiva en su inicio, a un deterioro gradual, especialmente en su segunda década. Desde 2018 hemos visto una valiosa recuperación, con cambios de flota, mejoras en la gestión operativa, en la seguridad y el control de la evasión, y con la reactivación de su expansión. La mejoría ha sido notable: la calificación de satisfacción según Bogotá Cómo Vamos pasó de 13% en 2018 a 39% en 2023 y se ha mantenido estable en 35%, aún con las dificultades que implica para su operación la construcción de la primera línea del metro y de las troncales de la Av. Cali y de la Calle 13 (Puente Aranda).
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Este nivel de satisfacción es aún insuficiente y la prioridad inicial del corto plazo es mejorar esa percepción de los usuarios con servicios más confiables, menores ocupaciones en las estaciones y tramos críticos, con niveles de seguridad personal mucho más altos. y con mayores controles a ventas ambulantes, mendicidad y colados. Es mucho más fácil decirlo que hacerlo: el equipo de la empresa distrital Transmilenio SA y los operadores del sistema trabajan de forma permanente en estos aspectos. Algunos indicadores muestran mejoría: mayores velocidades comerciales, mayor productividad de la flota, mayor regularidad de los servicios, reducción de los reportes de robos y de abuso a mujeres, menores niveles de evasión del pago del pasaje. Reforzar esas acciones y mostrar los resultados en mejora continua de la calidad de servicio es un primer reto para el siguiente cuarto de siglo.
TransMilenio Foto:Mauricio Moreno CEET
El segundo reto es la implantación adecuada de las nuevas troncales en marcha y la incorporación de nuevos autobuses de bajas y cero emisiones -contratados y en proceso de contratación. Ya vimos un cambio cualitativo importante al principio de este año con la extensión entre Molinos y el Portal de Usme -que había quedado pendiente hace 25 años-. Hay ya un pequeño tramo de la Av. 68 en operación con autobuses duales y con acceso a través de un puente curvo en la Av. El Dorado. Poco a poco veremos otros tramos de la Autopista Sur en Soacha (4.4 km), la Av. 68 (17,1 km) y la Av. Cali (7,4 km), aunque tal vez tengamos que esperar hasta 2027 y 2028 para tenerlas completas. Luego vendrán la Calle 13 (11,6 km) y la Carrera Séptima Norte (Calle 99 a 200, 11,5 km). Posiblemente veremos carriles para autobuses en la ampliación de la Autopista Norte (5.8 km) -pendiente de aprobación de licencia ambiental. Tendremos discusión sobre la Carrera Séptima en Chapinero que ojalá por fin se resuelva. El próximo gobierno distrital tendrá el reto de iniciar esos y otros corredores y tener proyección a la Región Metropolitana. Con los 58 km en construcción (y los que firman) nos acercaremos a la ambiciosa meta trazada en el año 2000 de contar con 388 km de troncales, pero no como sistema exclusivo de la ciudad sino en conjunto con las líneas de metro, cables y trenes regionales.
TransMilenio Bogotá Foto:Mauricio Moreno CEET
Ese será el tercer reto: la consolidación del sistema multimodal integrado. En solo 3 años la primera línea de metro (23,9 km) estará en operación para la cual tenemos gran optimismo. La implantación cambiará a TransMilenio: los servicios tendrán ajustes y el metro con su velocidad, confiabilidad y comodidad, nos exigirá que la movilidad en la superficie también mejore. No tendremos un comportamiento en el Metro y otro en TransMilenio, seremos los mismos bogotanos. El llamado es que la “actitud metro” se extiende a autobuses troncales y zonales, al cable existente en Ciudad Bolívar, a los nuevos cables de San Cristóbal (2.9 km) y Potosí (3.3 km), a la Línea 2 del metro (15,5 km) en proceso de contratación, ya los trenes regionales de occidente (39,6 km en construcción) y del norte (49 km, aprobado).
TransMilenio Bogotá Foto:CESAR MELGAREJO CEET
Vivimos en 2025 un momento afortunado de la historia de la movilidad de Bogotá, que por fin está en construcción después de un tiempo en que las discusiones no nos permitían avanzar. Vamos a recuperar eso que nos hizo orgullosos hace 25 años: ser un paradigma global de innovación en movilidad sostenible, entregar a los usuarios el mejor servicio posible, a costos razonables, y apoyar un desarrollo urbano más denso, sostenible e incluyente. Ya vemos proyectos inmobiliarios en marcha asociados a nuestro transporte masivo; la ciudad seguirá en transformación. Pero tal vez lo más importante es que no nos detengamos: que sigamos con la línea 3 del metro, con extensiones a la línea 1, con nuevos troncales -no necesariamente tan masivas como las actuales, mejores andenes, ciclorrutas y espacio público más verde y amigable.
Hace 25 años experimentamos con gran expectativa un cambio profundo en la movilidad de la ciudad; Ahora nos preparamos con esperanza para una nueva era multimodal. TransMilenio seguirá siendo un componente esencial en nuestro sistema integrado de transporte público. Feliz primer cuarto de siglo.
DARIO HIDALGO
Especial para EL TIEMPO
*Profesor de Transporte y Logística, Universidad Javeriana







