Economia
Pagos abiertos, tarifa integrada y multimodalidad la apuesta del MÍO para modernizar la movilidad en Cali

Cali se convirtió en la primera ciudad de Colombia con pagos abiertos en su sistema de transporte. El MÍO avanza hacia la multimodalidad, la inclusión financiera y un modelo más eficiente que busca mejorar la movilidad urbana sin aumentar tarifas.
En el Gran Foro Economía y Negocios de Forbes Colombia 2025, la conversación sobre movilidad urbana puso a Cali en el centro de las transformaciones tecnológicas más relevantes del transporte público en el país. La capital vallecaucana ya es la primera ciudad colombiana en habilitar pagos abiertos en su sistema masivo, permitiendo que los usuarios del MÍO paguen con tarjeta débito o crédito, una novedad que pronto incluirá otros medios digitales.
Durante el panel, Pablo Villarreal Ramírez, CFO de la Unión Temporal Recaudo y Tecnología, explicó cómo la ciudad logró esta migración tecnológica con una inversión que representa menos del 1 % de lo que pagaron sistemas de referencia mundial como Londres o Nueva York. Ese hito se apoyó en dos decisiones estratégicas. La primera fue migrar hacia equipos homologables que evitan la dependencia de un solo proveedor y reducen los sobrecostos tradicionales del sector. La segunda fue adoptar modelos de software as a service, lo que eliminó la necesidad de grandes licencias y permitió modernizar la infraestructura sin afectar la tarifa técnica.
Ese cambio tecnológico no solo modernizó el sistema. También se convirtió en un vehículo para cerrar brechas de inclusión financiera. En Colombia, seis de cada diez personas aún no utilizan servicios financieros formales. Para Villarreal, ese indicador tiene una conexión directa con el transporte público porque la mayoría de esa población usa a diario el MÍO u otros sistemas urbanos. Facilitar pagos cotidianos con tarjeta bancaria o con soluciones como Bre-B puede convertirse en un detonante para que más ciudadanos adopten medios digitales de pago, ganen confianza en su uso y reduzcan su dependencia del efectivo.
Actualmente, el MÍO moviliza 310.000 pasajeros diarios y tiene la meta de llegar a 440.000. Para lograrlo, la apuesta es avanzar hacia un sistema verdaderamente multimodal. Esa visión incluye integrar buses troncales y alimentadores con transporte público colectivo, bicicletas públicas, la última milla e incluso el futuro tren de cercanías. Todo bajo un esquema de tarifas integradas donde el usuario pague un solo pasaje desde su origen hasta su destino, sin cobros adicionales por transbordos.
Villarreal también resaltó el rol del transporte público en la competitividad urbana. Cali ha incrementado su atractivo turístico en los últimos años y la experiencia de movilidad es determinante en esa percepción. Un turista internacional que llega a la ciudad puede ingresar al MÍO usando la misma tarjeta con la que paga en Berlín o Ámsterdam, sin tener que comprar y recargar una tarjeta local. Esa eliminación de fricciones vuelve más intuitivo el desplazamiento y fomenta el uso del transporte masivo. Incluso se creó una línea turística en el sistema de cable, que permite recorrer puntos emblemáticos de la ciudad con facilidad.
En el panel también se discutieron las palancas necesarias para un sistema de transporte exitoso. Además de la tarifa integrada y la multimodalidad, Villarreal destacó la importancia del control de flota. En ciudades europeas el usuario sabe exactamente a qué hora llegará su bus. Ese nivel de precisión requiere herramientas tecnológicas que ya están implementadas en el MÍO, aunque su adopción diaria implica retos culturales.
El mensaje final del CFO fue claro. Modernizar el transporte público no es un ejercicio aislado de tecnología, sino una estrategia de ciudad. Reducir barreras de acceso, permitir múltiples medios de pago, integrar sistemas y optimizar la operación genera valor a los ciudadanos y fortalece la competitividad urbana.







