Colombia
Portavoz de la Casa Blanca aseguró que la reunión entre Trump y Petro refleja la postura directa de EE. UU. frente a Colombia

Con una baja visibilidad y sin una agenda pública específica, la Casa Blanca se convirtió el martes 3 de febrero en el lugar de un encuentro que hasta hace poco tiempo era inesperado. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, recibió en Washington a su contraparte colombiana, Gustavo Petro, en una reunión que representa un cambio significativo tras meses de tensiones y acusaciones entre las administraciones de ambos países.
El coche de Petro llegó a la entrada de dignatarios de la Casa Blanca poco después de las 11:00 a. m. La reunión finalizó alrededor de la 1:00 p. m., cuando el mandatario colombiano salió de la sede gubernamental. Este fue el primer —y probablemente único— encuentro directo entre los presidentes de ambos países en este tiempo, en un contexto de desacuerdos sobre cuestiones cruciales, como la política antidrogas.
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Hasta el momento, los detalles de la conversación permanecen en secreto. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, subrayó ante los medios tras el encuentro: “Quisiera tener más información. Hablé con el presidente (Trump) antes de la reunión y mostraba una actitud muy positiva”, aseguró.
Leavitt comentó que dicha reunión fue el resultado de un diálogo previo entre ambos líderes y destacó el clima que permitió que se llevara a cabo. “Por eso el presidente Trump invitó a Petro a venir aquí para dialogar; los detalles se conocerán más adelante”, indicó.
Al ser interrogada sobre los antecedentes tensos entre Trump y Petro, la vocera enfatizó en la necesidad de minimizar dichos conflictos y resaltó la voluntad de ambos para comunicarse. “Creo que el presidente extendió una invitación a Petro, quien aceptó para reunirse. Él mencionó hace unas semanas que estaba emocionado por visitar Washington. El presidente Trump aprobó la reunión, lo cual es bastante significativo”, declaró Leavitt.
Por el momento, la Casa Blanca no ha proporcionado un resumen oficial del diálogo. De acuerdo con la secretaria de prensa, será Trump quien dé a conocer la información próximamente. “No tengo detalles al respecto ahora, pero hablé con Trump antes del encuentro y mencionó que planeaba hacer un anuncio en Truth Social”, explicó.
La reunión se da en un momento clave para Colombia, el país que produce más cocaína en el mundo y que depende en gran medida del apoyo estadounidense para mantener la presión militar sobre las áreas cultivadoras y la cooperación en seguridad. Este respaldo está estrechamente vinculado a la certificación de Estados Unidos sobre su lucha contra las drogas, que Colombia perdió el año pasado por segunda vez en cuatro décadas, un duro golpe político y simbólico para sus relaciones bilaterales.
Antes de entrar a la Casa Blanca, Petro enfatizó que el tema del narcotráfico sería una prioridad. “El objetivo es combatir el narcotráfico, desde una perspectiva que priorice la vida y la paz en nuestros territorios,” afirmó el presidente colombiano en un mensaje publicado en X.
Por su parte, Trump también había señalado que el narcotráfico sería uno de los puntos más relevantes del diálogo. “Vamos a abordar el tema de las drogas, ya que enormes cantidades salen de su país,” dijo el presidente a los periodistas un día antes del encuentro.
El tono previo entre ambos líderes contrasta con los comentarios duros y la evidente distancia de meses anteriores. Por ello, en el ámbito diplomático, este encuentro se percibe como un esfuerzo por iniciar una nueva etapa, aunque el verdadero impacto dependerá de los anuncios que se realicen en las próximas horas.
Hasta el momento, el silencio oficial plantea varias interrogantes: si se establecieron compromisos específicos en la lucha contra las drogas, si se discutieron otros temas en la agenda bilateral y qué consecuencias tendrá esta reunión para el futuro de las relaciones entre Bogotá y Washington. Mientras se esperan declaraciones formales, el diálogo entre Petro y Trump ya se perfila como un capítulo crucial en una relación históricamente estratégica, pero actualmente cargada de tensiones y re-definitiones.







