Colombia
Precio del dólar en Colombia: qué noticias podrían hacer que la moneda siga bajando durante enero de 2026

El dólar estadounidense concluyó enero de 2026 en $3.671,21, experimentando un leve incremento en comparación con la Tasa Representativa del Mercado ($3.661,29). Este resultado se da en un contexto de volatilidad en el mercado cambiario, influenciado por múltiples factores tanto nacionales como internacionales. De manera específica, el comportamiento del peso colombiano es el resultado de la interacción entre las políticas monetarias globales, las decisiones del Banco de la República y la llegada de flujos extraordinarios de divisas.
En particular, la semana estuvo marcada por un delicado equilibrio entre fundamentos macroeconómicos aún favorables y un notable aumento en los focos de incertidumbre política y geopolítica. A pesar de la continuidad de la volatilidad, expertos como Rodrigo Lama, chief business officer de la fintech latinoamericana Global66, indican que “la debilidad estructural del dólar sigue presente”, un aspecto que mantiene a la moneda estadounidense en un estado de ajustes.
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Por otro lado, la analista de mercados en HFM, Paula Chaves, sostiene que el entorno nacional presenta condiciones financieras más restrictivas. Aclara que el incremento en la tasa de interés del Banco de la República “plantea desafíos en términos de crecimiento”, ya que tasas más altas limitan la expansión del crédito y ralentizan la actividad económica.
Además, Chaves enfatiza que un tipo de cambio apreciado, o un dólar más bajo, “favorece las importaciones y ajusta los márgenes de los exportadores”, lo que añade complejidad a la economía nacional.
Lama observa que el peso colombiano seguirá “altamente influenciado por el comportamiento del dólar a nivel global y por las indicaciones de la Reserva Federal, más que por factores locales a corto plazo”. Advierte que la creciente sensibilidad del mercado hacia cualquier señal que ponga en duda la institucionalidad de la política monetaria estadounidense ha fortalecido activos como metales preciosos y ciertas monedas emergentes.
Según el ejecutivo, si no surgen sorpresas negativas en los datos de actividad e inflación, junto con una disminución de las tensiones geopolíticas, se reforzaría el flujo hacia activos de riesgo, impactando directamente en la cotización del dólar frente al peso.
Asimismo, aclara que, en un contexto de ajuste al alza, “el dólar en Colombia podría corregir hacia $3.700”, sin que esto modifique la tendencia estructural bajista para el dólar en el mediano plazo. Prevé que la tendencia a la baja del dólar podría continuar si la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene un enfoque cauteloso y las tensiones externas no se intensifican.
En un escenario base de continuidad hacia una baja del dólar, la narrativa predominante se mantendría si la FED reafirma un enfoque prudente, reconoce avances graduales en inflación y evita señales de mayor endurecimiento. La ausencia de sorpresas desfavorables en los datos de actividad e inflación, junto con una moderación de las tensiones geopolíticas y una percepción de mayor liquidez en el sistema, reforzaría el flujo hacia activos de riesgo y refugios alternativos, como el oro.
“En este contexto, el dólar seguiría disminuyendo globalmente, lo que permitiría al dólar en Colombia caer hacia $3.600, alineándose con la tendencia de otras monedas emergentes y la fortaleza de los commodities”, señaló Rodrigo Lama.
Desde la perspectiva de Juan Pablo Vieira, CEO de JP Tactical Trading, el país “está entrando en una zona crítica” debido en gran parte a la política económica y fiscal del Gobierno. Argumenta que “el afán electoral y populista del Gobierno ha socavado uno de los activos más valiosos de cualquier nación: la confianza de los inversionistas”.
Vieira criticó varias decisiones, destacando los incrementos del salario mínimo sin un respaldo en productividad y los subsidios artificiales al precio del combustible, medidas que conducen a desequilibrios fiscales y distorsiones en el mercado. Advierte que la pérdida de confianza conlleva una serie de consecuencias negativas: “Se encarece la inversión, se frena el crecimiento, se presiona el dólar y se afecta el empleo”.
Asimismo, advirtió que “el costo del populismo no lo asume el Gobierno: lo asume la economía real y los ciudadanos”. Según él, Colombia necesita señales de seriedad, reglas claras y un respeto por la institucionalidad económica, condiciones primordiales para reducir el riesgo país y atraer oportunidades de inversión.
Paula Chaves destacó que la reciente decisión del Banco de la República, que sorprendió al mercado al elevar la tasa de interés en 100 puntos básicos a 10,25%, responde a “presiones inflacionarias persistentes y un deterioro en las expectativas de inflación”.
La analista indica que la política del banco está guiada por “el ajuste del salario mínimo, la dinámica del gasto público y un entorno fiscal exigente”, factores que complican la convergencia hacia la meta de inflación. Subraya que el aumento en el rendimiento nominal de la deuda pública colombiana “hace a la deuda más atractiva”, pero también plantea dudas sobre “la trayectoria futura de la política monetaria y la prima de riesgo asociada al frente fiscal”.
Además, el interés de los inversionistas extranjeros en instrumentos como los TES se basa en el equilibrio entre rendimientos y la claridad sobre la dirección de las tasas de interés. Por lo tanto, las decisiones del Banco obligan a “recalibrar el escenario de tasas a futuro”.
A nivel interno, las tasas elevadas restringen el acceso al crédito y moderan la actividad en varios sectores productivos. La analista señaló que esta situación, junto con un tipo de cambio apreciado, suma “complejidad al balance macroeconómico nacional”.
La senadora Paloma Valencia, aspirante a la presidencia por el Centro Democrático, comentó que la disminución del precio del dólar no implica que la economía colombiana esté en buena salud. Según ella, “Colombia está inundada de dólares”, resultado de la toma de deuda del Gobierno, el aumento en las remesas y la entrada de capitales derivados del narcotráfico.
Especificó que “el presidente Petro (Gustavo) tomó una carga de deuda de USD6.000 millones en diciembre y otra de USD4.700 en enero”, y mencionó que esos recursos “se están monetizando en Colombia, lo que provoca una caída en el precio del dólar”.
Añadió que el año pasado ingresaron al país $13.000 millones en remesas, mientras que el 72% de la cocaína del mundo transita por Colombia, lo que podría suponer hasta $65 billones al año en dólares que se integran a la economía. “Con tanto dólar, el dólar baja de precio”, lo que a su vez afecta diversas áreas de la economía, reiteró la congresista.







