Colombia
protesta de guaqueros termina en saqueos y obliga a decretar toque de queda en San Pablo de Borbur

La quietud forzada en la mina de esmeraldas La Paz, enclavada en la histórica zona de Coscuez, en jurisdicción de San Pablo de Borbur, terminó por romperse de forma abrupta la noche del 26 de diciembre.
La suspensión de operaciones, sumada a la crisis económica que atraviesa la región, desembocó en una asonada que alteró el orden público y obligó a las autoridades locales a decretar toque de queda en el sector.
Asonada en mina de esmeraldas de San Pablo de Borbur, en el occidente del departamento de Boyacá. Foto:Suministrada a EL TIEMPO
Hoy, descender al corte principal de la mina es una tarea imposible incluso para el más experimentado. A más de 150 metros de profundidad, los túneles permanecen inundados o saturados de gas metano, o ambas cosas a la vez, un riesgo letal que impide cualquier actividad segura. Sin embargo, la expectativa de encontrar una esmeralda, en medio de la escasez y el desempleo, llevó a un grupo de guaqueros a intentar ingresar de manera irregular a los socavones de la empresa Fura Gems, pese a las advertencias técnicas y de seguridad.
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El trasfondo de la crisis se remonta a septiembre pasado, cuando la multinacional solicitó al Gobierno un permiso especial por seis meses para reorganizar su operación y buscar un nuevo inversionista. La decisión implicó la suspensión de la producción y el apagado de los sistemas de ventilación y motobombas, equipos indispensables para mantener condiciones seguras al interior de la mina. y cuyo funcionamiento representa un consumo mensual cercano a los 700 millones de pesos en energía eléctrica.
Las esmeraldas son uno de los productos que más dinamizan la economía de Boyacá. Foto:Colombia
Con la actividad minera detenida, la circulación de dinero se reduce de manera drástica en la zona. A esto se sumaron los propios gastos de la temporada de fin de año y la falta de empleo, un cóctel que elevó la tensión social.
En ese contexto, y durante labores de apoyo policial en la parte externa de la bocamina La Paz, se produjo una asonada protagonizada por un grupo numeroso de personas que atentó contra las instalaciones de la empresa y contra los uniformados presentes.
Según el informe oficial, cerca de 200 hombres ingresaron por la fuerza al lugar, extrajeron material estéril y, en medio de los disturbios, causaron daños y se llevaron algunos objetos. La situación obligó a la intervención de la Policía Unimil, unidad especializada en la lucha contra la minería ilegal, que desplegó un operativo para contener la revuelta y restablecer el control en la zona.
La minería es una de las principales industrias del departamento de Boyacá. Foto:Jaiver Nieto Álvarez/ETCE
Ante la gravedad de los hechos y el riesgo para la vida de quienes intentaban ingresar a la mina, la Alcaldía expidió el Decreto N.° 110, mediante el cual se reveló toque de queda en el sector La Paz. La medida restringirá la circulación de personas en un radio de dos kilómetros alrededor de la bocamina, entre las 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana, de manera indefinida, hasta que se superen las causas que dieron origen a la alteración del orden público.
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El decreto fue adoptado en el Consejo de Seguridad Municipal y contempla excepciones únicamente para servicios de emergencia, autoridades y personal de salud. En el documento se deja constancia de que, durante los disturbios, fue necesario un repliegue táctico y el uso de agentes químicos, mientras que los responsables realizaron extracción irregular de material rocoso y saqueos durante la parte de la madrugada.
Asonada en mina de esmeraldas de San Pablo de Borbur, en el occidente del departamento de Boyacá. Foto:Suministrada a EL TIEMPO
Las autoridades confirmaron que la Policía Nacional será la encargada de vigilar y hacer cumplir la medida, aplicando las sanciones previstas en la Ley 1801 de 2016. Este episodio se suma a otros hechos recientes de violencia en la región esmeraldera de Boyacá, donde la crisis económica, la minería y la falta de oportunidades siguen siendo un terreno fértil para el conflicto.
Yecid Medina
Tunja, Boyacá
Especial para EL TIEMPO







