Colombia
Qué pasará con el precio del dólar en Colombia si la reunión entre Petro y Trump fracasa

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se reunirá con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el martes 3 de febrero de 2026 en la Casa Blanca. El principal objetivo del encuentro es tratar la relación bilateral, que enfrenta uno de sus momentos más tensos en décadas, especialmente debido a desacuerdos en política antidrogas, temas de seguridad regional y comercio.
Esta reunión se produce tras meses de declaraciones públicas, presiones y episodios diplomáticos que incluyeron la revocación de la visa de Petro por parte de Washington, sanciones financieras y críticas cruzadas sobre el manejo del narcotráfico. Los dos gobiernos buscan superar estos roces y redefinir la cooperación estratégica, especialmente en la lucha contra el narcotráfico y la seguridad hemisférica.
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Dentro de la agenda también se encuentran temas de migración, cooperación comercial y el manejo de la situación regional tras la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Petro ha afirmado que el encuentro será “decisivo” para el futuro de las relaciones bilaterales y la seguridad de los colombianos.
La reunión genera expectativas en los mercados y provoca dudas sobre su repercusión en la economía colombiana. Uno de los interrogantes se centra en el posible impacto en el precio del dólar, que se ha depreciado en los últimos meses y se cotiza, al cierre del 2 de febrero, por debajo de los $3.700.
Expertos consultados por Infobae Colombia compartieron su análisis. El economista Andrés Moreno Jaramillo, profesor de Economía en la Universidad del Rosario, hizo una apreciación irónica: “normalmente estos encuentros generan más memes que efectos relevantes en el valor del dólar”. Según la percepción de los analistas, los efectos inmediatos en el mercado cambiario derivados del encuentro podrían ser limitados, aunque la situación política añade incertidumbre.
El experto recordó que la economía colombiana ya enfrentaba un exceso de oferta de dólares antes de la reunión, lo que ha presionado a la baja su precio. “El dólar en Colombia exhibe una tendencia a la baja, principalmente, debido a un contexto global y a las monetizaciones del Gobierno, que han saturado el mercado de dólares. Hay un exceso de oferta de dólares en Colombia”, indicó.
Ambos líderes tienen estilos políticos considerados “disruptivos”, pero esto no necesariamente implica resultados inmediatos. “Creo que mientras no realicen shows ni escándalos, dado que ambos son semejantes en ese aspecto, el dólar podría experimentar volatilidad, y esta reunión no necesariamente impactará el dólar en Colombia”, concluyó.
Asimismo, el profesor asistente de Economía en la Universidad Javeriana, Adrián Garlati, ofreció una perspectiva similar. “No creo, sinceramente, que esto influya mucho en el dólar”, afirmó. Incluso si el resultado de la reunión fuera negativo, Estados Unidos, como suele suceder, podría enfocarse más en imponer sanciones al presidente antes que a la economía colombiana en general. “Lo que se observa es que Trump tiende a penalizar más directamente al presidente que a Colombia como nación, como ha sucedido, por ejemplo, en la inclusión en la lista Clinton”, explicó.
Los expertos coinciden en que los factores estructurales superan la coyuntura política en la determinación del comportamiento del dólar. “Habrá aspectos mucho más estructurales que influirán en el dólar”, subrayó Garlati. Entre estos factores, destaca la tasa de interés del Banco de la República, que actualmente es del 10,25%, lo que promueve la llegada de inversión extranjera y se traduce en una mayor entrada de dólares al país.
El contexto internacional también juega un papel decisivo: “Otro factor relevante en este momento es la situación con Irán, que genera incertidumbre sobre posibles conflictos, lo que afecta los precios del petróleo y, a su vez, el dólar”.
El riesgo de sanciones económicas impuestas por Estados Unidos es fundamental en el análisis realizado por el CEO de JP Tactical Trading, Juan Pablo Vieira. Indicó la posibilidad de que se apliquen sanciones severas si las negociaciones no resultan fructíferas. “Si se anuncian sanciones económicas drásticas, se crea incertidumbre macroeconómica. Esto suele llevar a una fuga de capitales, menor flujo de inversiones y exportaciones, y a un aumento en la percepción de riesgo país”, detalló.
Ante un posible endurecimiento en las relaciones, los inversores suelen demandar más dólares y vender sus pesos, lo que eleva el tipo de cambio.
Vieira subrayó la relevancia del comercio exterior en este contexto, pues “Estados Unidos es el principal socio comercial. Si se imponen aranceles más altos, algunas exportaciones —como café, flores o petróleo— encontrarán obstáculos, lo que disminuirá la entrada de dólares al país”, enfatizó.
La inversión extranjera también podría verse perjudicada. “Los flujos de inversión tienden a reducirse ante la posibilidad de sanciones, lo que significa menos ingreso de dólares a Colombia, provocando presión en la tasa de cambio”, añadió. Esto incrementaría el nivel de riesgo país, limitando el acceso a capital y subiendo el costo de la deuda para Colombia. Según el CEO de JP Tactical Trading, “el mercado podría exigir mayores rendimientos por deuda colombiana, elevando tasas y causando presión en la economía”.
Las repercusiones de un peso colombiano devaluado serían inmediatas para los consumidores y las empresas. “Un peso más débil encarece las importaciones, lo que puede elevar los precios para el consumidor”, señaló. Además, la volatilidad financiera dificultaría el acceso a créditos y limitaría la liquidez en el sistema bancario. “Mayor volatilidad e incertidumbre pueden enfriar los préstamos, la inversión y los flujos financieros”, concluyó Juan Pablo Vieira.
Por otro lado, en el ámbito macroeconómico, un incremento en el costo del endeudamiento público y un enlentecimiento del crecimiento serían escenarios plausibles si la crisis diplomática se agrava. El experto sostiene que una percepción negativa en los mercados obligaría a los inversionistas a exigir tasas de interés más altas, complicando el panorama económico de Colombia.







