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el desafío de Lewis Hamilton en la nueva temporada de la Fórmula 1

En cuatro décadas logró lo que ningún otro piloto conquistó en la Fórmula 1. Siete títulos del mundo, 105 victorias, 104 poles, 202 podios… la estadística que refleja las razones por las que Lewis Hamilton resulta un símbolo generacional para el Gran Circo. Un sueño que difícilmente idealizó de niño, cuando la motivación por correr en karting tenía como competidores a las figuras de los superhéroes de historietas.
El británico cumplió 41 años el pasado 7 se enero, y en este 2026 cumplirá dos décadas como piloto de la categoría reina del automovilismo mundial. Es el segundo nombre más longevo de la actual grilla, por detrás de Fernando Alonso (44 años), y persigue una distinción que Juan Manuel Fangio consiguió en cuatro oportunidades y Jack Brabham y Giuseppe Farina en una ocasión: ser campeón del mundo después de los 40.
Lewis Hamilton Foto:AFP
“Un nuevo regreso. Estoy increíblemente agradecido por haberme tomado este descanso. Tiempo para desconectar, recargar las baterías y recuperar un poco de paz interior. Los momentos pasados con la familia y los amigos, con descanso y buenos momentos y alegría fue exactamente lo que necesitaba después de un año muy agotador. En un mundo en el que todo va tan rápido, en el que constantemente nos vemos empujados en todas direcciones, desconectar fue una sensación increíble”, apuntó Hamilton, al que el cambio de oxígeno que intentó al dejar Mercedes para incorporarse a Ferrari no tuvo resultados.
El año pasado, el británico padeció la mudanza, la adaptación y el modelo SF-25, un auto que solo le ofreció desencantos. Ni Hamilton ni su compañero Charles Leclerc lograron anotar una victoria en un gran premio en el calendario, una situación que se vivió diez veces en Maranello, la primera en 1980, el peor año de Ferrari en el Mundial de Constructores, al finalizar en el décimo puesto.
Lewis Hamilton Foto:EFE
De aquella presentación elegante en enero del 2025, en la que lució un impecable traje oscuro frente a la icónica casa de don Enzo Ferrari y recorrió a pie la pista de Fiorano, a la pesadilla que significó un año que tuvo un mínimo empuje con el éxito en la sprint race del Gran Premio de China. La cita en Shanghái se enseñó como un fiel reflejo de la aventura del Cavallino Rampante: la sonrisa y la expectativa por ese podio se apagó al día siguiente con la descalificación de los dos coches por problemas técnicos.
La aventura de Hamilton en Ferrari resultó un fracaso en 2025. “No tenemos el auto”, se quejó el británico, que cerrando el año fue lapidario: “Una pesadilla”. Sexto en el Mundial de Pilotos –la segunda peor posición de su carrera, igualando la de 2022 y apenas un escalón por encima de la de 2024, ambas con Mercedes–, la frustración y el agobio invadieron al piloto.
Lewis Hamilton Foto:Escudería Ferrari / EFE
La oscuridad lo rodeó en Ferrari porque ni siquiera logró treparse a un podio en el resto de la temporada, algo que nunca había vivido en los años entre McLaren y Mercedes. “Soy un inútil, un completo inútil. El equipo no tiene problema: pueden ver al otro coche en la pole (Leclerc). Ferrari necesita, probablemente, cambiar de piloto”, disparó, envuelto por el desencanto tras la prueba de clasificación del Gran Premio de Hungría, la última carrera antes de que la F1 ingresara en el receso de medio tiempo. Una alarma que se encendió y provocó rumores sobre el futuro de Hamilton en la Scuderia. Terminar el Mundial de Pilotos 86 puntos por debajo de su compañero (242 a 156), otra desilusión en su año de estreno con el buzo rojo.
Las sensaciones que invadieron al británico se reflejaron en las definiciones. “Roma no se hizo en un día. Estoy acá para ganar y por eso quiero cambiarlo todo”, comentó, pero cuando la cuesta era empinada no dudó en aseverar: “Siempre le digo al equipo: cualquiera que conozca la F1 sabe que ganar llevará tiempo. No todos lo saben, solo cuando se forma parte de un equipo te das cuenta. De lo contrario, solo puedes imaginarlo”.
Lewis Hamilton Foto:AFP
En el recorrido espinoso, Hamilton tuvo reuniones con las principales áreas de Ferrari para conocer el desarrollo del auto de 2026, cuando el Gran Circo ensayará un radical cambio de reglamento técnico y de motores. Durante el año, Hamilton armó un dosier con los cambios estructurales que necesita la Scuderia para mejorar y qué áreas necesitan optimizar. Con las pruebas en el simulador indicó puntos que se deberían corregir. “Mi trabajo es estimular a cada uno en el equipo”, resaltó, y expuso el rol de líder para la reconstrucción.
“Sé que estamos entrando en el año del caballo (en la astrología china) y que dejamos atrás el año de la serpiente. Llegó el momento del cambio. Empezar nuevas rutinas, dejar atrás patrones indeseables y trabajar en el progreso. Dejar atrás lo que ya no sirve. Puede llevar tiempo, habrá cosas de las que no podemos deshacernos inmediatamente, pero todo comienza con un primer paso. A veces el mundo puede parecer caótico, espero que sigamos concentrados en vivir la vida al máximo (…). Avancemos día a día, paso a paso”, escribió en redes sociales el día de su cumpleaños 41.
Lewis Hamilton Foto:AFP
El próximo viernes, Ferrari presentará el nuevo modelo y los autos saldrán a la pista tres días después, en la primera sesión de pretemporada. Las pruebas en Barcelona serán privadas y el jefe del garaje, Frédéric Vasseur, anticipó que dividirá los test: el primer objetivo será lograr fiabilidad y para eso necesitarán sumar kilómetros en Montmeló.
Las nuevas reglamentaciones invitan a imaginar que las imágenes y los rendimientos que se filtren de los autos que rueden en el circuito catalán serán diferentes a lo que la F1 brinde en las dos sesiones posteriores, en febrero, en Baréin.
Y la apertura del calendario, en Australia, en marzo, puede resultar engañosa, porque las escuderías agitarán desarrollos y modificaciones a lo largo del curso para descifrar los secretos de este 2026.
Lewis Hamilton, listo para su debut con Ferraro Foto:AFP
En ese escenario, Hamilton desea recuperar el brillo perdido. El séptuple campeón del mundo no tiene tiempo para más fallos.
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