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Colombia

Renovación en la cúpula militar: los retos de seguridad y las señales de Petro hacia la ‘paz total’ antes de las elecciones 2026

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Renovación en la cúpula militar: los retos de seguridad y las señales de Petro hacia la ‘paz total’ antes de las elecciones 2026
El cambio en la cúpula plantea preguntas sobre la continuidad operativa de la Fuerza Pública y su capacidad de respuesta ante los retos políticos y de seguridad que se avecinan. – crédito Colprensa/Mariano Vimos

La reciente decisión del presidente Gustavo Petro de modificar nuevamente la cúpula de las Fuerzas Militares ha reavivado el debate sobre la estabilidad institucional y la estrategia de seguridad en Colombia. Con este último movimiento, según El Tiempo, ya son 76 los generales y almirantes que han dejado sus puestos desde agosto de 2022, una cifra sin precedentes en la historia reciente del país.

El anuncio más reciente incluyó la designación del general Alejandro López Barreto al Comando General de las Fuerzas Militares, el nombramiento del general Royer Gómez como comandante del Ejército, la asignación del general Carlos Fernando Silva en la Fuerza Aérea, y la confirmación del almirante Juan Ricardo Rozo en la Armada Nacional. No obstante, más allá de los individuos, el trasfondo del cambio refleja tensiones significativas entre la Casa de Nariño y la cúpula militar saliente.

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Uno de los cambios más destacados fue la salida del general Erik Rodríguez, un oficial con amplio reconocimiento operativo y visto por algunos dentro de las fuerzas como el sucesor natural del general Luis Emilio Cardozo al mando del Ejército.

Su salida de la línea de mando fue interpretada como un indicio de que la antigüedad y la tradición militar han perdido relevancia frente a criterios políticos y estratégicos del Gobierno.

Este es el tercer cambio en la cúpula militar durante la administración de Petro, una dinámica que contrasta con los gobiernos anteriores, donde estos relevos eran más infrecuentes y se alineaban con ciclos más largos de planeación estratégica.

Una de las salidas más
Uno de los cambios más notables fue la salida del general Erik Rodríguez – crédito Ejército Nacional

El relevo ocurrió apenas dos semanas después de que el presidente anunciara una revisión de responsabilidades por dos de los ataques más severos a la Fuerza Pública en 2025.

El ataque del ELN a una base militar en Aguachica (Cesar), que resultó en la muerte de siete militares, y la ocupación armada del municipio de Buenos Aires (Cauca), donde disidencias de las Farc ejercieron control durante siete horas sin una respuesta oportuna de refuerzos.

Según el mandatario, la nueva cúpula deberá abordar los “desafíos de seguridad” de 2026, poniendo especial énfasis en garantizar elecciones seguras tanto para el Congreso como para la Presidencia. Sin embargo, analistas advierten que estos constantes cambios podrían generar un efecto contraproducente.

El perfil del general López Barreto ha llamado la atención, ya que participó como observador militar en la mesa de diálogos con el ELN, grupo que ha causado la mayor crisis humanitaria en las últimas dos décadas en el Catatumbo, con más de 80.000 personas desplazadas y confinadas.

De acuerdo a El Tiempo, expertos como Hugo Acero consideran que este nombramiento representa un mensaje claro de apoyo a la política de ‘paz total’, incluso en un contexto marcado por cuestionamientos sobre el crecimiento de los grupos armados.

“Lo que busca (Petro) es reafirmar lo que ha hecho durante su mandato: contar con una Fuerza Pública que no se oponga a sus intereses de abrir y mantener múltiples mesas de negociación de paz con distintos grupos criminales y retomar los diálogos con el ELN”, señala el analista, quien advierte sobre los riesgos de esta estrategia en un ciclo electoral.

La política de ‘paz total’
La política de ‘paz total’ está influyendo en los recientes cambios del alto mando militar, en medio de cuestionamientos sobre su impacto en la seguridad y el control territorial. – crédito César Carrión/Presidencia

Las cifras oficiales de las Fuerzas Militares reflejan un panorama alarmante donde los grupos armados han aumentado de 15.000 integrantes en 2022 a más de 25.000, mientras que los cultivos de coca superan las 260.000 hectáreas y la producción de cocaína está por encima de las 3.000 toneladas anuales.

Fuentes militares citadas por El Tiempo indican que la cúpula saliente expresó su descontento respecto a nuevas concesiones a organizaciones criminales, sobre todo en un contexto preelectoral. Además, después de la salida de Iván Velásquez del Ministerio de Defensa y la llegada del general (r) Pedro Sánchez, se logró detener decisiones controvertidas como la prohibición de los bombardeos.

El nombramiento del general Royer Gómez como comandante del Ejército también rompió moldes. Hasta el sábado previo al anuncio, tenía al menos ocho generales por encima de él en la línea de mando, incluidos oficiales de mayor antigüedad como Erik Rodríguez y Juan Carlos Correa.

Según la tradición militar, estos oficiales deberían estar en retiro, lo cual podría incrementar el número de generales en retiro a 11 adicionales, solo en esta nueva reestructuración. Esto se suma al cambio en la Fuerza Aérea y a los ajustes aún pendientes en otras áreas estratégicas.

El general Royer Gómez asumió
El general Royer Gómez asumió el control del Ejército tras un sorpresivo ascenso en la línea de mando, en medio de la reestructuración militar impulsada por el Gobierno y los desafíos de seguridad del país. – crédito Fuerzas Militares

Generales retirados consultados indican que cada cambio de cúpula requiere un período de adaptación de hasta dos meses, un tiempo crítico ante fallas en inteligencia, problemas logísticos y la expansión territorial de grupos criminales. Todo esto sucede mientras el país se prepara para unas elecciones altamente polarizadas, caracterizadas por episodios de violencia política.

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