Ha llegado al catálogo de Prime Video la película Robocroc dirigida por Arthur Sinclair y de la que os mostramos su trailer español.

Un cohete con nano robots se estrella poco después de despegar en un zoológico. Estos son liberados y se introducen en un cocodrilo enorme. El cocodrilo, ahora programado para matar, acabará con cualquier cosa con tal de comer…

ROBOCROC: ¿MERECE LA PENA?
En el vasto y a menudo fangoso ecosistema de las “Creature Features”, existe una jerarquía no escrita pero implacable que relega a ciertos depredadores al ostracismo de la serie Z más barata, mientras encumbra a otros al olimpo del meme cultural. Si los tiburones disfrutaron de su renacimiento pop gracias a la locura meteorológica de Sharknado, los cocodrilos han tenido que conformarse con las sobras, nadando a contracorriente en producciones que oscilan entre lo lamentable y lo soporífero.

Sin embargo, de vez en cuando, el algoritmo de la televisión por cable colapsa y nos escupe un híbrido que nadie pidió, pero que, por morbosa curiosidad, no podemos dejar de mirar. Nos referimos a ese subgénero bastardo que decide que la naturaleza no es suficiente y que, para que un animal sea verdaderamente aterrador, necesita una actualización de software.

Robocroc no tiene la autoconsciencia gamberra de Sharknado ni la seriedad descarnada de Black Water. Se queda en un limbo incómodo, tomándose demasiado en serio a sí misma para ser una comedia, pero siendo demasiado ridícula para funcionar como terror.

Es un producto manufacturado para rellenar la parrilla de programación de madrugada, ruido de fondo para insomnes que ya han visto todo lo demás. No hay mensaje, no hay arte, y desde luego no hay cine en el sentido estricto de la palabra. Solo hay un cocodrilo de metal, un par de actores preguntándose dónde se torció su carrera, y noventa minutos de vida que el espectador jamás recuperará.