Colombia
sindicatos piden intervención del Gobierno nacional

La red pública hospitalaria del Atlántico atraviesa uno de sus momentos más críticos, con atrasos salariales que ya alcanzan hasta seis meses, servicios suspendidos y una creciente incertidumbre entre el personal médico y asistencial. Así lo denunció el Sindicato de Trabajadores de la ESE Universitaria del Atlántico (UNA), que alertan sobre un posible colapso operativo si no se adoptan medidas urgentes.
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De acuerdo con el presidente de la organización sindical, Edgardo Cera, la situación ha llegado a un punto límite, por lo que decidió elevar una comunicación directa al presidente Gustavo Petro, solicitando su intervención para evitar el deterioro definitivo del sistema público de salud en el departamento.
La advertencia no es menor: según el sindicato, la falta de liquidez y el incumplimiento en los pagos están afectando no solo la estabilidad laboral de cientos de trabajadores, sino también la capacidad de respuesta de hospitales estratégicos, especialmente en municipios con alta demanda social.
Querellas, mesas sin acuerdos y una gerencia bajo cuestionamientos
ESE Hospital de Repelón. Foto:Gobernación
Como antesala a la carta enviada a la Casa de Nariño, los trabajadores interpusieron una querella ante el Ministerio de Trabajo, luego de que según relatan, no se evidenciara una voluntad clara de pago durante una reciente mesa de diálogo con la gerente interventora, Maryury Díaz.
Cera aseguró que el encuentro dejó más dudas que certezas y profundizó la preocupación del personal, que continúa prestando sus servicios en condiciones precarias. “No se percibió una ruta concreta para ponernos al día ni un plan financiero que garantice la continuidad”, afirmó.
Ante ese escenario, el sindicato considera que la intervención del Gobierno nacional resulta ineludible, no solo para resolver la coyuntura salarial, sino para reactivar servicios que hoy permanecen cerrados o funcionan de manera parcial.
Hospitales con más deudas que capacidad operativa
Los centros de salud fueron entregados con equipamientos. Foto:Atlántico
Uno de los casos más alarmantes es el del Hospital Juan Domínguez Romero, en Soledad, donde la brecha entre ingresos y necesidades reales es cada vez más amplia. Según cifras expuestas por el sindicato, la facturación actual ronda los 4.000 millones de pesos, una suma insuficiente frente a los 20.000 millones que se requieren para mantenimiento, operación y recuperación integral de su infraestructura.
Este desequilibrio ha derivado en el cierre de áreas clave y en la suspensión de contratos con terceros, afectando servicios esenciales para una población que depende mayoritariamente del sistema público.
Además, la situación financiera ha erosionado la confianza del talento humano en la institución, provocando renuncias de médicos especialistas, enfermeras y personal asistencial, lo que agrava aún más la capacidad de atención.
Servicios cerrados y riesgo para la población más vulnerable
El hospital de campaña Foto:Prensa Baviera
En la misiva dirigida al presidente Petro, los trabajadores detallan una larga lista de afectaciones: Unidades de Cuidados Intensivos cerrados (adultos, pediátricas y neonatales), consulta externa suspendida, servicios tercerizados como radiología interrumpidos e incumplimientos reiterados de la convención colectiva.
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El documento advierte que una eventual liquidación de la ESE UNA tendría consecuencias sociales profundas, especialmente en municipios como Soledad, donde el hospital Juan Domínguez Romero es un pilar para la atención de comunidades con altos índices de pobreza y violencia.
“La desaparición de esta red no solo afectaría el acceso a la salud, sino que aumentaría el desempleo y la vulnerabilidad social en una zona ya golpeada”, señala el sindicato.
Inversiones anunciadas que aún no se reflejan
La red hospitalaria en Atlántico. Foto:Gobernación del Atlántico
Otro de los puntos críticos expuestos es la brecha entre los anuncios oficiales y la realidad financiera. Los trabajadores recuerdan que el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, informó meses atrás una inversión de 54.000 millones de pesos para la recuperación de la ESE Universitaria del Atlántico.
Sin embargo, aseguran que esos recursos no se han materializado, Mientras el pasivo de la entidad continúa creciendo y ya se estima en cerca de 210.000 millones de pesos, una cifra que compromete seriamente su sostenibilidad.
Para el sindicato, esta demora profundiza la crisis y debilita la confianza en los procesos de intervención administrativa adelantados por el Gobierno.
Un llamado politico y social al Gobierno nacional
Fachada del Hospital Universidad del Norte, ubicada en el municipio de Soledad, Atlántico. Foto:redes sociales
Más allá de la urgencia financiera, la carta enviada al presidente Petro tiene un tono político y social. En ella, los trabajadores reconocen el respaldo electoral brindado al actual Gobierno y solicitan que esa afinidad se traduzca en decisiones concretas.
planteano la necesidad de designar directivos idóneos y con probada capacidad, capaces de rescatar la red hospitalaria y avanzar hacia un modelo público fortalecido, que enfrente el predominio del sector privado en el departamento.
“Salvar la ESE UNA no es solo una decisión administrativa; es una apuesta por la salud como derecho y por la dignidad de quienes atienden a los más pobres”, concluye el documento, que cierra con un llamado urgente a proteger una institución considerada vital para el bienestar del Atlántico.







