Economia
Temporada de lluvias impacta en los precios de la energía en la bolsa; ¿consumidores pueden esperar alivios en sus facturas?

Las lluvias de los últimos meses han llevado los precios de la energía en bolsa a niveles que hoy son hasta 50 por ciento inferiores al promedio, pero ¿qué tanto de ese alivio se podría trasladar a las facturas de los usuarios, de acuerdo con la forma en que los comercializadores compran la energía?
Esteban Quintana, director ejecutivo de Klik Energy Reimagined —plataforma de respuesta a la demanda de energía eléctrica en Colombia para optimizar el consumo energético de grandes industrias— explica esa relación entre los precios en bolsa y los que terminan pagando los usuarios.
Quintana recuerda que los embalses se encuentran en niveles altos y eso ya se refleja en el mercado mayorista. “Estamos en precios de bolsa de entre 120 y 150 pesos, que son bastante bajos. Se podría decir que estamos al 50 por ciento de un nivel promedio de precio de bolsa”, afirmó.
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Una medida limitada
Sin embargo, advirtió que esa caída no se traducirá automáticamente en reducciones equivalentes en las tarifas que pagan los hogares y las empresas. “Lastimosamente, por la estructura del mercado, estos precios bajos no se verán reflejados necesariamente en una disminución de igual forma para las tarifas de energía de los usuarios”, explicó.
Según Quintana, el impacto final depende de la forma en que los distribuidores y comercializadores adquieren la energía. “Esta variación depende de qué tanta energía estén adquiriendo los operadores de red y los distribuidores. Si la energía proviene de la bolsa, ahí sí los usuarios verán un impacto positivo y de disminución en sus tarifas”, señaló.
Identificar las horas más baratas del día es clave para aprovechar oportunidades en los precios. Foto:Carlos Capella / Agencia Nacional
No obstante, indicó que las empresas del sector suelen aplicar estrategias de mitigación de riesgos para evitar variaciones bruscas en las facturas. “Ahorita está excelente que el precio baje porque la bolsa bajó, pero los usuarios no quisieran el otro escenario, que cuando los precios suban la energía suba. Por eso los distribuidores hacen un ejercicio juicioso de mitigación de riesgos”, dijo.
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De acuerdo con sus estimaciones, la incidencia de los precios actuales en las facturas es moderada. “El impacto en la tarifa de la gran mayoría de usuarios está entre un 15 y un 20 por ciento en estos momentos. Se verá reflejado en algunos pesos o en alguna disminución, pero es muy chiquita con respecto a la variación de casi un 50 por ciento en el precio de bolsa”, explicó.
¿Cuánto podría bajar la factura?
Quintana detalló algunos ejemplos del impacto en el costo unitario de la energía para los usuarios residenciales.
En Bogotá, un hogar puede pagar en promedio cerca de 800 pesos por kilovatio hora. Con el escenario actual, ese valor podría bajar a un rango de entre 750 y 760 pesos. “Es un impacto importante; es chiquito, pero donde cada peso cuenta, es clave”, dijo.
Grupo Energía Bogotá (GEB) Foto:Archivo particular
En la costa Caribe, donde el costo unitario ronda los 1.000 pesos por kilovatio hora, el efecto podría ser mayor en términos absolutos, aunque también limitado. “Podrían pasar de mil a cerca de 940 o 950 pesos”, explicó.
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No obstante, advirtió que el escenario podría invertirse en los meses secos. “Se ha visto pasar de 1.000 a 1.200 o 1.250 pesos el kilovatio en la costa cuando llegan las temporadas secas”, señaló.
Temporada de ‘precios bajos’
Según las proyecciones de Klik y sus aliados, el comportamiento de los precios dependerá de las condiciones climáticas a lo largo de 2026.
“Al menos hasta mayo o junio los precios estarán a estos niveles bajos. Puede que suban un poquito, pero no mucho”, indicó Quintana.
A partir del segundo semestre, el panorama cambiaría. “Desde julio hasta octubre se mantendrían en un nivel promedio de entre 300 y 350 pesos en la bolsa de energía”, señaló.
La temporada seca también impacta en los precios de la bolsa. Foto:iStock
El mayor riesgo estaría hacia finales de año y comienzos del siguiente. “Entre noviembre y diciembre y los tres primeros meses del siguiente año puede ser una temporada seca, que es cuando los precios de la energía llegan a elevarse”, afirmó.
El directivo también se refirió a la situación de la empresa Air-e, que atiende a millones de usuarios en la costa Caribe y se encuentra bajo intervención estatal.
“Ahorita, como se está materializando, el Gobierno Nacional a través de la Superintendencia tiene la gerencia y la intervención total, por lo tanto es quien toma las decisiones y quien administra Air-e”, explicó.
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Sin embargo, señaló que esa intervención no modifica las responsabilidades del operador. “Eso no significa que cambien las obligaciones respecto a lo que debe hacer un operador que atiende a millones de personas en la costa Caribe. ”, dijo.
El punto central, según Quintana, es la estrategia de compra de energía. “Sin importar si es el gobierno o son los privados, Lo correcto, de cara a no generar una afectación para los usuarios, es comprar su energía con tiempo, a un precio competitivo, y no dejar que si el precio de bolsa sube, suban los precios sin cobertura”, explicó.
Crisis por lluvias en Urabá dejó más de 5.000 familias damnificadas y alerta naranja hospitalaria Foto:Cortesía.
Estrategias para optimizar la energía
Quintana también planteó la necesidad de que usuarios y empresas gestionen mejor su consumo energético.
“Es clave incentivar a que los usuarios gestionen mejor su energía, entenderla como un activo estratégico”, dijo. Según explicó, hay momentos del día y del año en los que los precios son más bajos, y otros en los que conviene reducir el consumo.
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Señaló que en algunas compañías la energía representa cerca del 30 por ciento de los costos operativos. “Cuando los usuarios entienden lo importante que es la energía en sus operaciones, logran aprovechar las oportunidades del mercado”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó el mecanismo de respuesta a la demanda, impulsado por el Gobierno. “Lo que permite este mecanismo es que el usuario le diga al sistema: ‘normalmente consumo 1.000 kilovatios, pero voy a consumir 500 porque puede aportarle al sistema’. Por esos 500 que redujo, el sistema podría retribuirle al usuario.”, explicó.
Colombia atraviesa por un periodo de condiciones meteorológicas complejas. Foto:Getty Images/iStockphoto
Ese incentivo está ligado al precio de bolsa y se activa cuando el sistema necesita reducir la demanda. “Entonces, ¿cuándo necesitamos más la energía? Cuando los precios están muy caros, cuando los embalses están bajitos y cuando hay periodos secos. Los usuarios (los proveedores) pueden ganarse una plata para apoyar al sistema y mantener su competitividad”, señaló.
Quintana recomendó a los usuarios evaluar su exposición a los precios de bolsa cuando estos son bajos. “Si el usuario llega a un acuerdo con su comercializador para exponerse a esos precios de bolsa que están bajos, ahí es donde está generando valor y generándole un aporte importante al valor de la compañía y de su estrategia”, afirmó.
También insistió en la importancia de conocer los patrones de consumo. “Entender cómo consumimos la energía, en qué nos la gastamos e identificar las horas más baratas del día es clave para aprovechar estas oportunidades”, dijo.
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Según Quintana, el mensaje principal es que el mercado siempre ofrece alternativas. “En este momento son precios bajos, y cuando los precios estén altos también se pueden identificar oportunidades como dejar de consumir o participar en mecanismos de respuesta a la demanda”, concluyó.







