Economia
‘Tenemos 50 millones de litros de etanol acumulados en inventarios; hay riesgo de suspender operaciones en cuestión de días o semanas’: Asocaña
Los trabajadores del sector de la caña están preocupados porque cada vez tienen más inventarios acumulados de etanol y, si no hay una medida inmediata que alivie esta situación, podrían llegar a tener que suspender de manera temporal sus operaciones. Así lo asegura en diálogo con EL TIEMPO la presidenta de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar (Asocaña), Claudia Calero, quien afirma que se debería priorizar el etanol colombiano frente al importado.
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Claudia Calero, presidenta de Asociación de Cultivadores de Caña (Asocaña). Foto:Asocaña
¿Cuántos millones de litros de etanol hay almacenados y por qué?
Tenemos cerca de 50 millones de litros de etanol por manos colombianas que están acumulados en inventarios. Esto no se debe a una caída en la demanda ni a que haya disminuido la cifra de 10 por ciento de etanol que debe mezclarse con las gasolinas en nuestro país, sino a que se está priorizando el etanol importado, cuando este debería ser complementario y no reemplazar la producción nacional. No estamos pidiendo que se deje de importar, sino que se priorice el consumo del producto nacional y se utilice el importado como un complemento para cubrir la demanda del programa de oxigenación de las gasolinas.
¿Cómo se produce el etanol y qué usos tiene?
Se produce a partir de la caña de azúcar. Es un proceso industrial integrado, basado en los principios de economía circular: la caña se muele y los jugos con altos niveles de sacarosa son usados para la producción de azúcar; el resto se envía a la destilería para la producción de etanol. Además, con el bagazo que se genera en la molienda de la caña, cogeneramos energía eléctrica renovable para nuestros procesos productivos y para cerca de 600.000 colombianos.
El etanol es vendido a los distribuidores de gasolina para que se mezcle con este combustible y así oxigenarlo para reducir emisiones contaminantes en el aire. Es importante que los colombianos conozcan que nuestro etanol reduce en un 74 por ciento las emisiones de CO2 frente a la gasolina y ha sido responsable del 54 por ciento del cumplimiento de la meta nacional de descarbonización, evitando más de 3,02 millones de toneladas de CO2 en línea con el Acuerdo de París y el Plan Nacional de Desarrollo de este gobierno. Es un combustible renovable, producido localmente, que genera 28.000 empleos directos.
Si no se soluciona esta situación, ¿podrían cerrar algunas plantas?
En Colombia hay siete destilerías que producen etanol: seis de ellas en los ingenios del valle del río Cauca y una más en el Meta. Hoy varias ya han reducido producción al máximo posible. Si no se toman decisiones urgentes, no estamos hablando de un escenario hipotético: existe un riesgo real de suspensión temporal de operaciones.
Y cuando se detiene una destilería, no solo se afecta el etanol: se impacta también la producción de azúcar y la cogeneración de energía renovable, pues al ser procesos simultáneos, toca parar todas las plantas.
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Producción de Etanol – Riopaila Castilla Foto:Riopaila Castilla
¿En cuánto tiempo se podría llegar a detener la producción en caso de no solucionar esta situación?
La capacidad de maniobra está prácticamente agotada, pues los tanques de almacenamiento, tanto internos como externos, ya no dan abasto. Si no hay una medida inmediata que alivie inventarios, en cuestión de días o pocas semanas podríamos ver paradas temporales.
¿Cómo podría afectar esta situación a los consumidores?
Si debilitamos la producción nacional y empezamos a depender cada vez más del producto importado o incluso de mayor proporción de gasolina, el impacto es estructural: Colombia pierde seguridad energética y, sobre todo, se afecta el medio ambiente, ya que el etanol colombiano es el que más reduce emisiones contaminantes en el mundo, respecto a la gasolina.
Sustituirlo por producto importado implica aumentar emisiones de CO2 y retroceder en la meta de descarbonización del país. Además, debilitar la producción nacional también es afectar los 28.000 empleos directos que genera la producción de etanol, vinculados con los 286.000 empleos de toda la cadena agroindustrial de la caña. Es decir, no es solo un tema productivo; también es ambiental y humano.
Debido a las protestas que se presentaron, hubo una reunión con el Gobierno para abordar este tema. ¿Qué acuerdos se lograron?
Agradecemos que el Gobierno haya convocado una mesa de diálogo la semana pasada, en el marco de la movilización de los trabajadores de la agroindustria de la caña y esté haciendo los mejores esfuerzos para buscar una salida a esta crisis. Se hará un seguimiento exhaustivo de la regulación que fundamenta el programa y que el producto nacional sí cumple. Esperamos que haya equidad en el trato nacional. También esperamos que los mayoristas de combustibles prioricen el etanol colombiano para evitar la parada de las destilerías, de las de azúcar y de cogeneración de energía, y así proteger el empleo rural de calidad que genera esta agroindustria.
Otra preocupación que tienen en este momento es por el aumento de las importaciones de azúcar. ¿A qué se debe este fenómeno?
En 2025 las importaciones de azúcar desde Bolivia crecieron un 358 por ciento. Este azúcar entra sin arancel desde un país que mantiene cerrado su mercado al azúcar colombiana.
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En total, ingresaron 176.000 toneladas de azúcar importada y más de 82.000 llegaron de Bolivia. Esto genera una competencia desigual que afecta directamente la producción nacional y el empleo formal.
Caña de azúcar en el Valle. Foto:Asocaña
¿Cómo les está afectando el clima?
El 2025 fue un año de lluvias intensas, similares a un fenómeno de La Niña. Aun así, el sector logró mantener su productividad en campo y moler 23 millones de toneladas de caña, un 5 por ciento más que en 2024. La producción de azúcar se mantuvo en 2 millones de toneladas, de las cuales 638.000 se exportaron a más de 60 países. En cuanto a transición energética, produjimos 445 millones de litros de etanol y cogeneramos 1.928 GWh de energía renovable, 46 por ciento enviada al Sistema Interconectado Nacional para iluminar a cerca de 600.000 colombianos.
Este año enfrentamos un desafío crítico: el ingreso masivo de azúcar boliviana en condiciones de desigualdad competitiva. Mientras dicho producto goza de arancel cero en Colombia, nuestras exportaciones hacia Bolivia permanecen restringidas. Esta asimetría se ve agravada por factores internos que han erosionado nuestra competitividad, tales como el incremento en los costos de producción y una apreciación del peso colombiano significativamente superior a la de otros productores de la región.
