Economia
todo apunta a un alza en su tasa, ¿de cuánto sería el salto?

El 2026 le puso presión desde el primer día al Banco de la República. La combinación de un salario mínimo que saltó 23,7 por ciento —incluido subsidio de transporte—, unas expectativas de inflación que volvieron a desanclarse (6,5 por ciento) y una economía que crece con dificultad dejó al Emisor con poco margen de maniobra: subir tasas o arriesgar credibilidad.
En su primera reunión de política monetaria del año, este viernes, la Junta Directiva no solo definirá el nivel de la tasa de intervención en el inicio del año. También enviará una señal clave sobre hasta dónde está dispuesta a llegar para frenar un nuevo rebrote inflacionario, incluso si eso implica encarecer aún más el crédito y enfriar una demanda que, paradójicamente, sigue firme pese a las tasas altas de interés.
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Las encuestas de analistas muestran una coincidencia en la que el escenario más probable es un aumento de 50 puntos básicos, que llevaría la tasa del 9,25 al 9,75 por ciento en un solo envión, nivel que no se observa desde finales de 2024.
La más reciente encuesta del centro de estudios económicos Anif indica que 12 de 19 analistas esperan ese ajuste, mientras que otros prevén movimientos de 25 puntos básicos, y una minoría incluso contempla alzas más agresivas. De concretarse el escenario central, la tasa alcanzaría un nivel que marcaría el inicio de un nuevo ciclo alcista en 2026.
Desde el Banco de Bogotá, el panorama es similar. Sus analistas señalan que el consenso del mercado espera un aumento de 50 puntos básicos, aunque la encuesta de Citi muestra un rango amplio: desde un mínimo de 25 puntos básicos hasta un máximo de 100 puntos básicos en enero, con proyecciones de tasa de cierre de 2026 que llegan incluso al 12,25 por ciento.
El diagnóstico de los economistas de Bancolombia indica que el balance de riesgos inflacionarios volvió a inclinarse de manera contundente al alza, lo que obligará a la Junta a reafirmar un sesgo contractivo en su postura monetaria. La entidad anticipa que este primer movimiento sería solo el comienzo de un proceso de ajustes adicionales a lo largo del año.
La médula del problema
El detonante del giro en las expectativas ha sido el fuerte incremento del salario mínimo. Para Bancolombia, el ajuste no solo tiene un impacto directo sobre los costos laborales, sino que amplifica las presiones inflacionarias más allá de su efecto inicial, especialmente en los servicios intensivos en mano de obra, donde la indexación sigue siendo elevada.
El detonante del giro en las expectativas dela inflación ha sido la fuerte alza salario mínimo. Foto:iStock
Ese diagnóstico es compartido por Anif, que advierte que el choque salarial está empujando al alza las proyecciones de inflación para 2026, con una mediana cercana al 6,5 por ciento, muy por encima del rango meta del Emisor (de entre 2 y 4 por ciento). En este contexto, el riesgo no es solo una inflación más alta, sino la pérdida de anclaje de las expectativas.
Daniel Velandia, Director General de Investigación y Economista Jefe de Credicorp Cápital, lo plantea sin rodeos:
“Esperamos 50 básicos de subida. El deterioro de las expectativas de inflación para el cierre de este año y a un año, tras la publicación del decreto de salario mínimo, obliga al Banco Central a elevar tasas. De no hacerlo, el riesgo es significativo de mayor deterioro de las expectativas que terminaría impactando la inflación observada”.
Según Velandia, las expectativas de inflación para el cierre de 2026 pasaron de niveles cercanos al 4,5 por ciento a alrededor del 6,5 por ciento, un salto que cambia por completo el panorama de política monetaria.
Leonardo Villar, gerente del Emisor, en el foro Perspectivas Económicas 2024 de Corficolombiana. Foto:El Tiempo / cortesía
Alertas del gerente
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, ha sido reiterativo en sus mensajes recientes señalando que incrementos salariales muy por encima de la inflación y de la productividad elevan el riesgo de indexación, dificultan la convergencia de los precios hacia la meta y terminan exigiendo una política monetaria más restrictiva por más tiempo.
En otras palabras, aunque el Banco no define el salario mínimo, sí debe reaccionar a sus efectos macroeconómicos. Y hoy esos efectos ya se reflejan con fuerza en las expectativas del mercado.
A este diagnóstico se suma la lectura de Itaú Colombia, que introduce un contraste regional poco favorable. Para Carolina Monzón, gerente de Investigaciones Económicas de la entidad, Colombia llega a esta primera reunión del año con una inflación alta frente a sus pares.
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“Al comparar el comportamiento inflacionario en la región, Colombia se ubica en la parte alta, con una variación del 5,1 por ciento en el costo de visa, mientras que en la mayoría de los países esta se mantiene por debajo del 4 por ciento”, advierte.
Ese rezago relativo, explica Monzón, abre de manera acelerada el espacio para nuevos incrementos en la tasa de interés, como mecanismo para enfriar la demanda interna.
“Lo que se busca es encarecer el crédito y la inversión de los hogares, de modo que baje un poco la demanda y, en consecuencia, los precios no suban tan rápidamente”, señala.
Con alza de tasas lo que se busca es encarecer el crédito y la inversión de los hogares. Foto:iStock
Itaú contempla un escenario incluso más exigente que el consenso: ajustes entre 50 y 75 puntos básicos y la posibilidad de que, a lo largo de 2026, la tasa de intervención regrese a niveles de doble dígito, cercanos al 12 por ciento, si las presiones inflacionarias no ceden.
Votación dividida
Una lectura similar llega desde Occieconómicas. El movimiento, advierten sus analistas, estaría sustentado principalmente en el avance de las expectativas de inflación como consecuencia directa del aumento del salario mínimo.
La firma anticipa que la decisión de la Junta volverá a ser por mayoría, pero dividida, con los miembros de Gobierno presionando por una postura más laxa, mientras el bloque técnico insiste en la necesidad de una señal contundente.
El análisis de Anif coincide con esa visión, aunque con una mayoría inclinada a subir la tasa de interés. Según su encuesta, la mayoría de analistas ve un escenario en el que se impondría un aumento de 50 puntos básicos, en línea con la recomendación técnica, pero con resistencias internas claras. En particular, los analistas identifican que al menos tres miembros de la Junta votarían en contra de un alza de tasas, lo que refuerza la idea de una decisión cerrada, aunque no unánime.
Germán Ávila, Ministro de Hacienda, entre los que se resistiría a un alza en la tasa de interés. Foto:Banco de la República
Según el centro de estudios, en un escenario de incremento de 50 puntos básicos, los posibles votos disidentes serían los de Germán Ávila, César Giraldo y Laura Moisá, quienes han sido asociados por el mercado con una postura más cautelosa frente al endurecimiento monetario, dada la fragilidad del crecimiento y los riesgos sobre el empleo.
Aun así, el centro de pensamiento advierte que el fuerte deterioro de las expectativas de inflación tras el aumento del salario mínimo y la persistencia de la indexación de precios inclinan la balanza a favor de una señal restrictiva, que terminaría imponiéndose por mayoría dentro de la Junta.
Cierre de año
Más allá de la decisión de este viernes, el mercado ya está mirando el resto del año. Fedesarrollo proyecta que la tasa podría ubicarse en 10,25 por ciento en abril y cerrar 2026 alrededor del 11,25 por ciento, una revisión al alza frente a lo que se esperaba hace apenas un mes.
Bancolombia va en la misma línea y no descarta incrementos acumulados de hasta 175 puntos básicos en el año, lo que llevaría la tasa cerca del 11 por ciento. Itaú, por su parte, deja abierta la puerta a niveles aún más altos si la inflación no muestra señales claras de convergencia.
El endurecimiento monetario llega en un momento incómodo. Aunque algunos indicadores muestran recuperación, el crecimiento sigue siendo moderado y desigual entre sectores.
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Sin embargo, Bancolombia advierte que el canal tradicional del crédito ha perdido fuerza. En los últimos años, el consumo de los hogares ha seguido creciendo pese a tasas altas, impulsado por mayores ingresos laborales, remesas y turismo. Esto implica que, para anclar expectativas, el Emisor podría verse obligado a mantener una postura restrictiva por más tiempo.
Desde el frente internacional, hoy en día las presiones no son altas. La Reserva Federal de Estados Unidos se perfila para mantener sus tasas estables en el corto plazo, mientras la inflación global muestra señales de moderación.
“Los factores externos hoy no son el eje de la decisión. El foco está claramente en lo interno: salario mínimo, inflación de servicios, indexación y credibilidad de la política monetaria”, coinciden tanto los analistas de Anif como de Bancolombia







