“Todo es posible”. Con esas tres palabras, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, no descartó el martes 8 de septiembre de 2026, desde Barranquilla, que el presidente Donald Trump pudiera visitar Colombia. La declaración, recogida por la revista Semana, convirtió una posibilidad diplomática en el tema del momento en redes sociales colombianas.
Qué dijo exactamente Rubio
Durante una rueda de prensa en Barranquilla, tras su reunión bilateral con el presidente Abelardo de la Espriella, Rubio reveló que Trump tiene un aprecio particular por el mandatario colombiano, al que llama “el Tigre”.
“El presidente es un fanático del Tigre, como él le dice, el Tigre, y quisiera reunirse con él”, afirmó Rubio. Pero la logística tiene un obstáculo: De la Espriella prometió durante su campaña que no viajaría al exterior durante su gobierno. Por eso, si los dos presidentes quieren verse en persona, la reunión tendría que ser en suelo colombiano.
“Como usted sabe, el presidente ha hecho una promesa, el presidente suyo aquí en Colombia, de que no iba a viajar al extranjero, así que si tuviese que traer al presidente Trump a Colombia, todo es posible”, añadió Rubio. Aclaró sin embargo que, hasta ese momento, la visita de Trump a Colombia no estaba programada.
Ya han hablado por teléfono
Rubio también reveló que Trump y De la Espriella ya sostuvieron al menos dos conversaciones telefónicas desde que el colombiano asumió la presidencia en agosto de 2026. “Sé que el presidente está muy entusiasmado con su elección y con lo que esto puede representar para nuestras relaciones”, dijo el secretario de Estado.
Esa sintonía personal entre los dos mandatarios explica en buena medida el tono de la visita de Rubio a Colombia: no fue una visita de rutina, sino la primera parada de una gira regional que incluyó luego a Ecuador y Perú, y que busca consolidar alianzas estratégicas en América del Sur frente a China y el eje bolivariano.
Por qué una visita de Trump sería histórica
La última vez que un presidente de Estados Unidos pisó territorio colombiano fue en 2012, cuando Barack Obama asistió a la Cumbre de las Américas en Cartagena. Desde entonces, la relación bilateral tuvo tensiones considerables, especialmente durante el gobierno de Gustavo Petro (2022-2026), que llegó a chocar abiertamente con la administración Trump en materia de migración y narcotráfico.
La llegada de De la Espriella a la Casa de Nariño cambió ese panorama de raíz. En apenas un mes de gobierno, el nuevo presidente logró recibir a Rubio en Barranquilla —que él mismo designó como capital alterna de Colombia— y firmar acuerdos en materia de seguridad, energía nuclear, minerales estratégicos y cooperación económica.
Lo que ya está sobre la mesa
Más allá de la visita presidencial, que por ahora sigue en el terreno de lo posible, Rubio dejó claros varios compromisos concretos:
- La reactivación de fondos estadounidenses destinados a Colombia, que habían sido congelados durante el gobierno Petro.
- La posibilidad de apoyo militar, aunque condicionada a que el gobierno colombiano lo solicite y a que se estudie caso por caso.
- La apertura de un consulado de EE.UU. en Barranquilla, petición que hizo De la Espriella durante la reunión y que Rubio recibió con apertura.
Una eventual visita de Trump no sería solo un símbolo: sería la confirmación de que Colombia pasó de ser un país con el que Washington tiene diferencias a un aliado estratégico en la región. Eso, para bien o para mal, redefine la política exterior colombiana por los próximos años.