Colombia
Un artesano venezolano fue agredido por turistas en el Centro Histórico de Cartagena: le rompieron la cara, le dieron patadas y lo exhibieron

Un episodio de violencia tuvo lugar en el Centro Histórico de Cartagena el domingo 25 de enero de 2026. Un artesano venezolano fue atacado por una familia de turistas nacionales después de que él cuestionara el uso imprudente de patinetas eléctricas en áreas peatonales.
El incidente, que ocurrió alrededor de las 8:30 p. m. cerca de la Universidad de Cartagena, fue grabado y ha renovado el debate sobre la discriminación y la falta de regulación para vehículos de movilidad personal en espacios turísticos.
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Jonathan Ortiz Arroyo, un migrante venezolano y artesano, estaba en su puesto de trabajo cuando ocurrieron los hechos. A pesar de que las calles estaban llenas de gente, un grupo de jóvenes llegó a toda velocidad en patinetas eléctricas, poniendo en peligro a Ortiz Arroyo.
El artesano les advirtió: “Ten cuidado, puedes lastimar a alguien”, según los testimonios recopilados por El Tiempo.
Tras la advertencia, el ataque fue inmediato. Una mujer del grupo se lanzó sobre Ortiz Arroyo, golpeándolo en la cara mientras lo insultaba, según la denuncia ante la Fiscalía General de la Nación. Poco después, otro hombre se unió y bloqueó el paso a la víctima, impidiendo que se refugiarse. Un adulto, identificado como el padre de los jóvenes, también participó en la agresión.
La familia derribó al artesano, quien fue golpeado y pateado en el suelo; su ropa fue destrozada y sufrió varias heridas, según reportes del medio mencionado. Las imágenes generaron indignación entre quienes presenciaron el ataque y en las redes sociales.
Después de la golpiza, los agresores forzaron a Ortiz Arroyo a recorrer las calles del centro, mostrándolo ante los visitantes como un supuesto delincuente en flagrancia.
Este acto de humillación pública provocó un fuerte repudio entre internautas y testigos del ataque, aunque en los videos se observa que pocas personas intentaron intervenir.
El corresponsal John Montaño, quien documentó la agresión, comentó que la violencia estuvo marcada por clasismo y xenofobia hacia los migrantes que trabajan en el espacio público de Cartagena.
Algunas personas intentaron asistir al artesano hasta la llegada de la policía. Los agentes registraron el caso y lo remitieron a la Fiscalía General de la Nación; sin embargo, para ese momento, la familia agresora había abandonado la zona y su paradero es desconocido.







