Aun con derroches de grandilocuencia y erupciones caricaturescas postmodernas, el nuevo misterio de “Knives Out” de Rian Johnson es totalmente irresistible. Con “Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery”, el tercer misterio que tiene a Daniel Craig como el detective Benoit Blanc que  tiene un estreno limitado en cines esta semana, el cineasta reafirma su dominio del género del misterio de asesinato.  La ejecución de la trama es magistral. Junto con varios momentos inesperados de profundidad emocional, retos filosóficos y humor sagaz y tajante. 

Lo que sí resulta sorprendente y un chin decepcionante en esta ocasión es que Johnson está tan enamorado de las grandes ideas que propulsan este misterio central que le dedica menos tiempo al grupo de sospechosos fascinantes que ha creado para el crimen que detona la trama. El que estos sean interpretados por Josh O’Connor, Glenn Close, Jeremy Renner, Kerri Washington, Andrew Scott, Cailee Spaeny y Thomas Hayden Chuch los eleva instantáneamente y los posiciona con múltiples contradicciones. 

La combinación de talento actoral y el ingenio del guion crea la impresión de que cualquiera de estos personajes podría ser el protagonista de su propia serie o película.  De los tres filmes de “Knives Out”, esta es la primera ocasión donde tener más de este grupo hubiera sido más efectivo que algunos de los riesgos expresionistas que casi descarrilan el clímax del filme, el momento en que Blanc le da todas las piezas del rompecabezas al espectador.