Economia
Ya 4 miembros de la junta del Banco de la República han hablado de subir las tasas de interés, lo que constituiría mayoría en una eventual votación

Luego de que por meses se discutió cuando debían volver a bajar las tasas de interés de referencia del Banco de la República, ya cuatro codirectores han hablado de subirlas.
Si esas declaraciones se tradujeran en votos, habría mayoría en una eventual decisión.
De acuerdo con los miembros de la junta directiva del Emisor que han hablado en ese sentido, los riesgos inflacionarios persisten y mantener la tasa de referencia en su nivel actual (9,25 %) podría no ser suficiente para encaminar los precios hacia la meta.
El 31 de octubre, por mayoría, la junta directiva del Banco de la República decidió mantener la tasa de interés en 9,25 por ciento. En esa ocasión, el Emisor señaló que la inflación sigue lejos del objetivo del 3 por ciento, pese al retroceso registrado frente a su pico superior al 13 por ciento en marzo del 2023.
Los miembros de junta que se han referido a la posible alza de las tasas son el gerente general, Leonardo Villar, así como Mauricio Villamizar, Bibiana Taboada y Olga Lucía Acosta, esta última una de las tres personas que han sido nombradas por el presidente Gustavo Petro. En la junta votan 7 miembros, por lo tanto 4 hacen mayoría.
El primero en hablar del tema fue Villamizar, durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington, en octubre. El codirector dijo que, si se materializan nuevos riesgos inflacionarios, el banco central podría considerar un aumento de tasas por primera vez en más de dos años, posibilidad que ahora ha cobrado más fuerza a la luz de las recientes declaraciones de otros miembros de la Junta.
LEA TAMBIÉN
El Banco de la República considera subir las tasas. Foto:John W. Vizcaino
¿Qué dicen los expertos?
Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Aval Casa de Bolsa, indicó que, en estos momentos, “lo que tenemos claro es que la tasa de interés no se reducirá más y se mantendrá estable. En 2025, la inflación cerrará alrededor del 5,5 por ciento, completando cinco años consecutivos por encima del límite superior del rango meta del Banco de la República”.
El futuro de la tasa de interés dependerá, entre otras cosas, “del impacto que tenga el aumento del salario mínimo de 2026 sobre la inflación. Si dicho impacto es significativo, eventualmente podría llevar al Banco de la República a elevar nuevamente su tasa de interés“, sostuvo.
Además, teniendo en cuenta que el efecto del aumento del salario mínimo sobre la inflación se conocerá con mayor claridad hacia febrero, “solo hasta marzo de 2026 podríamos tener un panorama más definido sobre la trayectoria de la política monetaria”, indicó.
LEA TAMBIÉN

José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y Crédito Público y rector de la Universidad EIA. Foto:U. del Rosario.
Según José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y Crédito Público, y actual rector de la Universidad EIA, “de persistir la tendencia de reflación, o sea de volver a aumentar la inflación anualizada mes a mes, que ya arrancó y se ha venido dando en los últimos cuatro meses, el Banco de la República no tendrá alternativa distinta que subir las tasas de interés”.
En adición a lo anterior, “el exceso en materia fiscal que está presionando de manera significativa la demanda en la economía sin la suficiente oferta, porque la producción o el PIB no crece al mismo ritmo al cual crece la demanda y la oferta no crece al mismo tiempo al cual crece la demanda, pues también llevaría a que el Banco de la República no tenga salida alguna que subir las tasas de interés. La probabilidad de que esto suceda se incrementa”, sostuvo.
En un análisis de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, se indicó, por su parte, que, en medio de un panorama inflacionario y fiscal más complejo y con una demanda interna creciendo por encima de la capacidad productiva del país, el Banco de la República podría iniciar un ciclo alcista de tasas desde enero de 2026.
Según ese análisis, las presiones inflacionarias recientes, el repunte de la inflación núcleo y el deterioro de las expectativas —agravado por la posibilidad de un aumento de salario mínimo en doble dígito— han elevado la probabilidad de un ajuste monetario. A esto se suma el avance desbordado de la demanda interna, impulsada tanto por el consumo de los hogares como por el fuerte gasto público, “lo que ha deteriorado el balance externo y aumentado la vulnerabilidad macroeconómica del país”.
LEA TAMBIÉN

Leonardo Villar, gerente del Banco de la República. Foto:Confecámaras
En este contexto, la entidad destaca que cuatro de los siete codirectores que venían votando por la estabilidad en la tasa —Leonardo Villar, Mauricio Villamizar, Bibiana Taboada y Olga Lucía Acosta— han manifestado en las últimas semanas la posibilidad de incrementar la tasa de referencia para corregir los desbalances macroeconómicos: alta inflación y expectativas, potenciales excesos de demanda, desbalance externo.
Según la entidad, la curva swap IBR espera una tasa cercana al 10,5 por ciento en un año. Además, para el Banco de Bogotá, el Emisor aplicaría incrementos de 25 puntos básicos en enero, marzo y abril, “intentando maniobrar la volatilidad por la incertidumbre electoral”. Así, desde mayo, “las decisiones serían de estabilidad a la espera de buenos datos en inflación o señales de una política fiscal menos expansiva”.
En esto último, de acuerdo con el Banco de Bogotá, “el desenlace de las elecciones será decisivo en la medida que la fase de recortes en tasa del BR solo será posible si el nuevo Gobierno es disciplinado fiscalmente, lo que permitiría contener las presiones de demanda y consigo la inflación”, concluye.
LEA TAMBIÉN

Germán Ávila, ministro de Hacienda y Crédito Público, es miembro de la junta directiva. Foto:Minhacienda
Las perspectivas de la junta directiva
El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, afirmó que “la posibilidad de seguir bajando la tasa de interés se ve cada vez más lejana”. Explicó que “en los meses más recientes ha venido postergándose y se ve cada vez más lejana”, y reconoció que la opción de aumentar las tasas empezó a aparecer como un riesgo dentro del análisis de varios miembros de la junta, incluso antes de conocerse los datos de inflación de octubre.
Villar señaló además que las tasas de interés actuales reflejan una política monetaria contractiva. “Cuando nos comparamos con el resto de América Latina encontramos muchos países que tienen como nosotros una estrategia de inflación objetivo y han podido avanzar en mayor grado en sus procesos de ajuste a la baja de las tasas de interés gracias a que ya tienen la inflación dentro de los rangos meta establecidos por sus respectivos bancos centrales. Ejemplos de ellos son Perú, Uruguay, Paraguay, Chile, Costa Rica e incluso México en el período más reciente”, sostuvo.
De cara al futuro, añadió que el panorama está marcado por una gran incertidumbre debido a factores internos como internacionales y que las decisiones en cada sesión de junta dependerán de diferentes variables cuyo comportamiento deberá evaluarse en su momento.
“Las decisiones que se tomen deberán seguir siendo cautelosas y encaminadas a garantizar la convergencia de la inflación hacia la meta. Personalmente, estoy convencido de que esta estrategia es la más apropiada para estimular un crecimiento económico sostenible en el futuro”, indicó.
LEA TAMBIÉN

“De cara al futuro, el panorama está marcado por una gran incertidumbre”. Foto:iStock / Archivo
La junta directiva indica un posible incremento
Antes que Villar, el codirector Mauricio Villamizar había afirmado que el Banco de la República podría considerar un aumento de tasas por primera vez en más de dos años si surgen nuevos riesgos inflacionarios.
En entrevista concedida a Bloomberg, señaló que el Emisor evalúa un escenario más restrictivo ante factores como “el incremento excesivo del salario mínimo en 2026”, una posible reversión de la reciente fortaleza del peso, el alza en los precios del gas natural y un mayor deterioro de las cuentas fiscales del país”. También hizo énfasis en que “subir tasas está sobre la mesa, aunque aún no es el escenario base”. Reiteró, además, que “todo dependerá de que nuevos riesgos se materialicen”.
Villamizar sostuvo que el deterioro fiscal está complicando la labor de la política monetaria en un entorno de inflación persistente y estimó que el déficit fiscal podría acercarse al 8 por ciento del PIB en 2025, por encima del 7,1 por ciento proyectado por el Gobierno. “Estamos en modo pandemia sin pandemia, y eso es realmente preocupante. A veces la política monetaria tiene que sobrecompensar”, afirmó.
LEA TAMBIÉN

Mauricio Villamizar, codirector del Banco de la República. Foto:Banco de la República
En una entrevista previa con EL TIEMPO Villamizar había sido enfático en responsabilizar el comportamiento fiscal como una de las principales amenazas sobre la inflación, que volvió a repuntar en septiembre y ya completa cinco años consecutivos fuera de la meta. “El deterioro continuo y acelerado del gasto lo paga la gente con inflación”, dijo. Y agregó que, frente a ese escenario, el Banco de la República podría verse obligado a actuar de manera más agresiva. “A veces la política monetaria tiene que sobrecompensar. Eso es lo que pasa cuando la política fiscal va en contravía”, expresó.
Villamizar fue aún más directo al responder ante las críticas de sectores políticos y del propio Gobierno, que han señalado al Banco por “frenar la economía” con tasas de interés altas. “La inflación es uno de los impuestos más regresivos que existen en una economía. Golpea más fuerte a los hogares pobres porque destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentos y transporte. Si no logramos estabilizar los precios, mañana vamos a crecer menos, esa es la verdadera amenaza para la economía”, explicó.
Además, el codirector apuntó que “cuando los países empiezan a gastar sin un sustento en recaudo, la diferencia se traduce en inflación, en precios. Alguien tiene que pagar. En economía no hay comida gratis”.
LEA TAMBIÉN

“En economía no hay comida gratis”. Foto:iStock
El economista se refirió también al comportamiento reciente del IPC, que repuntó a 5,18 por ciento anual, y recordó que las expectativas del mercado señalan que la inflación podría cerrar 2025 en 5,21 por ciento e indicó que algunos analistas incluso prevén un posible aumento de tasas si continúan los riesgos.
En entrevista con Valora Analitik, la codirectora del Banco de la República, Bibiana Taboada, afirmó que este año, a pesar de la estabilidad de las tasas de interés, la inflación no solo no ha disminuido, sino que “se ha incrementado”, llevando a la preocupación de que “mantenerlas en su nivel actual pueda no ser suficiente”.
Señaló que, para lograr la meta de inflación en un horizonte cercano, es necesario actuar pronto, dado que los efectos de la política monetaria en los precios se hacen notar con rezagos de un año o más.
Taboada destacó que, aunque los datos agregados muestran un crecimiento económico “impulsado sobre todo por el consumo privado, desde hace ya unos años, y por el consumo público que tiene un dinamismo inesperado en el periodo reciente”, este dinamismo contrasta con “una inversión que aún se mantiene en niveles bajos” y con un déficit acelerando que “están generando un impulso importante a la demanda interna”, pues, según la codirectora, las importaciones aumentan a un ritmo superior al de las exportaciones.
LEA TAMBIÉN

Crecimiento económico impulsado por el consumo privado y por el consumo público. Foto:DANIEL MUNOZ
También subrayó que la política fiscal expansiva está generando un impulso adicional a la demanda, en un contexto en el que la inflación permanece elevada. Señaló que “ese gasto fiscal procíclico, por un lado, está generando un impulso mayor a la demanda, lo cual es inflacionario; por otro lado, genera preocupación que la sostenibilidad de las finanzas públicas se ponga en duda”.
En su análisis sobre choques de oferta, Taboada afirmó que, cuando estos son múltiples, recurrentes o se presentan con una inflación que lleva tiempo por encima de la meta, “tienen impactos amplios”. Indicó que hoy “el 60 por ciento del IPC está creciendo a tasas iguales o mayores a la meta” y sostuvo que, en ese contexto, “el banco tiene que reaccionar para evitar justamente que esos choques de ofertas se expandan a toda la economía y afecten las expectativas de inflación”.
Para Taboada, ante la falta de acciones gubernamentales dedicadas a impedir, superar, o minimizar los efectos del ciclo económico de la política fiscal, a la política monetaria “le toca asumir todo el ajuste”. También recordó que, después del recorte de 25 puntos básicos en abril, la tasa ha tenido que mantenerse en 9,25 por ciento, pero “este año la inflación no ha bajado, incluso se ha incrementado en los últimos meses”. Por ello, afirmó que algunos miembros de la Junta comienzan a preguntarse si “quedarnos quietos puede no ser suficiente”.
LEA TAMBIÉN

Bibiana Taboada, codirectora del Banco de la República. Foto:Banco de la República
La codirectora Olga Lucía Acosta, por su parte, señaló que el país enfrenta un desequilibrio entre un consumo acelerado y una producción que no logra cubrir del todo la demanda, fenómeno que ha llevado al país hacia un déficit que, eventualmente, podría corregirse a través de subir las tasas en Colombia.
Recordó que las importaciones, según cifras del Dane, crecieron 10 por ciento anual por encima de la expansión de las exportaciones, que incrementaron 2,2 por ciento en el tercer trimestre del año. Esto ha exacerbado el déficit comercial que, con corte a septiembre es de 11.768,2 millones de dólares FOB, de acuerdo con la entidad.
Acosta señaló que, si esta tendencia se profundiza, podría ser necesario recurrir a una herramienta impopular para contrarrestar dicha situación: “Podríamos generar un déficit si no lo corregimos con algo que no nos gusta: contraer la demanda con altas tasas de interés”.
Vale la pena recordar que la tasa de interés del banco central, que llegó a un pico de 13,25 por ciento, se ubica actualmente en el 9,25 por ciento. Aunque esta se ha mantenido constante desde abril, en el mercado ha ganado espacio el argumento de que podría ser momento de subir las tasas.
LEA TAMBIÉN

Olga Lucía Acosta, codirectora del Banco de la República. Foto:Asobancaria
El dilema radica en que el consumo, aunque necesario para el dinamismo, ha alterado la composición del crecimiento.
La codirectora también destacó que el crecimiento económico reciente que experimenta Colombia no es el más conveniente, pues está sustentado en el consumo y no en la inversión que, aunque muestra algún grado de recuperación tras la caída reportada en 2023, sigue por debajo de la tendencia.
La economista señaló que esto limitará la capacidad de crecimiento futuro, pues “la inversión que hacemos hoy es lo que nos va a permitir crecer hacia adelante”.
Señaló, además, que Colombia enfrenta una situación de inflación más persistente que otros países de la región. Aunque el indicador ha caído desde su pico por encima del 13 por ciento, las proyecciones para este año se mantienen por encima del 5 por ciento, lejos de la meta del emisor de 3 por ciento.
A este panorama se suma un problema fiscal, pues, de acuerdo con Acosta, el país está creciendo con ingresos que generarán costos de financiamiento externo y mayores primas de riesgo en el futuro.
También destacó que, aunque se ha corregido la prima de riesgo para todos los países de la región, Colombia sigue con el mayor indicador desde 2022. agravando el panorama por el gasto público y la ausencia de un mayor compromiso de austeridad en el gasto.
LEA TAMBIÉN








