Cuando nos viene a la cabeza el nombre de Antonio Banderas (65 años) inmediatamente lo asociamos al de uno de nuestros actores más internacionales. Un referente en aquello de dar el salto a Hollywood, pero que tuvo que realizar grandes sacrificios hasta llegar a la cima del cine internacional. También sus padres se vieron obligados a hacer algunos cambios para que su hijo pudiera cumplir su sueño con esa maleta cargada de ilusiones con la que abandonó su Málaga natal.
Con apenas 18 años, Antonio inició una aventura que precisamente no fue un camino de rosas. Él mismo ha reconocido que sus comienzos en Madrid no fueron sencillos, en los que tuvo que sobrevivir simplemente. Afortunadamente, la situación cambió para él en esa complicada década de los 80 gracias a la oportunidad de Pedro Almodóvar. Su trabajo y esfuerzo lo llevaron a cruzar el charco y convertirse en un auténtico icono, además de un reclamo para la prensa por su relación con Melanie Griffith.
Su juventud en los años 80
Los padres del actor eran dos personas de orígenes humildes que se volcaron por completo en el sueño de su hijo. El interés de Banderas por el teatro comenzó a una edad muy temprana, motivo que lo llevó a querer dedicarse de manera profesional a ello. Con 18 años decidió mudarse a Madrid para formarse y hacer de la interpretación su modo de vida. Pero claro, hay que tener en cuenta que el dinero con que contaba para subsistir era bastante escaso.

El actor ha reconocido que paso una etapa difícil cuando se mudó a Madrid en busca de su gran sueño.
Además, nunca ha ocultado la cara B de su experiencia. En diferentes entrevistas se ha sincerado sobre ello. “En Madrid yo pasé mucha hambre. Me compré un libro corriendo de cómo cocinar una patata, que era lo más barato, y aprendí a hacerlas de mil formas. Yo no sabía que los ñoquis se hacían con patata. Con una latita de tomate y los ñoquis yo era feliz. Pero yo en Madrid pasé mucha hambre en mi primera época”, reveló en el pódcast ‘Desmontando a’ de Dani García.
Así tuvo que aprender a ser un cocinillas para poder sobrevivir con el poco dinero con que contaba en esta aventura. No obstante, los grandes papeles no tardaron en llegar y su cambio de vida se hizo efectivo. De hecho, Antonio ha comentado en distintas entrevistas lo mal que lo pasó en esta primera etapa en la capital del país. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa y la suya llegó con su salto al estrellato internacional que todavía perdura.
Su ropa en los 80
La vestimenta que utilizaba el actor en dicha década también ha sido objeto de comentarios por su parte con el paso del tiempo. “Estoy seguro de que algunos de los momentos más felices de mi vida pertenecen a la década de los 80, esos años en los que Versace solía combinar el cuero con el color dorado. En esa época estaba obsesionado con las chaquetas de cuero, solía ir en moto a todas partes y disfrutaba mucho de la sensación de libertad asociada a todo ello”, explicó a la revista ‘WWD’ hace unos años.


El malagueño ha confesado que algunos de sus momentos más felices pertenecen a la década de los 80.
En dicha entrevista también aprovechó para desvelar la ropa con la que más cómodo se siente. “Por la mañana, prefiero optar por algo simple y confortable: vaqueros, zapatillas, camisetas y, si tengo que salir de casa, una chaqueta de cuero. Cuando tengo reuniones o algún tipo de acto que no sea demasiado formal, me pongo chinos y una chaqueta un poco más elegante. Obviamente, para la alfombra roja no tengo otra opción que ponerme esmoquin o un traje de chaqueta”, reveló sobre sus diferentes opciones estilísticas.

