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Colombia

Zulma Guzmán habría usado a un veterinario para pagarle $12 mil al domiciliario que entregó las frambuesas con talio

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Zulma Guzmán habría usado a un veterinario para pagarle $12 mil al domiciliario que entregó las frambuesas con talio
Un consultorio veterinario habría funcionado como intermediario en la transferencia de dinero supuestamente relacionado con la entrega de frambuesas adulteradas, en el marco de una investigación que involucra a varios actores y evidencias digitales – crédito Visuales IA

Zulma Guzmán Castro sospetaba haber utilizado un consultorio veterinario como intermediario para entregar $12.000 pesos colombianos al mensajero que llevó las frambuesas supuestamente adulteradas con talio.

Pocos días antes, Guzmán había estado en la veterinaria con sus mascotas, lo que estableció una relación previa con el establecimiento.

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De acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, la ruta del dinero comenzó cuando Gabriel Enrique Ayala, dueño del consultorio veterinario, realizó una transferencia electrónica de $12.000 pesos el 4 de abril del 2025 a nombre de José Luis Trejo Montilla.

Ayala mencionó que suele llevar a cabo devoluciones por Nequi debido a la falta de efectivo y, tras revisar sus registros, indicó que ese día atendió a dos mascotas de Guzmán.

El costo del servicio coincidía con el monto transferido, lo que implica que la solicitante del reembolso y beneficiaria de la operación era la misma Guzmán, según la Fiscalía.

La confianza entre Guzmán y la veterinaria se había forjado a través de varias visitas previas, algunas de ellas relacionadas con asuntos personales y emocionales, declaró el propietario a la Fiscalía.

Las acciones recientes incluyeron el
Las investigaciones recientes incluyeron el rastreo de registros de teléfonos celulares, transferencias financieras y solicitudes de documentos en diversos establecimientos frecuentados por la principal sospechosa del caso – crédito Fiscalía General de la Nación

Ayala subrayó que no pidió ningún servicio de mensajería el 4 de abril. Aclaró que la transferencia correspondía exclusivamente a un reembolso por los servicios prestados ese día.

Días después, un hombre se presentó en nombre de Guzmán para solicitar los documentos originales sobre la atención prestada a las mascotas en la veterinaria.

La Fiscalía General de la Nación detalló que el análisis de las ubicaciones del teléfono celular asociado a Guzmán muestra que el 3 de abril estuvo en la zona de la tienda esotérica vinculada a la acusada. El 4 de abril, se registró en el sector de Chapinero donde se localiza la veterinaria; y el 5 de abril estuvo ubicado en la Calle 57 No. 16-03, donde funciona un consultorio odontológico.

A pesar de que la Fiscalía no encontró testigos que admitiesen haber solicitado un mensajero en el consultorio odontológico el 5 de abril, determinó que Guzmán estaba presente allí durante la recolección del envío.

Migración Colombia confirmó que Guzmán se encontraba en el país durante las fechas objeto de investigación.

La compleja ruta del dinero
La compleja ruta del dinero y las relaciones personales reconstruidas por la Fiscalía revelan cómo vínculos ordinarios pueden ser clave en el esclarecimiento de hechos con importantes implicaciones jurídicas y sociales – crédito Canva y captura de pantalla/redes sociales

Las investigaciones también han mostrado que desde la cuenta de correo vinculada a Guzmán se realizaron búsquedas en internet y redes sociales relacionadas con talio y su comercialización. Si bien la información fue eliminada y no se logró recuperar el contenido, la Fiscalía confirmó que la búsqueda se realizó antes del operativo investigado.

La revisión del servicio de mensajería permitió rastrear el trayecto y las posibles conexiones de los implicados, aunque la Fiscalía aún no ha hallado pruebas directas de la participación de personal médico u odontológico en la contratación de la entrega.

Posteriormente, un enviado por Guzmán volvió a la veterinaria. Su propósito fue retirar los expedientes médicos de las mascotas, lo que sugiere un interés por cerrar situaciones pendientes antes de que la investigada abandonara el país.

La Fiscalía General de la Nación está intensificando la búsqueda de pruebas en la investigación sobre el envenenamiento con talio de dos menores en Bogotá, en la cual la empresaria Zulma Guzmán Castro, de 54 años, enfrenta un proceso de extradición solicitado por la justicia británica y está vinculada junto a Zenaida Vargas Pava por el envío de frambuesas contaminadas.

La Fiscalía investiga si Zenaida
La Fiscalía investiga si Zenaida Pava Vargas, que fue implicada por algunos testimonios, tuvo un papel directo o si fue suplantada por terceros en el caso del talio – crédito Luisa Gonzalez/REUTERS y captura de video/X

Según los avances de la investigación, un domiciliario proporcionó un testimonio clave, describiendo con precisión la entrega de un paquete en un edificio de tres pisos y señalando a la persona responsable como “una señora de edad, con el cabello completamente blanco.

La mujer aparentaba ser de edad avanzada, aunque no recuerda su vestimenta, describió que llevaba ropa formal, usaba gafas y tenía el cabello largo. Según su relato, la mujer pagó en efectivo, entregó el pedido e indicó: “Déjelo así, y ya”. Además, la comunicación entre los implicados fue coordinada a través de dos teléfonos celulares vinculados a un mismo correo electrónico ubicado en España, donde el nombre de Guzmán Castro apareció en estos dispositivos.

El material probatorio asocia la entrega al apartamento de la familia Bedout, cuyo propietario afirmó haber mantenido una relación extramarital con Guzmán y su hija describió a la mensajera como “una mujer de cabello rojo, que vivía en un edificio blanco”, descripción corroborada por el repartidor.

El testimonio clave de un
El testimonio clave de un domiciliario, que sin saberlo entregó la fruta envenenada, ha sido incorporado como evidencia central en el expediente judicial – crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Zenaida Vargas Pava, conocida socialmente como Zenai, ha rechazado las acusaciones y afirmó: “Me están inculpando de algo que yo jamás haría”. En declaraciones al diario El Tiempo, enfatizó: “Soy una mujer de 63 años, trabajadora, no tengo nada que ocultar. Mi vida es como un libro abierto para quien quiera verlo”, y aseguró que no conoce a Guzmán Castro ni tiene relación alguna con círculos sociales, afirmando:

“No sé quién es. Mi círculo de amigos se limita a mi familia. No soy una mujer de fiesta, no frecuento círculos sociales de ningún tipo y no comparto con nadie más”.

Su hermano, Álvaro Pava, abogado penalista, declaró que la inclusión de su hermana en el caso podría ser resultado de algún resentimiento personal y precisó: “Para la fecha de los envíos de las frambuesas, mi hermana no estaba en Colombia. Lleva tres años fuera del país y ahora vive en el extranjero”.

El abogado agregó que Zenaida no reside ni en Argentina ni en Londres, y que la Fiscalía aún no se ha puesto en contacto con la familia para tomar declaraciones. Detalló que ella vendió un local de comida en la terminal de transporte de Salitre hace aproximadamente ocho años y negó cualquier conexión con el norte de Bogotá o con un hombre identificado como Jeisson.

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