Economia
cómo el cobre podría impulsar a Colombia y a su economía

En una reciente columna de opinión, publicada por EL TIEMPO, el expresidente colombiano, César Gaviria, destacó cómo el cobre que se produce en Colombia puede impulsar la economía y la transición energética global.
Según él, el país podría quedar por fuera de una oportunidad histórica si no garantiza la seguridad jurídica, la estabilidad regulatoria y una estrategia nacional para su producción y distribución.
“El mundo se encuentra en una encrucijada crítica: la necesidad imperiosa de descarbonizar la economía global para mitigar el cambio climático. Esta transición energética, que fundamentalmente busca reemplazar de manera gradual y ordenada los combustibles fósiles por fuentes limpias, se apoya de manera fundamental en la electrificación. Sin embargo, este cambio masivo tiene un motor silencioso y crucial: el cobre”, dijo el exmandatario.

Y es que para él,
el cobre es un material esencial e, incluso, insustituible para casi todas las tecnologías de bajas emisiones debido a su inigualable conductividad eléctrica.
Ante esta realidad, Colombia se visualiza con un alto potencial geológico para la producción de cobre, pero para ello requiere un marco habilitante claro, estable y competitivo.
“Esto implica, en primer lugar, estabilidad regulatoria y seguridad jurídica: los inversionistas globales en minería de cobre toman decisiones a 20 y 30 años vista; por lo tanto, no invertirán capital intensivo en un país donde la normativa cambia cada año, donde los permisos ambientales se vuelven arbitrarios, y donde el gobierno Petro manda señales contradictorias a través de discursos ideológicos. La claridad de reglas no es un favor a las empresas: es la garantía básica para que Colombia pueda transformar recursos subterráneos en valor agregado, empleo, ciencia y recaudo fiscal”, destaca Gaviria.

Modernizar su política minera
Para el mandatario, Colombia debe modernizar su política minera para pasar de un enfoque extractivista básico a uno que priorice encadenamientos productivos y capacidad industrial.
“Chile y Perú “venden cobre”; pero Canadá y Australia venden tecnología, servicios, data y consultoría alrededor del cobre. Ese debe ser el salto: minería sí, pero minería inteligente que impulse manufactura, refinado, investigación en materiales, y clústeres de innovación en torno a la transición energética”, agregó Gaviria.
Finalmente sostuvo que la diplomacia económica debe alinearse a este propósito: “hoy el mundo compite agresivamente por asegurar minerales críticos. Si Colombia no negocia desde una estrategia nacional, y sigue improvisando discurso según la coyuntura política, perderá relevancia. El cobre no es una moda; es un eje del poder económico del siglo XXI. La pregunta es si Colombia está dispuesta a gobernar con visión de Estado para estar a la altura del momento”.
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