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Colombia

Cabañuelas: así funciona la tradición de intentar predecir el clima en 2026

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Cabañuelas: así funciona la tradición de intentar predecir el clima en 2026
La práctica de las cabañuelas es común en América Latina, especialmente en comunidades rurales e indígenas – crédito Gobierno de México

Cada comienzo de año, Colombia y varias áreas de América Latina recuperan una antigua costumbre destinada a predecir el clima: las cabañuelas.

Aunque la meteorología moderna no respalda este método, las familias y comunidades rurales e indígenas observan cuidadosamente los primeros 12 días de enero, creyendo que esto les permite anticipar las condiciones climáticas del resto del año.

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Durante el ciclo anual de las cabañuelas —una práctica ampliamente difundida en Latinoamérica—, el análisis no solo abarca del 1 al 12 de enero, donde cada día se asigna a un mes del año de enero a diciembre.

De acuerdo con esta tradición, la observación del cielo, la temperatura y el viento el 1 de enero establece las condiciones previstas para el primer mes del año, el 2 de enero se refiere a febrero, el 3 a marzo, y así sucesivamente hasta el 12 de enero, que representa diciembre.

La metodología de las cabañuelas
La metodología de las cabañuelas asigna un mes a cada uno de los primeros 12 días de enero para prever el clima del año en áreas rurales – crédito a_esquinca/Instagram

Sin embargo, esta práctica presenta variaciones según el país. Una variante común en gran parte de Colombia implica ampliar la observación a los días entre el 13 y el 24 de enero, invirtiendo la secuencia: el 13 anticipa diciembre y el 24 vuelve a referirse a enero, con la intención de ajustar o validar las predicciones originales.

Incluso, algunos extienden las observaciones hasta el 30 de enero en intervalos horarios para perfeccionar las estimaciones, asignando al 31 de enero una interpretación integral del año.

Las familias que preservan esta tradición —usualmente lideradas por abuelos o ancianos— detallan aspectos como la nubosidad, la presencia de lluvias, la dirección del viento o incluso la actividad de los animales. Un día con temperaturas bajas o humedad continua se interpreta, para los cabañuelistas, como un indicativo de un mes lluvioso o frío; mientras que un día despejado refuerza las expectativas de sequía o calor.

El origen de las cabañuelas, tal como las conocemos hoy, tiene dos raíces claras para los historiadores: las observaciones hechas en las comunidades mesoamericanas (como las mayas y aztecas), y las prácticas de las civilizaciones mesopotámicas (que derivaron en la festividad judía de los Tabernáculos).

En ambos contextos, esta práctica tenía el objetivo de planificar siembras y cosechas en sociedades predominantemente agrícolas. Con la llegada de los europeos al continente americano en los siglos XIV y XV, la tradición de las cabañuelas adquirió la forma conocida en la actualidad en América Latina, fusionando ambas costumbres ancestrales.

El Ideam reporta un aumento
El Ideam informa un aumento de hasta el 70% en las lluvias durante diciembre y enero en las regiones Caribe, Andina y Pacífica de Colombia – crédito Minambiente

Durante siglos, esta tradición ha coexistido con las previsiones formales de las instituciones meteorológicas. En los primeros días del año, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) alertó sobre precipitaciones normales o superiores para sectores de la región Andina, Caribe y Pacífica al comenzar 2026, mientras que áreas como la Orinoquía y la Amazonía registrarían valores cercanos a su media histórica.

El Ideam subraya la importancia de seguir canales oficiales para obtener información precisa y actualizada, ya que las proyecciones respaldadas científicamente consideran variables complejas y múltiples factores globales que no se toman en cuenta con las cabañuelas.

A pesar de que la predicción científica del clima desestima estos métodos, las cabañuelas mantienen su relevancia cultural en América Latina y, especialmente, en Colombia y México. Para los practicantes, esta actividad no solo se convierte en un intento de anticipar el clima, sino también en un vínculo con su historia y un ejercicio colectivo de memoria.

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