Economia

El Niño amenaza con disparar la inflación en Colombia hasta 7,3%: la advertencia de Anif

Anif revisó al alza su proyección de inflación para 2026 a 6,6%, pero advierte que si el fenómeno de El Niño se comporta como los episodios más fuertes del pasado, el IPC podría acelerarse hasta 7,3%. Alimentos y energía, los sectores más expuestos.

El clima lleva meses metiéndose en la canasta familiar colombiana, pero ahora amenaza con golpear con más intensidad. Después de que el IPC de agosto de 2026 cerró en 6,24% anual —una cifra que ya sorprendió al mercado al alza—, el análisis del centro de pensamiento Anif encendió una nueva alerta: si el fenómeno de El Niño se intensifica como en los episodios más fuertes del pasado, la inflación podría acelerarse hasta el 7,3% antes de fin de año.

“En nuestras proyecciones de inflación, incorporamos la sorpresa de agosto y tuvimos que revisar al alza nuestro pronóstico. Pero la noticia es que, si sumamos el efecto que calculamos del fenómeno de El Niño, encontramos que el IPC llegaría hasta 7,3%, que no necesariamente se alcanzaría a final de año porque no conocemos los tiempos de efecto”, explicó José Ignacio López, presidente de Anif, en declaraciones recogidas por La República.

¿Por qué El Niño presiona los precios?

El fenómeno climático tiene dos vías de transmisión directa sobre la inflación colombiana: los alimentos y la energía. Anif revisó el impacto económico de los tres eventos más fuertes de El Niño que ha vivido el país: 1986-1988, 1997-1998 y 2014-2016. Todos tuvieron una duración promedio de 18 meses y dejaron una huella clara sobre los precios.

La conclusión más preocupante es que, en esos períodos, los precios de los alimentos aumentaron entre 6,2% y 9,9% por encima del nivel de inflación general. Si el episodio actual se comportara como el más intenso, López advirtió que “estaríamos hablando de que esto podría acelerar la inflación de alimentos hasta 16%”.

El experto añadió un dato que golpea especialmente a los sectores más vulnerables: “Desafortunadamente, este IPC es el más regresivo porque los hogares de bajos ingresos tienen una mayor proporción de alimentos en su canasta de consumo”.

Los alimentos en la mira: qué productos sentirán el mayor golpe

Según el análisis de Anif, cerca del 19% de la canasta familiar colombiana está directamente comprometida por el fenómeno de El Niño. Los productos más expuestos son los perecederos de economía local: yuca, azúcar, pescado, carne, plátano, leche, papa, zanahoria y frutas frescas.

Una de las salidas que podría intuirse —importar más alimentos para compensar— no es tan sencilla como parece. “No es simplemente decir ‘vamos a importar alimentos’. En algunas categorías puede funcionar, pero en otras no es tan fácil porque son más de economía local. La sustitución no es clara”, señaló López.

Esto significa que para productos como la papa o el plátano, cuyo cultivo depende directamente de las condiciones climáticas locales, no hay un sustituto de importación que pueda amortiguar el choque de precios con la misma rapidez.

La energía, el otro frente vulnerable

El segundo canal de presión de El Niño sobre la inflación es la energía. Colombia genera la mayor parte de su electricidad a partir de fuentes hídricas. Cuando los embalses bajan por la sequía, el sistema debe compensar con generación térmica, que depende del gas natural.

El problema, según Anif, es que el país “ya no tiene suficiente gas propio y estamos dependiendo del gas importado”. Este desbalance encarece la generación en momentos críticos y los efectos ya son visibles: los precios en la bolsa de energía acumulan un alza superior al 20% en lo corrido de 2026, aunque por ahora las tarifas residenciales no han subido porque están cubiertas por contratos de largo plazo.

Las estimaciones de Anif muestran que los eventos históricos fuertes de El Niño provocaron caídas de 0,56 puntos porcentuales en el crecimiento del sector agropecuario y de 0,47 puntos en el sector energético. “Si el fenómeno se empieza a percibir de manera clara en la economía, como ya lo estamos experimentando, vamos a tener ese choque negativo de crecimiento”, advirtió López.

¿Qué significa esto para los colombianos?

La confluencia de una inflación de alimentos al alza, presión sobre tarifas energéticas y un impacto en el crecimiento sectorial configura un escenario de doble presión sobre el bolsillo colombiano en el segundo semestre de 2026. El Banco de la República mantiene su tasa de interés en 12% anual, nivel que busca precisamente anclar las expectativas inflacionarias.

La proyección de Anif de un IPC en 7,3% no es un pronóstico central, sino un escenario de riesgo condicionado a que El Niño se comporte como en sus episodios más intensos. La duración y la intensidad real del fenómeno determinarán cuánto de ese riesgo se materializa.

Lo que sí está claro, según el análisis del centro de pensamiento, es que la inflación colombiana no tiene margen para sorpresas adicionales. Y el clima, históricamente, no avisa con anticipación.