El gobierno de Donald Trump publicó su determinación presidencial sobre los principales países productores o de tránsito de drogas para el año fiscal 2027, un informe enviado al Congreso de Estados Unidos que cada año redistribuye presiones diplomáticas y traza el mapa de aliados y señalados en la guerra global contra los narcóticos. El documento de este año tiene tres novedades que afectan directamente a América Latina: Brasil en la mira por primera vez, Colombia sin avanzar, y Venezuela con una salida inesperada.
Brasil: señalado sin estar en la lista
El caso más llamativo del informe es Brasil. El país no aparece entre los 23 países identificados como importantes productores o rutas de tránsito de drogas, ni entre los cuatro gobiernos señalados formalmente por incumplir compromisos internacionales. Sin embargo, el documento incluye un apartado específico dedicado al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en el que Washington lo acusa de no haber enfrentado de manera suficiente al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV).
Según el informe, estas dos organizaciones criminales brasileñas han convertido al país en un centro para el flujo internacional de cocaína y representan una amenaza creciente para la seguridad internacional. La acusación llega solo meses después de que Estados Unidos designara al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas, una medida que el gobierno de Lula intentó evitar porque amplía las herramientas de Washington para investigar sus finanzas.
El gobierno brasileño rechazó las acusaciones. El Ministerio de Justicia respondió que el informe estadounidense ignora las acciones emprendidas por Brasil: una nueva ley contra las organizaciones criminales aprobada este año, un paquete de 11.000 millones de reales destinado al combate criminal, y miles de operaciones contra narcotráfico y lavado de activos. Para Brasilia, la crítica de Washington es políticamente motivada y no refleja la realidad del esfuerzo institucional brasileño.
Colombia: cuatro países que no hacen suficiente
Para Colombia, el informe confirma lo que ya anunciaba la descertificación del 16 de septiembre: Washington considera que el gobierno del presidente Gustavo Petro no realizó esfuerzos suficientes para cumplir sus compromisos internacionales contra las drogas durante los últimos doce meses. Colombia aparece junto a Afganistán, Bolivia y Birmania en ese grupo de cuatro países señalados formalmente.
La determinación marca el segundo año consecutivo en que Colombia queda en esa categoría. El primer año, en 2025, fue bajo el argumento de que la Paz Total había generado acuerdos que permitían el crecimiento de cultivos de coca y el fortalecimiento de grupos armados. La evaluación de 2026 llega con los mismos argumentos y en un momento en que las relaciones Colombia-EE.UU. se encuentran en su punto más complejo en décadas.
A diferencia de la descertificación formal, la mención en este informe no genera automáticamente sanciones directas: la Casa Blanca puede y suele emitir un waiver que preserva la ayuda bilateral. Pero la acumulación de señalamientos —descertificación, inclusión en la lista de tránsito, señalamiento por incumplimiento— construye una presión diplomática sostenida.
Venezuela: la salida más sorpresiva
El cambio que nadie esperaba en el informe es el de Venezuela. En la determinación de 2025, Venezuela figuraba entre los cinco países señalados por haber fallado de manera demostrable en sus compromisos de lucha contra las drogas. En el informe para 2027, Venezuela sale de esa categoría.
Trump explicó el cambio con una sola razón: mayor cooperación. Según la Casa Blanca, el gobierno interino venezolano ha participado en operaciones conjuntas contra organizaciones criminales y eso justifica la reclasificación. Venezuela sigue en la lista de los 23 países que Estados Unidos considera importantes en producción o tránsito de drogas —eso no cambió—, pero ya no está entre los que Washington señala por incumplimiento activo.
La salida de Venezuela del grupo de incumplidores, al mismo tiempo que Colombia permanece en él, ilustra cómo la presión antidrogas de Washington funciona también como palanca diplomática: el país que coopera mejora su categoría; el que no lo hace, se queda donde está o retrocede.
El contexto regional: cocaína que fluye por Brasil
El informe de Trump llega en un momento en que los organismos de seguridad de varios países han documentado cómo las rutas de la cocaína colombiana han diversificado sus corredores de salida hacia Europa y Estados Unidos. Brasil, con sus más de 16.000 kilómetros de frontera amazónica y su costa atlántica, se ha convertido en un nodo clave de esas rutas, con el PCC operando como articulador logístico en varios tramos.
Para Colombia, el informe refuerza la presión de Washington sin cambiar la ecuación de fondo: el waiver que preserva la ayuda bilateral sigue vigente, pero el costo político de la segunda descertificación consecutiva —y ahora del señalamiento conjunto en el informe de tránsito— acumula deuda diplomática que el próximo gobierno heredará.