Economia
Colombia y el FMI: Claves del Crecimiento Económico Tras la Última Cumbre

El cielo estuvo despejado y en las calles las temperaturas se mantuvieron por encima de lo habitual para esta época del año, sin embargo, en los salones donde se llevaron a cabo las discusiones, el ambiente era diferente. “Parecía como si un nubarrón muy oscuro estuviera encima”, comentó el viernes uno de los participantes en las reuniones de primavera convocadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington.
No era para menos. El encuentro –que reunió a los representantes de 191 naciones que forman parte de las entidades mencionadas– se llevó a cabo apenas tres semanas después del ‘día de la liberación’, ese 2 de abril en el cual Donald Trump anunció un aumento de aranceles sin precedentes contra los socios comerciales de los Estados Unidos.
Desde entonces, la agitación ha sido la nota predominante en los mercados. En lo que concierne a las principales bolsas, los precios de las acciones sufrieron una fuerte caída inicial, seguida de sucesivos altibajos dependiendo de las noticias del momento. A pesar de que los mínimos de principios de mes quedaron atrás, las pérdidas en valor se tasan en varios billones de dólares.
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Fondo Monetario Internacional
Olivier Douliery
Simultáneamente, las cotizaciones de las materias primas reflejan tanto el pesimismo como la incertidumbre. El petróleo permanece por debajo de los 70 dólares el barril ante la percepción de que la demanda global de crudo será menos intensa, mientras que la onza de oro –un activo que actúa como refugio en épocas difíciles– rompió otro récord y alcanzó los 3.500 dólares el martes.
Aún si en los días siguientes las cosas se calmaron un poco, la sensación de estar al borde del abismo persiste. Y la inestabilidad ya empieza a afectar a la economía global.
Cambio de escenario
Que las circunstancias han cambiado considerablemente desde principios de 2025 es algo que resulta evidente al examinar las proyecciones más recientes del FMI. Ahora la expectativa de crecimiento para este año es de 2,8 por ciento, medio punto porcentual menos que el pronóstico realizado en enero.
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El recorte es generalizado para todos los países, pero se sentirá con mayor intensidad en determinados lugares. En el caso
estadounidense, la reducción es de 0,9 puntos porcentuales, lo que deja claro que la promesa realizada por la Casa Blanca sobre una prosperidad sin precedentes se aleja de la realidad.
Muchos consideran que incluso la proyección ofrecida es excesivamente optimista. Diversas organizaciones sugieren una recesión inminente en la tierra del Tío Sam debido a problemas con el adecuado abastecimiento de recursos para la industria y el comercio, los incrementos en los precios de los productos importados y la caída en la disposición de los consumidores, lo cual debería resultar en menores gastos.

Crédito
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Además, se suma la amenaza de una inflación más alta que, según varios analistas, se situaría cerca del 5 por ciento anual en la segunda mitad del año, el doble de la cifra actual. Si esto fuera cierto, la posibilidad de que el Banco de la Reserva Federal reduzca su tasa de interés se ve disminuida, lo cual es una mala noticia para quienes esperan un alivio en sus créditos.
No faltaron en Washington quienes afirmaron que el Fondo Monetario habría moderado su diagnóstico para no provocar la ira de Trump. Es sabido que centros de pensamiento de la derecha, como la Fundación Heritage, han propuesto la retirada de Estados Unidos del organismo.
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Si bien el propio secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, desestimó esa posibilidad, hay críticas a la gestión del FMI. Según el funcionario, este “ha padecido de desvío de misión” y “dedica una cantidad desproporcionada de tiempo y recursos a trabajar en el cambio climático, los asuntos de género y la temática social”.
De cualquier modo, no hay duda de que la situación es seria. La razón principal es la guerra comercial que llevó las tasas arancelarias estadounidenses a niveles no vistos en más de un siglo y las respuestas en la misma línea adoptadas por otros países.

Banco Mundial
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Para quienes desean encontrar paralelismos con el pasado, el Fondo enfatiza que el contexto es muy distinto. “A diferencia del siglo anterior, la economía global ahora se caracteriza por un alto grado de integración económica y financiera, con cadenas de suministro y flujos financieros que recorren el planeta, y que, de desarticularse, podrían convertirse en una considerable fuente de agitación”, sostiene en su informe.
Al respecto, no faltará quien argumente que los castigos más severos se encuentran en suspenso durante, al menos, tres meses. La intención de la administración republicana es que en ese intervalo se alcanzarán acuerdos bilaterales con numerosas naciones con las cuales mantienen conversaciones. También
Existen indicios conciliatorios hacia China que, eventualmente, podrían resultar en un acuerdo entre las dos grandes potencias globales.
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No obstante, incluso si todos retroceden y los aranceles vuelven a los niveles de principios de enero, hay perjuicios que parecen irrevocables. Tal vez el más significativo sea la fe en la palabra comprometida, un aspecto crucial tanto en las relaciones internacionales como en el desarrollo de los negocios.
Aunque inmaterial, la disminución en la confianza hacia Estados Unidos es de tal escala que provocará una reconfiguración de las conexiones comerciales, de inversión y diplomáticas establecidas durante décadas. La impresión de que el espíritu de colaboración fue sustituido por la ley del más fuerte actuará como un fardo para la economía global en el futuro.

Germán Ávila, titular de Hacienda, en el congreso de Asofondos
Cortesía
Entre las numerosas repercusiones del nuevo orden mundial se encuentra la incertidumbre sobre la preeminencia del dólar como la divisa de cambio principal y como el activo de reserva favorito. Muchas eventualidades pueden ocurrir, pero aun sin recurrir a los escenarios más sombríos, nadie –exceptuando a los colaboradores de Trump que lo presentan como un tipo de genio estratégico– piensa que se aproximan tiempos mejores.
Las recomendaciones
Es imposible conocer con certeza dónde o cuándo acontecerán las peores crises, pero ante el anuncio de que se aproxima una temporada de huracanes, lo razonable es adoptar medidas preventivas. El Fondo Monetario Internacional menciona que los países “deben tomar acciones en los ámbitos de las políticas internas y los desajustes estructurales con el fin de asegurar la estabilidad de sus economías”.
Posteriormente, indica que “recuperar el espacio fiscal y situar la deuda pública en una senda sostenible continúa siendo una prioridad importante”. La inquietud de la entidad radica en que un entorno internacional más adverso dificulte significativamente el cumplimiento de las obligaciones tanto públicas como privadas.
(Siga leyendo: FMI condiciona a dos aspectos la renovación de línea de crédito flexible al país).
Será necesario observar si esos planteamientos fueron captados por la delegación colombiana que estuvo en Washington y fue liderada por el ministro de Hacienda, Germán Ávila. Informes del despacho lo muestran en reuniones con funcionarios de instituciones como el Banco Mundial o la Corporación Financiera Internacional, antes de regresar a Bogotá el jueves, cuando las reuniones formales todavía no habían culminado.

Colombia
Fuente: IStock
Los que siguen de cerca estos eventos sabían anticipadamente que lo primordial del viaje era conversar con la alta dirección del Fondo Monetario, con la que las relaciones no están del todo favorables. La razón es que, a diferencia de lo que había sido habitual en el pasado, existen interrogantes que no han sido aclaradas satisfactoriamente.
Como todos los firmantes del pacto constitutivo del organismo en su momento, Colombia es objeto cada año de lo que se denomina la consulta del artículo IV. Este es un procedimiento en el cual diversos técnicos de la organización visitan el país en febrero con el objetivo de analizar la situación macroeconómica, recopilan datos y conversan con las autoridades.
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Una vez que plantean preocupaciones y reciben respuestas, los especialistas elaboran un informe en el que hacen una serie de sugerencias de política, el cual se publica, en nuestro caso, entre marzo y abril. El paso final consiste en que el informe se presenta al directorio ejecutivo del FMI, que discute su contenido y transmite sus opiniones, generalmente en mayo.
No obstante, en esta ocasión, ese cronograma se ha visto modificado. El pasado viernes 18, el FMI emitió un comunicado de prensa respecto a dos visitas realizadas a Bogotá por miembros de su equipo técnico.

Presidente Gustavo Petro
Presidencia
Además de un elogio inicial por la mejora en la tasa de crecimiento y la caída de la inflación, el pronunciamiento señala que “los déficits fiscales y la deuda pública han aumentado más de lo anticipado”. El documento reconoce que existe la intención de reducir el elevado saldo negativo de las finanzas públicas y menciona que “las autoridades están trabajando en las políticas que respaldarán las mejoras en los ingresos tributarios proyectados, así como en los ajustes de gasto necesarios”.
El tono favorable sobre el buen clima de diálogo hace que sea esencial leer entre líneas. Quienes entienden de estas cuestiones subrayan que, al final de la comunicación, se menciona que “la consulta del artículo IV continuará”. Esto, en términos prácticos, significa que el asunto no está cerrado y que se ha prolongado mucho más de lo habitual. A primera vista, podría parecer que eso no tiene tanta relevancia. Al fin y al cabo, Colombia está en proceso de saldar la línea de crédito flexible otorgada por el Fondo y que se utilizó durante la pandemia, la cual se pagará este año.
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Sin embargo, aunque existe el objetivo de quedar en paz, hay un trasfondo que no es trivial. Desde la creación del instrumento, el país fue incluido en un selecto grupo de economías que podían acceder a esos recursos sin tener que someterse a una evaluación minuciosa ni ser objeto de condicionamientos, algo muy diferente a lo que les sucede a países como Argentina.
Más que contar con un cupo preaprobado, lo que realmente importaba al final era el sello de confianza respecto
a la economía colombiana. Esto actuó como una introducción al momento de solicitar financiamientos o captar inversiones, sustentando que, a pesar de los retos, la gestión continuaba siendo prudente.

Reuniones anuales del FMI y el BM.
Bloomberg
Teóricamente, la favorable calificación obtenida por última vez el año anterior será válida hasta 2026, cuando será sometida nuevamente a evaluación. El inconveniente consiste en que los términos de la facilidad incluyen una revisión intermedia que, a su vez, está vinculada al informe del artículo IV, como lo subrayó ayer la portavoz del FMI, Julie Kozack, en una declaración formal. Este debe expresar de manera clara que Colombia posee un marco de política macroeconómica sólido.
Si esas palabras no se encuentran en el informe final, el país no superará la evaluación y perderá el estatus conseguido, algo que hoy se considera inevitable. Esto significaría una degradación y confirmaría la creciente percepción de riesgo que reflejan los mercados de deuda y anuncian las agencias calificadoras.
(Además: El déficit fiscal, un desafío que sigue vigente en el 2025 para Colombia).
No hay duda de que Colombia paga mucho más que sus homólogos en la región. Hace unos días, el Ministerio de Hacienda resaltó la colocación de dos emisiones de bonos globales con plazos de cinco y diez años, cada una por 1.900 millones de dólares, con una rentabilidad de 7,5 y 8,75 por ciento anual, respectivamente.
En comparación, el Banco de Desarrollo CAF acaba de asignar títulos que vencen en 2030 al 5 por ciento anual, y Perú recientemente realizó la venta de papeles con vencimiento en 2035, cuyo rendimiento es de 6,45 por ciento anual. Esto implica que los intereses que debemos abonar son 50 por ciento más altos que los que paga la entidad de origen andino y 36 por ciento más gravosos que los de nuestro vecino del sur.

Economía colombiana 2025
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Y esos márgenes no disminuirán, a no ser que la administración Petro presente una estrategia creíble para regularizar sus cuentas. Dado que el intento le costó el puesto al exministro Diego Guevara, la posibilidad de avances en este aspecto es reducida.
Así, el riesgo de caer en un ciclo vicioso de más déficits y mayores requerimientos de crédito para cubrir el faltante es palpable. Esto, que sería preocupante en circunstancias normales, ahora es realmente grave, ya que la cuenta por cobrar sigue aumentando en un entorno más adverso donde se aplica la máxima del ‘cada uno por su lado’. Por ello, es necesario hacer sonar la alarma para que la Casa de Nariño comprenda que, al jugar con fuego, no está cometiendo un error, sino una irresponsabilidad.
RICARDO ÁVILA
En X: @ravilapinto







