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así le respondió el Gobierno de EE.UU.

Por Mauricio Savarese – The Associated Press
El Gobierno brasileño dio a conocer el miércoles un plan para apoyar a las empresas locales afectadas por un arancel del 50% impuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump, a varias de las exportaciones del país.
Bajo el nombre de Brasil Soberano, el plan prevé, entre otras medidas, una línea de crédito de 30,000 millones de reales (5,500 millones de dólares).
Horas más tarde, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra al menos dos funcionarios brasileños, en una medida que fue rechazada por el ministro de Salud del país sudamericano.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, describió el plan, que incluye un proyecto de ley que se enviará al Congreso, como un primer paso para ayudar a los exportadores locales. El líder izquierdista, cuya popularidad ha aumentado desde que se anunciaron los aranceles contra su país, volvió a afirmar que él y Trump nunca han hablado y que el presidente estadounidense no quiere negociar.
Los principales líderes del Congreso asistieron este miércoles a la ceremonia celebrada en el palacio presidencial de Brasilia, la primera en meses, en una muestra del creciente apoyo político a Lula en respuesta a Trump.
El plan de Brasil
Las medidas de Brasil incluyen el aplazamiento de los impuestos a las empresas afectadas por los aranceles estadounidenses, la concesión de 5,000 millones de reales (930,000 dólares) en créditos fiscales a las pequeñas y medianas empresas hasta finales de 2026 y la ampliación del acceso a los seguros contra la cancelación de pedidos.
El plan también incentiva la compra pública de artículos que no puedan ser exportados a Estados Unidos.
El Gobierno brasileño también concede una prórroga de un año de los créditos fiscales a las empresas que importan artículos para que puedan producir bienes para la exportación. Este mecanismo se denomina “devolución”.
“No podemos estar asustados, nerviosos y ansiosos cuando hay una crisis. Una crisis es para que creemos cosas nuevas”, afirmó Lula. “En este caso, lo desagradable es que no existen los motivos esgrimidos para imponer sanciones a Brasil”.
Trump ha vinculado el arancel del 50% a muchos productos brasileños importados a la situación judicial de su aliado, el expresidente Jair Bolsonaro, que se encuentra actualmente bajo arresto domiciliario.
El presidente de Brasil añadió que “por ahora” no utilizará la ley de reciprocidad del país para imponer aranceles más altos a las importaciones estadounidenses que lleguen a Brasil.
Ricardo Alban, presidente de la confederación de la industria brasileña, afirmó que espera que “este plan quede atrás lo antes posible”. Lo describió como “paliativo, pero necesario”.
“Nada justifica que pasemos de los aranceles más bajos a los más altos”, dijo Alban.
¿Economía o política?
Trump ha repetido el discurso de los aliados de Bolsonaro, que afirman que el procesamiento del expresidente brasileño por intentar anular su derrota electoral de 2022 forma parte de un “colapso deliberado del Estado de derecho”, en el que el Gobierno está llevando a cabo “intimidación por motivos políticos” y cometiendo “abusos contra los derechos humanos”.
“Nuestros amigos estadounidenses, cada vez que deciden pelear con alguien, tratan de crear una imagen demoníaca de la persona con la que quieren pelear”, añadió Lula, quien se comprometió a encontrar mercados para comprar productos brasileños que no vayan a parar a Estados Unidos.
Lula reiteró este miércoles que el poder judicial de Brasil es independiente. El poder ejecutivo, que gestiona las relaciones exteriores, no tiene control sobre los magistrados del Tribunal Supremo, quienes a su vez han declarado que no cederán a la presión política. Se espera que el juicio de Bolsonaro llegue a la fase de sentencia entre septiembre y octubre.
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“Si lo que ocurrió en el Capitolio [los disturbios del 6 de enero de 2021 en Estados Unidos] hubiera ocurrido en Brasil, él [Trump] también estaría siendo juzgado aquí”, afirmó Lula.
A principios de agosto, el juez Alexandre de Moraes, que supervisa el caso contra Bolsonaro, fue sancionado en virtud de la Ley Magnitsky de Estados Unidos, que se supone que se aplica a los autores de graves violaciones de los derechos humanos. De Moraes ha argumentado que los acusados tuvieron todas las garantías procesales.
La respuesta de Rubio
Apenas unas horas después de que se anunciara el plan de Lula, Rubio dijo que Estados Unidos “restringiría la concesión de visados a funcionarios gubernamentales cubanos y de terceros países cómplices, así como a personas responsables del programa de exportación de mano de obra explotada de Cuba”.
Rubio afirmó en X que el programa del Gobierno brasileño Más Médicos, iniciado en 2013 con la distribución de miles de médicos cubanos por todo el país, era “una estafa diplomática desmesurada de ‘misiones médicas’ extranjeras”.
El ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, que ocupaba el mismo cargo cuando el programa fue fundado, afirmó posteriormente que la iniciativa “sobrevivirá a los ataques injustificables de quienquiera que sea”.
“Este programa salva vidas y cuenta con la aprobación de quienes más importan: el pueblo brasileño”, afirmó Padilha. “No nos doblegaremos ante quienes se oponen a las vacunas, a la investigación, a la ciencia y ahora a dos personas clave de mi primer mandato como ministro de Salud, Mozart Sales y Alberto Kleiman [a quienes se les revocó el visado para Estados Unidos]”.
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El Gobierno brasileño afirma que la iniciativa cuenta actualmente con casi 25,000 profesionales de la salud, pero no ha facilitado cifras sobre cuántos de ellos son cubanos.
El legislador Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente que busca la amnistía para su padre y otras personas implicadas en el presunto complot golpista, elogió al Gobierno estadounidense.
“Esta medida es un mensaje claro: ni los ministros, ni los burócratas de menor rango, ni sus familiares son inmunes. Tarde o temprano, todos los que contribuyeron a apoyar esos regímenes [autocráticos] responderán por lo que hicieron, y no habrá lugar donde esconderse”, afirmó.
Anteriormente, el ministro de Finanzas de Brasil, Fernando Haddad, dijo que su país “está siendo sancionado por ser más democrático que su agresor”.
“Afrontaremos, como hemos hecho hasta ahora, muchas situaciones difíciles y las superaremos”, afirmó Haddad. “Esta viene del exterior, pero, lamentablemente, cuenta con el apoyo de sectores radicalizados de la sociedad brasileña”.







