Economia
así les golpea el aumento del 23 % del mínimo, los mayores recargos y la menor jornada

Este nuevo año comienza para los empresarios, sobre todo, para los más pequeños, con mayor presión de lo normal. Al aumento de 23 por ciento del salario mínimo que genera costos laborales más elevados, hay que sumarle que desde hace unas semanas se tienen que pagar los recargos nocturnos desde las 7 de la noche y que sigue la reducción de la jornada laboral, la cual quedará en 42 horas a mitad de año.
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Esta situación está obligando a las compañías a implementar una serie de ajustes operativos, tales como reorganización de turnos u optimización de jornadas, para no tener que tomar la decisión de recortar o cerrar.
Pequeños negocios. Foto:MinCit
Y es que si bien el salario mínimo quedó en 1’750.905 para este 2026, contratar a un trabajador en la formalidad puede llegar a costar más de 2,8 millones de pesos, lo que según diferentes empresarios podría afectar su operación.
Esto por cuenta de que la empresa no solo paga únicamente la remuneración básica, sino que también tiene que asumir otras obligaciones laborales como la seguridad social, las prestaciones y los parafiscales.
Según advierte el gremio de los comerciantes Fenalco, el impacto sobre las empresas será devastador, en especial para las micro, pequeñas y medianas empresas, que representan el 97 por ciento del tejido empresarial.
“Este golpe, sumado a los mayores costos derivados de la reforma laboral, pone en jaque la supervivencia de miles de empresas. Muchas no resistirán esta combinación de decisiones y el resultado será inevitable; menos empleo, más informalidad y el cierre de empresas”, sentenció su presidente, Jaime Alberto Cabal.
En lo mismo coincide María Clara Hoyos, presidenta de Asomicrofinanzas, quien señaló que muchos negocios podrían verse obligados a cerrar, reducir su operación o prescindir de empleos.
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Desde la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi) también proyectan que esta situación podría derivarse en el cierre de operaciones de algunas compañías.
“Hemos hablado con empresarios que tienen 400 o 500 empleados y que ya están evaluando procesos de automatización para reducir el personal. Es muy triste porque significa pérdida de empleo formal. Creemos que se evidenciará con fuerza en el primer trimestre del año”, confesó su presidenta María Elena Ospina.
Pymes colombianas. Foto:MinCit
Además del riesgo de destrucción de empleo formal, el gremio también asegura que esta decisión podría derivar en un incremento de la tercerización y en el traslado de los mayores costos a los precios finales. “Inevitablemente termina reflejándose en los precios de los productos y servicios, que ya estamos viendo”, sentenció.
Ante ello, la Superindustria ya dijo que le pondrá la lupa a los aumentos que se realicen y que protegerá los derechos de los consumidores de eventuales abusos que se presenten en el marco de la aplicación del aumento del mínimo.
Rodrigo Cifuentes, socio de Deal Advisory de la firma BDO Interaméricas, explica que en sectores intensivos en mano de obra, como el turismo, la vigilancia, la construcción y la gastronomía, este impacto será crítico. Por ejemplo, en vigilancia privada, dice que el costo de un puesto permanente con tres turnos pasará de 15,3 millones a cerca de 18,8 millones mensuales, y podría llegar a 19,6 millones cuando se sumen los efectos de la reducción de la jornada laboral y los recargos nocturnos. En hotelería, donde la mano de obra representa hasta el 50 por ciento de los costos operativos, señala que el incremento rompe los esquemas de planeación financiera y amenaza la sostenibilidad de las empresas que operan 24/7.
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“Aunque el aumento del mínimo busca mejorar el poder adquisitivo y reducir la desigualdad entre los trabajadores, su magnitud plantea retos estructurales. Las empresas deberán innovar, optimizar y renegociar para sostenerse en un entorno en el que los costos laborales crecen más rápido que la productividad. Sin una estrategia integral que incluya formalización, incentivos a la eficiencia y apoyo a las pymes, el riesgo es claro: mayor informalidad, menor generación de empleo y presión inflacionaria”, manifestó.
Triple golpe
Los empresarios, sobre todo, los comerciantes, los que trabajan en el entretenimiento, en la hotelería y en las empresas de vigilancia y de seguridad privada, también tienen mayores costos laborales por cuenta de la nueva jornada nocturna que entró en vigor desde el 25 de diciembre.
Establecimientos nocturnos, entre los más afectados por los mayores recargos. Foto:Mauricio Moreno
Con la reforma laboral que se aprobó el año pasado, la jornada nocturna ya no empieza a las 9 de la noche sino a las 7, es decir, que los trabajadores tienen que recibir recargo de 35 por ciento a partir de esa hora.
Adicional a ello, desde mitad de año el recargo dominical subió de 75 a 80 por ciento, y la idea es que se eleve hasta el 100 por ciento de manera gradual en 2027.
Para los comerciantes, el mayor impacto lo recibirían tiendas, panaderías, cafeterías de barrio y negocios que son los que operan en horarios extendidos o fines de semana, así como sectores como la gastronomía, el turismo, la vigilancia y el transporte.
De hecho, desde Asobares, su presidente Camilo Ospina, le dijo a este medio hace unos meses que la nómina se les acabaría incrementando entre el 17 y el 25 por ciento. “Eso quiere decir que a un pequeño negocio que pague 25 millones de pesos hoy de nómina, se le podría incrementar a 32,2 millones de pesos. Además, con cada hora que se reduzca la jornada nocturna se perderán 11.500 empleos formales”, sentenció.
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Otro de los sectores más impactados es el de la vigilancia y desde el gremio Fedeseguridad aseguran que los cambios en la jornada y los recargos pueden hacer inviables muchos contratos, reducir la demanda de servicios legales de vigilancia y terminar en despidos masivos, afectando a miles de familias, además de la seguridad ciudadana.
A ello hay que sumarle que la jornada máxima legal de trabajo se ha venido disminuyendo de manera gradual en los últimos años en Colombia de 48 a 42 horas, sin reducir los salarios de los trabajadores.
La jornada laboral se ha reducido. Foto:Reforma laboral:
Desde julio del año pasado la jornada está en 44 horas para todas las empresas en el país y en julio del 2026 se finalizará este proceso con una jornada máxima legal de 42 horas que se distribuyen como empleador y trabajador decidan.
Cabe destacar que con la reducción de la jornada de trabajo hasta las 42 horas también desaparecerá la obligación de otorgar cada semestre un día para compartir con la familia.







