Colombia entra al Fenómeno del Niño 2026 con un escenario preocupante: el país presenta un déficit en su energía en firme, la capacidad de generación eléctrica garantizada que los productores deben comprometer al sistema. La Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén) encendió la alerta este domingo, con una declaración que recoge El Espectador: «No sabemos si habrá desabastecimiento».
¿Qué es el déficit de energía en firme?
En Colombia, el sistema eléctrico opera bajo un esquema de cargo por confiabilidad: los generadores de energía deben comprometerse a suministrar una cantidad determinada de electricidad durante el año, sin importar las condiciones climáticas. Esa capacidad garantizada se llama energía en firme.
Cuando existe un déficit, significa que la cantidad comprometida por los generadores no cubre la demanda proyectada del país. En condiciones normales eso ya es preocupante. En vísperas de El Niño —que reduce las lluvias y, con ellas, la generación hidráulica— el margen de maniobra se estrecha aún más.
Colombia y el agua: el 70% de la luz viene de los ríos
El sistema eléctrico colombiano depende de manera crítica de la generación hidroeléctrica. De acuerdo con datos de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), cerca del 68 al 72% de la electricidad que consume Colombia proviene de centrales hidráulicas. Embalses como el Guavio (Cundinamarca), Chivor (Boyacá), Calima (Valle del Cauca) y Betania (Huila) son los pilares del sistema.
Esa dependencia del agua convierte al Fenómeno del Niño en el principal riesgo para el sector eléctrico. El Niño reduce significativamente las precipitaciones en las cuencas hidrográficas andinas, lo que baja los niveles de los embalses y recorta la capacidad de generación de las plantas. Cuando los embalses caen por debajo del nivel crítico, el sistema eléctrico queda expuesto.
La lección del Niño 2015-2016: cuando Colombia estuvo al borde
El episodio de El Niño de 2015-2016 fue uno de los más fuertes en décadas para Colombia. Los embalses llegaron a niveles críticos y el país estuvo a pocas semanas de declarar un racionamiento masivo de energía. El gobierno tuvo que convocar a la ciudadanía a ahorrar electricidad, ofrecer incentivos tarifarios a quienes consumieran menos y activar plantas de generación a gas y diésel como respaldo urgente.
Esa crisis dejó lecciones claras: la escasa diversificación de la matriz energética —con pocas renovables como solar y eólica— es la vulnerabilidad central. Proyectos de energía limpia han avanzado desde entonces, pero su participación total sigue siendo insuficiente para compensar una caída fuerte de la generación hidráulica.
¿Qué pueden esperar los colombianos?
Acolgén no anunció fechas de racionamiento ni cifras específicas de déficit. Pero su advertencia indica que la situación exige monitoreo permanente. Las medidas posibles que el gobierno y los reguladores pueden adoptar si la situación empeora incluyen:
- Incentivos al ahorro: campañas y descuentos tarifarios a quienes reduzcan su consumo.
- Despacho de plantas térmicas: activación de generadoras a gas, carbón o diésel, más costosas pero disponibles.
- Importaciones de energía: Colombia tiene interconexiones eléctricas con Ecuador y Venezuela para emergencias.
- Racionalización como último recurso: cortes programados por franjas horarias si los embalses caen por debajo del umbral crítico.
Por ahora, la mejor acción individual es reducir el consumo eléctrico en horas pico —entre las 6 y las 10 p. m.— cuando la demanda es más alta y el sistema está más presionado. Mantener apagados los electrodomésticos de alto consumo que no están en uso puede marcar una diferencia real si la situación se agrava.