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Radiografía de la criminalidad en Atlántico: redes y alta impunidad

La criminalidad en Atlántico se ha transformado de hechos aislados a un complejo sistema organizado, con la extorsión como renta ilegal principal para sostener diversas estructuras delictivas. Este panorama afecta gravemente la seguridad en Barranquilla y otros seis municipios del departamento, generando un impacto económico y social considerable. La criminalidad en Atlántico se refiere al panorama de delitos organizados, particularmente la extorsión, que afectan a Barranquilla y al departamento, sostenidos por diversas estructuras criminales.
Datos recientes del Ministerio de Justicia y el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, señalan una alarmante impunidad del 94% en la región. Esta cifra implica que, de cada diez capturados, nueve quedan en libertad, debilitando la efectividad de las acciones judiciales. Ante la gravedad de la situación, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, junto a la Cúpula Militar y de Policía, lideró un Consejo de Seguridad en Baranoa para articular estrategias contra la extorsión y el homicidio.
¿Cómo se organiza la criminalidad en Atlántico?
Un estudio realizado por Luis Trejos, experto en criminalidad de la Universidad del Norte, detalla la compleja estructura de la criminalidad en Atlántico a través de tres niveles diferenciados. Esta organización explica la persistencia de la violencia a pesar de las capturas, ya que las bandas actúan con roles específicos y una clara jerarquía.
Nivel 1: Clan del Golfo (AGC). Se ubica en la cúspide de la estructura criminal, con un rol logístico predominante y vinculado al narcotráfico transnacional. El Clan del Golfo subcontrata a bandas locales, convirtiéndose en “dueños de la franquicia” al proveer armas y recursos a cambio de control territorial en zonas estratégicas como la Vía 40 y Puerto Colombia.
Nivel 2: Bandas locales. Aquí se encuentran grupos como Los Pepes, Los Costeños y Los Rastrojos Costeños, principales responsables de la extorsión y el sicariato en el área metropolitana. Estas organizaciones emplean el terror, grabando actos violentos como desmembramientos, para intimidar a comerciantes y la población.
Las autoridades han identificado al Clan del Golfo, Los Costeños y ‘Los Pepes’ como las principales amenazas, junto con once estructuras delincuenciales con presencia en al menos seis municipios. Estos grupos son los responsables de homicidios, extorsión y tráfico de estupefacientes, según declaraciones del ministro de Defensa durante el Consejo de Seguridad, reportado por El Tiempo.
El desbordamiento de la extorsión en Barranquilla y el departamento del Atlántico ha provocado el cierre de numerosos establecimientos comerciales. La situación es crítica, pues hasta el 80% de los comerciantes afectados no denuncia por temor a represalias, lo que agrava aún más el problema de la criminalidad en Atlántico y la falta de datos oficiales sobre la totalidad de los delitos. Para más información sobre la situación de seguridad en Colombia, consulte nuestra unidad investigativa.













