Economia
“Impacto Global: ¿Qué Precio Tendrán los Desastres Naturales para la Industria Aseguradora en 2023?”

Las calamidades naturales, incluyendo terremotos y huracanes, así como intensas tormentas, inundaciones y incendios forestales, clasificados como peligros primarios y secundarios, respectivamente, podrían ocasionar pérdidas aseguradas por 145.000 millones de dólares en todo el mundo este año, lo que representa un incremento de entre 5 y 7 por ciento anual, considerando el comportamiento de los años anteriores.
No obstante, esta cifra podría multiplicarse en un año con alta actividad de peligros relacionados con huracanes y terremotos, según el más reciente estudio presentado por Swiss Re Institute, que menciona que aunque “las pérdidas resultantes de un riesgo secundario son significativas, los primarios continúan siendo la amenaza más importante”, en especial cuando un huracán severo o un potente terremoto impacta una región urbana densa.
El informe resalta que el punto más crítico de los desastres naturales más recientes fue 2017, impulsado por los huracanes Harvey, Irma y María, y que desde entonces, el riesgo subyacente ha crecido de manera continua junto con el desarrollo económico y demográfico, así como la expansión urbana, incluso en áreas propensas a las calamidades naturales.
Además, los efectos del cambio climático están exacerbando las pérdidas en ciertos riesgos meteorológicos y zonas específicas.
“Nuestro análisis reciente de más de 200 modelos internos y la tendencia de los siniestros en los últimos 30 años ilustran lo que está en juego: cuando un huracán severo o un terremoto de gran magnitud golpea una ciudad en un país con alta contratación de seguros, las pérdidas aseguradas podrían llegar a los 300.000 millones de dólares en ese periodo,” comenta Balz Grollimund, líder de Riesgos Catastróficos de Swiss Re.
Llegada de un huracán a una metrópoli de Texas en Estados Unidos. Foto:NOAA / Facebook
Consecuencias económicas
De acuerdo al estudio de la reaseguradora, el año anterior las pérdidas aseguradas globales por desastres naturales alcanzaron los 137.000 millones de dólares, impulsadas por los huracanes Helene y Milton, las severas tormentas convectivas en Estados Unidos, así como los incendios forestales y las grandes inundaciones en diversas partes del mundo.
Únicamente los incendios forestales que ocurrieron a comienzos del 2025 en Los Ángeles (Estados Unidos) generaron pérdidas aseguradas estimadas en 40.000 millones de dólares.
Cálculos del Swiss Re Institute indican que algunos de los huracanes de principios del siglo XX generarían pérdidas considerablemente superiores a los 100.000 millones de dólares si ocurrieran en la actualidad. Se menciona, por ejemplo, que el huracán Andrew, que ocasionó 35.000 millones en pérdidas aseguradas en 1992, si se presentara en el presente, sus pérdidas serían casi tres veces mayores, debido al crecimiento económico, aumento poblacional y expansión urbana.
Estructura colapsada tras un terremoto en Mandalay, Myanmar, el 30 de marzo de 2025. Foto:EFE
Mayor exposición
Lo alarmante de esta circunstancia es que los desastres están incrementando en todo el planeta, siendo Estados Unidos el país que sufre las peores consecuencias debido a su susceptibilidad a intensas tormentas, huracanes, inundaciones, incendios forestales y sismos, los cuales representaron cerca del 80 por ciento de las pérdidas globales aseguradas el año anterior,
De acuerdo con el reporte, a medida que las pérdidas por desastres naturales continúan en ascenso, es esencial disminuir el riesgo de los mismos desde el inicio, tanto para reducir el precio de los seguros como para preservar la viabilidad del negocio de transferencia de riesgos.
En este contexto, los especialistas de Swiss Re explican que, por ejemplo, las intensas tormentas pueden sobrepasar los sistemas locales de protección y ocasionar inundaciones, y aunque las medidas de mitigación tienen un costo, la defensa contra inundaciones a través de diques, represas y compuertas resulta hasta diez veces más económica que la reconstrucción tras un desastre.
Inundaciones en Venecia. Foto:Andrea / Efe
“La estrecha cooperación entre los sectores público y privado es crucial para que las medidas de protección sean efectivas y disminuyan las pérdidas. Además, un sector de reaseguro bien capitalizado, respaldado por un capital de 500.000 millones de dólares, funciona como un amortiguador esencial, ayudando a las comunidades y a las economías a recuperarse con mayor rapidez. Por ello, es fundamental que el capital crezca en armonía con el aumento del riesgo, para que el sector pueda desempeñar su papel en futuros años de alta actividad”, señala Jérôme Haegeli, economista Jefe del Grupo Swiss Re.







