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Diez destinos imperdibles para los amantes de la bicicleta en Colombia: rutas y paisajes por descubrir

Colombia se ha consolidado como un país atractivo para el ciclismo, por sus logros deportivos en las grandes vueltas, por la riqueza geográfica y la diversidad de climas, ecosistemas y altitudes que ofrece.
Desde rutas de alta montaña hasta senderos rurales rodeados de cafetales o páramos, el territorio nacional brinda opciones para todos los perfiles: aficionados al cicloturismo, deportistas de alto rendimiento o viajeros que buscan nuevas formas de conocer el país sobre dos ruedas.
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A continuación, una selección de diez destinos recomendados para quienes hacen del ciclismo una forma de explorar Colombia:
Considerado uno de los ascensos más largos del mundo, esta ruta de más de 80 kilómetros conecta Mariquita (Tolima) con Manizales. Con pendientes exigentes y una altitud que supera los 3.600 metros sobre el nivel del mar, es un reto codiciado por ciclistas profesionales y amateurs. La carretera pavimentada atraviesa una variedad de paisajes, desde el calor tropical hasta el frío de páramo.

Este pueblo patrimonial es punto de partida para múltiples rutas rurales de ciclomontañismo. Los caminos de tierra que rodean su centro histórico permiten descubrir formaciones geológicas, viñedos y páramos cercanos. La topografía moderada y la riqueza paisajística lo hacen ideal para ciclistas recreativos.

A solo una hora de Bogotá, esta zona combina subidas exigentes, buen clima y vistas sobre la sabana. La vía entre Sopó y el Alto del Vino, pasando por Subachoque, es una de las más frecuentadas por los ciclistas capitalinos, y ofrece tramos pavimentados con bajo tráfico vehicular.

Las carreteras secundarias que unen estos municipios permiten pedalear entre cafetales, miradores y montañas. La ruta entre Salento y el Valle del Cocora es especialmente popular por su belleza natural, con opciones para bicicleta de ruta o de montaña.

El Valle de Aburrá cuenta con múltiples rutas urbanas y suburbanas, pero es hacia el oriente antioqueño —El Retiro, La Ceja, Rionegro— donde se encuentran trayectos de media montaña ideales para entrenamientos. El alto de Las Palmas es un clásico del ciclismo paisa.

Aunque menos montañosa, esta ruta ofrece un atractivo diferente: pedalear junto al Caribe. La vía entre Cartagena y Barranquilla (o hacia Turbaco y Arjona) permite combinar deporte y turismo en un entorno cálido y costero, ideal en temporada seca.

El departamento ofrece rutas exigentes en altimetría y belleza. El ascenso al Alto de Berlín, o los caminos que conectan pueblos patrimoniales como Barichara y Guane, son frecuentados por ciclistas que buscan paisajes únicos y carreteras con poco tránsito.

Los alrededores de Pasto ofrecen rutas de altura, con climas fríos y paisajes volcánicos. El recorrido hacia la Laguna de La Cocha, a 2.800 metros de altitud, combina exigencia física con escenarios naturales de alto valor ecológico.

Las rutas que parten desde Villavicencio hacia Restrepo o Cumaral permiten pedalear en clima cálido, con tramos planos y otros más técnicos. La vía al piedemonte llanero ofrece buena infraestructura y paisajes dominados por la sabana y la cordillera.

Menos explorado por el turismo convencional, el sur del Cauca y sus rutas hacia el Parque Nacional Natural Puracé constituyen un destino emergente para el cicloturismo. Los caminos de montaña, entre comunidades indígenas y paisajes andinos, representan una alternativa para el viajero más aventurero.








