Economia
El comercio entre Colombia y Venezuela, en vilo luego de la captura de Maduro por parte de EE.UU.

La historia de las relaciones comerciales y de negocios entre Colombia y Venezuela ha estado marcada por los vaivenes de las tensiones políticas y diplomáticas entre ambos países.
En ese contexto, la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y los hechos que se desprenden de esta acción militar se perfilan como un nuevo episodio con impactos sobre el comercio bilateral.
Ronal Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, señala que, por el momento, pueden presentarse compras nerviosas, un comportamiento recurrente en escenarios de alta turbulencia política y que ya comienza a observarse en la frontera.
Ronal Rodriguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela del Rosario. Foto:Archivo particular
“Muchos ciudadanos venezolanos quieren acceder a bienes y servicios en la zona de frontera”, explica Rodríguez, en referencia a los hechos ocurridos en la madrugada del 3 de enero en Caracas.
No obstante, el experto advierte que la capacidad adquisitiva de los venezolanos continúa fuertemente afectada por las dinámicas inflacionarias, lo que limita el alcance de ese comportamiento y evita que el comercio fronterizo alcance niveles de dinamismo más altos.
Desde su perspectiva, es clave tener en cuenta que las líneas de abastecimiento y la dinámica de provisión de bienes y servicios hacia Venezuela implican una responsabilidad directa para las autoridades colombianas.
“Colombia debe garantizar que en Venezuela no falten recursos, sobre todo porque, en medio de esta incertidumbre política, no sabemos cómo será el acceso a bienes y servicios por otras vías. La única frontera viva de Venezuela es la frontera con Colombia”, afirma.
Rodríguez también subraya que, hasta ahora, no existe claridad sobre la posición de Estados Unidos frente al retorno a la democracia en Venezuela. “Lo que sabemos es que las autoridades norteamericanas están dispuestas a llegar a acuerdos con quienes detentan el poder, que en este momento continúan siendo los esbirros de la revolución bolivariana. Esto hace que la relación sea bastante compleja”, señala.
Frontera Colombia-Venezuela. Foto:EFE
En ese contexto, añade que Colombia mantiene una responsabilidad en la continuidad del comercio bilateral. Aclara que no se trata de una motivación económica orientada al lucro, sino de evitar que un eventual proceso de transición política genere una dinámica de desabastecimiento como la registrada en 2019 y 2020. “Colombia tiene la responsabilidad de seguir llevando bienes y servicios a los venezolanos para que no entren en una emergencia humanitaria aún más grave de la que ya viven”, enfatiza.
Las ventas de los empresarios
De acuerdo con Rodríguez, la dinámica comercial, hasta el momento, se mantiene activa. Una de las particularidades del caso venezolano es que una parte importante del comercio está administrada por actores que tienen vínculos directos o indirectos con miembros del gobierno, o que participan en distintos niveles del aparato estatal. Esta situación dificulta, especialmente en escenarios de transición política, la separación entre el modelo económico y las estructuras de poder.
El comercio bilateral entre Colombia y Venezuela ha crecido a septiembre de 2025. Foto:Imagen generada con Inteligencia Artificial – ChatGPT
En el caso colombiano, explica que la mayoría de los exportadores son empresas privadas que han optado por vender sus productos desde territorio colombiano. Con ello, buscan evitar asumir costos adicionales relacionados con transporte, pagos irregulares y prácticas de corrupción, los cuales terminan siendo asumidos por los importadores venezolanos.
Estas dinámicas, aunque complejas, hacen parte de las lógicas que todavía rigen el comercio con Venezuela y que, según el experto, probablemente se mantendrán durante los próximos meses.
Una historia de desencuentros
Rodríguez recuerda que el vínculo comercial fue particularmente sólido en sus inicios. Aunque suele pensarse que el comercio bilateral ha existido siempre, lo cierto es que los procesos de formalización se consolidaron principalmente en la década de los noventa.

“Colombia y Venezuela hicieron del comercio un instrumento para evitar la confrontación derivada de disputas territoriales. Hubo un fuerte impulso político para integrar dos mercados que eran complementarios”, explica.
Esa relación se fortaleció durante la primera década de la revolución bolivariana, impulsada por el auge petrolero que llevó el precio del crudo de niveles cercanos a los 8 dólares por barril hasta picos de 140 dólares. Este contexto permitió que Colombia se consolidara como uno de los principales proveedores de Venezuela.
Sin embargo, la salida de Venezuela de la CAN rompió el marco jurídico que sustentaba el intercambio comercial. El protocolo de salida se extendió hasta 2011 y, aunque se intentó establecer un acuerdo de alcance parcial, el impacto fue significativo.
En 2008, el comercio bilateral alcanzó su punto más alto, pero posteriormente comenzó a deteriorarse debido a decisiones políticas y económicas que desembocaron en una profunda crisis interna en Venezuela.
En el gobierno de Iván Duque se deterioraron de forma importante las relaciones entre ambos países. Foto:EFE
A este escenario se sumaron las diferencias políticas, lo que deterioró una relación que había sido favorable para las dos economías. Venezuela adoptó decisiones de carácter ideológico frente a productos colombianos, como el cambio de proveedores de productos cárnicos hacia Argentina durante el final del gobierno de Hugo Chávez, a pesar de los mayores costos que implicaba.
El momento más crítico se registró durante las presidencias de Iván Duque y Nicolás Maduro, cuando la confrontación política derivó en el cierre de la frontera. En ese periodo, el comercio volvió a operar por vías informales. Aunque se mantuvieron intercambios, estos se redujeron a niveles cercanos a los US$200 millones.

En 2024, el intercambio comercial cerró en US$1.125 millones, un nivel superior al de los años más críticos, pero aún distante de los registros históricos. Además, Venezuela ya no es el mismo mercado: ha perdido cerca de una cuarta parte de su población y ha experimentado una contracción económica que se traduce en la pérdida de aproximadamente el 80% de su Producto Interno Bruto.
Sin un acuerdo vigente en el marco de la CAN, el comercio se rige por un acuerdo de alcance parcial que no cubre todas las oportunidades. A esto se suma que el mercado venezolano es hoy más pequeño, con menor capacidad de compra, intercambio y producción, lo que ha debilitado el comercio bilateral.
Panorámica del lago de Maracaibo Venezuela. Los ingresos petroleros han caído en ese país. Foto:Efe
Las cifras de hoy
Según los más recientes registros de la Cámara de Comercio Colombo Venezolana, el comercio entre Colombia y Venezuela continúa mostrando un desempeño positivo en 2025.
Según cifras del Dane, entre enero y septiembre el intercambio comercial alcanzó US$858,4 millones FOB, lo que representa un crecimiento del 9% frente al mismo periodo de 2024.
La balanza comercial se mantuvo superavitaria para Colombia, con US$701 millones FOB.
El dinamismo también se refleja en las exportaciones. Entre enero y octubre, las ventas colombianas hacia Venezuela sumaron US$875,5 millones FOB, con un crecimiento del 10,5% frente al mismo periodo del año anterior.

Este resultado estuvo impulsado por exportaciones correspondientes a 89 grupos de productos y 2.577 partidas arancelarias, lo que evidencia una canasta exportadora diversificada.
Por sectores, entre enero y octubre se destacaron las exportaciones de materias plásticas y sus manufacturas, que alcanzaron US$104,1 millones; grasas y aceites animales o vegetales, con US$72,7 millones; fundición, hierro y acero, con US$51,6 millones; jabones y preparaciones de limpieza, con US$51,3 millones; azúcares y artículos de confitería, con US$46 millones; y aceites esenciales y productos cosméticos, con US$42,1 millones.
En cuanto a productos específicos, sobresalieron los envíos de artículos de confitería sin cacao, incluido el chocolate blanco; aceite de soja y sus fracciones; agentes de superficie orgánicos; aceites de petróleo y sus derivados; y leche y crema concentradas con azúcar.
Frontera Colombia-Venezuela. En suelo colombiano hay elecciones presidenciales en 2026. Foto:AFP
El comportamiento exportador también se refleja en la participación empresarial. Un total de 1.143 empresas colombianas realizaron exportaciones hacia Venezuela, con presencia de compañías de 26 departamentos del país, lo que evidencia una participación territorial amplia y un tejido productivo activo en la relación comercial.
No obstante, persisten retos en el fortalecimiento de cadenas para ciertos grupos de productos que han reducido su dinamismo en el contexto global actual, como animales y sus productos.
En cuanto a las perspectivas económicas de Venezuela para el cierre de 2025, las proyecciones muestran resultados disímiles, dice la Cámara.
Menciona el informe de la Cámara Colombo Venezolana que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima un crecimiento del 6,9% para la economía venezolana, mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyecta una variación cercana al 6%. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento más moderado, alrededor del 0,5%.

Estas proyecciones, agrega, se dan en un contexto de restablecimiento progresivo de los flujos comerciales formales entre ambos países.
Sobre este reporte a septiembre, el presidente ejecutivo de la Cámara Colombo Venezolana, Juan Gabriel Pérez, afirmó en su momento que “las cifras de 2025 reflejan un comercio en recuperación, más diversificado y con un potencial que sigue creciendo. La cercanía logística, la complementariedad productiva y la confianza empresarial están consolidando un intercambio más estable y de largo plazo”.
Constanza Gómez Guasca
Redacción de Economía y Negocios
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