Colombia
Entre la música y Pablo Escobar: líder social desmitífica la relación del narco con visitas de bandas

A raíz del interés en el turismo relacionado con las historias de narcotráfico en Medellín, el activista social Carlos Bravo, conocido como “Caliche”, decidió ofrecer un tour donde comparte su amor por el punk, mientras rememora las etapas más oscuras de la historia de la capital antioqueña.
En una conversación con El Espectador, Caliche reflexionó sobre su labor social en Medellín, y el impacto del punk en contraste con los periodos más violentos de la ciudad.
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Durante la charla, “Caliche” destacó que, a pesar de la fama de Medellín en los años 80, no todas las historias son de violencia, ya que varios artistas vivieron relatos que hoy se consideran leyendas urbanas.
Carlos Bravo destacó que una de las historias que narra en su recorrido es sobre la visita de la banda Argus a Medellín para un concierto.
“En 1983, se organizó un show donde una banda de EE.UU., Argus, compartió escenario con Pirus y Complot, dos agrupaciones locales; era la primera vez que una banda americana tocaba aquí y fue muy bien recibida por los jóvenes rockeros de la época,” recordó Bravo.
El activista social mencionó que hoy en día se habla de que los músicos regresaron con maletas llenas de cocaína, pero el vínculo con Pablo Escobar fue más sutil.
“En la memoria colectiva, este concierto es altamente recordado. Los mitos surgieron porque en la entrada estaba el logo de la campaña de Pablo Escobar, Medellín sin tugurios. La gente decía que cuando la banda volvió a su país, sus instrumentos estaban cargados de cocaína.”
“Todo esto era solo un mito”, afirmó “Caliche”, asegurando que, en realidad, los músicos recibieron un obsequio del líder del cartel de Medellín para que disfrutaran de la ciudad tras el concierto.
“Recientemente, se llevó a cabo un conversatorio con el organizador del evento, quien reveló la verdad detrás de lo ocurrido y cómo Pablo Escobar se vio involucrado. Ellos necesitaban publicidad y le pidieron ayuda a Pablo; él accedió, pero solo si aparecía su logo en las boletas de entrada.”
Por último, “Caliche” compartió su versión sobre lo que sucedió aquella noche en Medellín, cuando los norteamericanos decidieron deshacerse del narcótico que les fue ofrecido por Pablo Escobar.
“Los músicos querían experimentar con la sustancia que se producían en la ciudad y hablaron con el organizador, quien contactó a Pablo, que les envió un kilo de cocaína como regalo. Se armó una fiesta en El Poblado. Cuando llegó una persona vestida de negro, pensaron que era un policía y se dispersaron, dejando todo lo que había en la mesa.”
No es la única historia que relaciona a Pablo Escobar con artistas de renombre; después de su muerte, han surgido anécdotas sobre supuestas contrataciones de músicos internacionales por parte del capo.
De hecho, algunos artistas han confesado que fueron contratados por el criminal más buscado de Colombia, a menudo sin conocimiento de la verdadera identidad de su empleador.







