Economia
Conversación Exclusiva con Frank Pearl: El Visionario al Mando de la ACP
El congreso anual organizado por la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) inicia mañana en Cartagena. En relación con este evento, EL TIEMPO dialogó con Frank Pearl, líder del sector.
El ejecutivo destacó que recuperar la autosuficiencia en gas constituye el reto energético más urgente del país. “Hace 15 años reponíamos 13 veces el gas que consumíamos, hoy apenas reponemos 0,3”.
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¿Cuál es la evaluación que hace del sector?
Este sector continúa siendo fundamental para la seguridad energética y la economía del país y de sus regiones, no obstante, la industria ha enfrentado considerables inconvenientes y es momento de estimular su reactivación.
Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP). Foto:Sergio Acero Yate. EL TIEMPO
¿A qué se debe?
En 2024, la industria de hidrocarburos representó el 16 por ciento del total de la inversión extranjera directa, el 30 por ciento de las exportaciones (petróleo y sus derivados), el 4 por ciento del PIB, más de 43 billones de pesos en aportes fiscales, 8,2 billones en regalías al Gobierno nacional y regiones, además de generar más de 360.000 empleos formales. Sin embargo, Colombia está explorando menos, produciendo menos y reponiendo menos reservas. Sin nueva exploración, no hay reservas, y sin reservas, no hay producción. Desde 2022 no se han llevado a cabo nuevas rondas de asignación de áreas; de 282 contratos con la Agencia Nacional de Hidrocarburos, únicamente 91 están en fase de exploración.
¿Qué otros aspectos le preocupan?
La alta carga impositiva, la incertidumbre regulatoria y socioambiental también afecta la actividad exploratoria y de desarrollo; así como el deterioro en las condiciones de seguridad y orden público, y el aumento de la conflictividad social. Existe potencial, talento, experiencia y capacidad, solo faltan decisiones de política pública que reactiven la exploración, ordenen el territorio y fortalezcan la gobernanza.
Gas natural Foto:iStock
¿Qué ocurre con el gas?
Recuperar la autosuficiencia en gas representa el desafío energético más crítico del país. Hace 15 años reponíamos 13 veces el gas que consumíamos, hoy apenas reponemos 0,3. Durante 2025, se ha importado en promedio el 17 por ciento de la demanda y para 2026 se prevé que este déficit siga en aumento. Se trata de la fuente energética que sostiene la industria, la generación de electricidad continua, el comercio y la vida diaria de millones.
de colombianos. No ser autosuficientes implica depender de importaciones más onerosas, perder competitividad y elevar la vulnerabilidad energética. Colombia no puede permitirse ese lujo.
¿Podría sucedernos lo mismo con el petróleo?
Sí, de hecho, ya estamos transitando ese sendero. La producción ha disminuido de 886.000 barriles por día en 2019 a aproximadamente 750.000, y llevamos cinco años sin superar la barrera de los 800.000.
¿Qué acciones de emergencia sugieren?
Tres medidas urgentes: la primera, reiniciar la exploración; para esto es esencial restaurar la confianza de los inversionistas, así como garantizar la seguridad jurídica y regulatoria, moderar la carga fiscal, abrir una ronda continua de asignación de áreas, y crear incentivos para la exploración; todo esto también contribuirá al incremento de la producción. La segunda, priorizar y apoyar el desarrollo de proyectos de oferta de gas local: optimizar los procesos de licenciamiento y trámites socioambientales de los proyectos costa afuera, flexibilizar la comercialización y desbloquear inversiones en infraestructura. Y la tercera, fortalecer la gobernanza territorial: gestión preventiva y pertinente de la conflictividad social, mayor colaboración con entidades territoriales y comunidades, presencia del Estado y salvaguarda del orden público.
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¿Y en el mediano plazo?
Requerimos una agenda de crecimiento energético, centrada en asegurar la seguridad energética, mientras se promueve el crecimiento económico y social de forma sostenible. Así se forja una transición energética “a la colombiana” que integre nuevas fuentes de energía, a la vez que se explora el potencial hidrocarburífero del país, incluso con el desarrollo de yacimientos no convencionales. La Agencia Internacional de Energía proyecta que para 2050, alrededor del 50 por ciento de la demanda mundial seguirá siendo satisfecha por petróleo y gas.
Operaciones de fracking de Ecopetrol en Estados Unidos. Foto:EL TIEMPO
Ciertos precandidatos a la presidencia no desestiman el fracking…
Lo que realmente necesitamos no es un debate ideológico, sino técnico y fundamentado en evidencias. Los Yacimientos No Convencionales representan una oportunidad potencial, pero demandan decisiones responsables, rigurosas y participativas. Colombia ya cuenta con un marco normativo significativo acerca de estos recursos, para garantizar estándares ambientales y sociales de alto nivel. Es crucial no cerrar las puertas: el país debe considerar todas las alternativas que le permitan asegurar la seguridad energética, estabilidad fiscal y desarrollo regional.
¿Cómo reconciliar esa perspectiva con los llamados en favor de las energías limpias y la amenaza del cambio climático?
Con realismo y responsabilidad. Colombia necesita sumar, no reemplazar. La transición energética no significa renunciar al petróleo y al gas,
es combinarlos de manera inteligente con las energías sostenibles. El gas actúa como el complemento ideal para la generación solar y eólica; sin su presencia, el sistema sería más oneroso y menos fiable. Esta industria forma parte de la solución. Emite menos del 3 por ciento de la totalidad nacional, reinyecta hasta el 79 por ciento del agua generada; cuenta con un 40 por ciento de autogeneración eléctrica; maneja el 100 por ciento de sus desechos para garantizar una adecuada disposición final, y se posiciona como pionera en normas ambientales en América Latina.
La transición energética no implica renunciar al petróleo y al gas, sino integrarlos a las energías renovables Foto:gettyimages
Sus miembros operan en áreas remotas de los núcleos urbanos…
Las zonas presentan enormes oportunidades, pero también importantes desafíos. Observamos un aumento en la conflictividad, la necesidad de una mayor presencia institucional, inseguridad y grupos fuera de la ley. En 2024, los bloqueos o acciones directas aumentaron un 151 por ciento en comparación con 2023. Estos afectan la creación de empleo, la adquisición de bienes y servicios a proveedores locales o las inversiones en iniciativas de desarrollo social. Pueden perjudicar el bienestar de las comunidades y el progreso territorial. La tensión social también ha sido un factor crucial en la disminución de la producción, debido a la inviabilidad de varios proyectos. Como resultado, en 2024 se postergaron 4 millones de barriles, un 33 por ciento más que en 2023. Por esta razón, reiteramos la importancia de fortalecer la colaboración con el Gobierno nacional, las autoridades regionales y las comunidades.
Bloqueos en la carretera hacia Buenaventura. Foto:Iusef Samir Rojas
¿Qué ocurre con el orden público?
Es crucial restablecer el orden en las áreas. La inseguridad y el desorden público constituyen uno de los principales riesgos para el desarrollo de las regiones, la inversión y la viabilidad de las operaciones. Es urgente gestionar la presencia de grupos armados, contar con un Estado más activo, instituciones más robustas y una colaboración constante entre autoridades, comunidades y empresas. La seguridad es un requisito para cualquier agenda de ampliación.
Dentro de un año, el nuevo gobierno tendrá cerca de 100 días de gestión. ¿Qué espera registrar en ese momento?
La estrategia energética del país debe ser una política de Estado que sobrepase administraciones. Nuestra aspiración es que se retome la senda del crecimiento energético y económico sostenible. Que se haya establecido una ruta clara para la seguridad energética del país, en petróleo, gas y combustibles líquidos. Que se motive nueva exploración y se envíen señales firmes de confianza. Y que se haya implementado un modelo de gobernanza territorial fortalecido, con presencia institucional, prevención de conflictos y ejecución transparente de regalías.
RICARDO ÁVILA PINTO
Especial para EL TIEMPO
En X: @ravilapinto
