Colombia
familia de Alejandro Carranza celebra designación del abogado del Presidente Gustavo Petro en el caso contra Estados Unidos

En Los Cardonales, un sector humilde de Gaira, todavía preguntan lo mismo: ¿por qué? En septiembre, cuando les avisaron que Alejandro Carranza Había muerto en medio del mar Caribe, nadie en la casa creyó que fuera cierto. Él solía estar en faena de pesca, como cada día, lejos de cualquier escenario que pudiera relacionarse con un operativo militar.
Pero esa tarde vieron en las redes sociales una noticia incomprensible: una aeronave estadounidense disparó un misil contra su lancha. No hubo aviso, no hubo persecución.no hubo intento de diálogo. La embarcación estaba detenida, con los motores levantados y en señal de auxiliar. Aún así, la destruiron.
“Nos pareció una muerte descabellada, indolente”, recuerda Lisbeth, sobrina del pescador.
También recuerda que “cuando vimos las imágenes, vimos a Alejandro quieto, varado. ¿Cómo iba a ser una amenaza?”.
Washington dijo que era un operativo antidrogas. es gaira, esa explicación se sintió como una bofetada.
Un ataque que escaló una crisis diplomática
La muerte de Carranza no solo dejó huérfanos, padres destrozados y una familia sin sustento. También fracturó un momento ya tenso entre Colombia y Estados Unidos.
Para entonces, Washington se había retirado a Colombia del listado de países cooperantes en la lucha antidrogas y había revocado la visa del presidente Gustavo Petro. En paralelo, documentos oficiales revelaban al menos 20 operaciones militares de EE.UU. UU. en aguas del caribe y el pacifico que habían dejado más de 80 muertos en los últimos meses.
El presidente Gustavo Petro se reunió con la familia y se comprometió a ayudarlos. Foto:redes sociales
Mientras eso sucedía, la familia Carranza se llenaba de impotencia al no tener cómo enfrentar esa batalla sola. No había dinero, no había abogados, no había conexiones. Solo dolor y más preguntas que respuestas.
“Sentimos que nos arrebataron a Alejandro y que luego nos dejaron hablando solos. ¿Cómo le pelea uno a un país como Estados Unidos?”, dice el padre, también llamado Alejandro, mientras sostiene la malla de pescar que tejía para regalársela a su hijo. Nunca la entrega.
La instrucción presidencial que cambió el rumbo del caso
Todo cambió cuando algunos miembros de la familia se reunieron con el presidente Petro durante su visita reciente a Santa Marta para la cumbre Celac. Ellos solo pedían una cosa desde el primer día: justicia.
A través de su cuenta en X, Petro anunció que su abogado personal en Estados Unidos, Dan Kovalik, asumiría la defensa de la familia. Un movimiento insólito: un abogado estadounidense litigará contra el propio gobierno de su país.
“Mi abogadoo Dan Kovalik ha iniciado la defensa judicial de la familia Carranza, víctima del asesinato estadounidense de Alejandro”, escribió Petro. A la par, pidió a la Agencia Jurídica del Estado conformar una comisión de juristas colombianos para investigar lo ocurrido en el Caribe.
Para los familiares fue la primera noticia que les desarrolló algo de tranquilidad.
“Es una luz de esperanza”, expresa Lisbeth, quien se ha convertido en vocera del proceso. “Nada nos devolverá a Alejandro, pero al menos vamos a luchar por su memoria, por su nombre. Él no era un criminal. Era un trabajador”.
La versión que enfrenta a dos países
La versión de los hechos está completamente en disputa.
Estados Unidos insiste en que la lancha estaba en una operación de narcotráficola familia lo niega tajantemente asegurando que Alejandro llevaba años en la pesca artesanal y ese día, cuentan, la lancha presentó una falla mecánica.
Alejandro Carranza, padre celebra que ya no estén solos en este proceso. Foto:redes sociales
“Ningún protocolo internacional autoriza el uso de fuerza letal contra una embarcación inmovilizada y en emergencia. Mucho menos sin advertencia”, dijo Norma Vera, defensora de derechos humanos.
Aunque Carranza tenía en su pasado un antecedentes judiciales por hurto de armas, la defensa señala que ese registro no justifica la ejecución sin proceso. “Nada avala que un civil desarmado sea atacado desde el aire mientras pide auxilio”, agrega Vera.
La comunidad que exige respuestas
Alejandro era el sustento de una familia numerosa. Su hija mayor sueña con ir a la universidad, pero no tiene recursos para hacerlo. Con la muerte de su padre, ese sueño parece más distante que nunca.
“Nos dejaron sin él y sin opciones”, lamenta la madre de la joven.
En Los Cardonales, el barrio lo recuerda como un hombre bueno, trabajador, paciente. Nada en su vida, dicen, se parece a la versión militar estadounidense.
Una batalla que apenas empieza
La llegada de Kovalik al caso significa que, por primera vez, los familiares tendrán una voz sólida en un escenario legal internacional. No solo buscan justicia para Alejandro; buscan que se establezca si EE.UU. UU. violó protocolos, si actuó fuera de la ley y si debe responder por matar a un civil colombiano en altamar.
La lucha será larga. El adversario es un gobierno poderoso. Pero en Gaira, donde la malla de pesca del padre sigue colgada en el patio, sienten por fin que no están solos.
“Vamos a llegar al fondo”, dice Lisbeth. “Alejandro no murió pescando. Lo mataron. Y alguien tiene que responder”.
Por Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv







