Connect with us

Economia

impacto real en consumo, precios, deuda y confianza de

Published

on


El aumento del salario mínimo para 2026 ha generado un fuerte debate en la opinión pública, que todavía sigue revisando cuáles serán los efectos, buenos y malos, de la medida, que pasará a la historia como el ajuste más alto de la historia en términos reales y también como un desafío que abre varias incógnitas frente a lo que estaría por venir.

Entre los cuestionamientos que hay actualmente, uno de los más importantes es ¿cuánto se moverá el consumo de los hogares?, dado que para el presidente Gustavo Petro, el incremento salarial busca fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores y que esto se traduzca en mayor flujo de ingresos a la economía, mediante la adquisición de bienes y servicios. 

En charla con Portafolio, Camilo Herrera, analista económico y cofundador de Raddar, sostiene que el efecto no será tan directo ni tan homogéneo, puesto que “el gasto de los hogares no necesariamente va a crecer a la magnitud que plantea el aumento del salario mínimo”, porque no a todos les subirán los ingresos en esa misma proporción.

Este aumento salarial ha generado un fuerte debate fiscal en el país. Foto:Imagen generada con Inteligencia Artificial – ChatGPT

Herrera explicó que, aunque el salario mínimo suba 23%, la mayoría de los trabajadores no recibirá un incremento de esa magnitud. Sin embargo, ese aumento sí representa un mayor costo para las empresas, por lo que “algunos productos, no todos, van a tener que subir precios muy rápido para poder compensar ese aumento en los costos fijos”; lo cual impactará especialmente bienes y servicios intensivos en mano de obra en Colombia.

En ese grupo menciona alimentos, alimentos procesados, aseo del hogar, aseo personal y vestuario, es decir, productos cotidianos en la canasta de los hogares. También advierte que sectores como salud, educación, construcción y restaurantes deberían verse afectados por el mayor costo laboral. No obstante, recuerda que muchos de ellos están regulados, por lo que “no lo van a poder transmitir a inflación, porque al estar regulados, simplemente eso no va a poder pasar”.

“El caso de la educación ilustra el dilema, porque las matrículas de colegios solo pueden subir entre 5,3% y 9,1% dependiendo de la calificación académica y usted, cómo le dice a un colegio que suban matrículas en ese rango, pero que tiene que subir salarios un 23%. Eso es insostenible. Entonces, vienen problemas muy grandes de caja para ciertos sectores económicos”, explicó Herrera.

Sobre la inflación, el analista precisa que no todos los precios subirán igual y calcula que “más o menos la mitad de servicios, más o menos la mitad de productos” podrán ajustar tarifas para compensar costos, y que esto ocurrirá con rapidez durante los primeros tres o cuatro meses del año. Sin embargo, aclara que la inflación general “no subiría tanto”, porque varios precios, como los arriendos, siguen indexados a la inflación pasada.

Camilo Herrera, fundador de Raddar. Foto:Fernando Ariza/Portafolio

Esa diferencia genera una paradoja de ingresos; frente a la cual Herrera explica que a un trabajador de salario mínimo le aumentan 23%, mientras a un asalariado promedio el incremento a lo largo del año puede estar entre 8% y 10%, y a quien vive de la renta de un apartamento solo le subirán 5%. En sus palabras, “todo eso lo que hace es quitar capacidad de compra del mercado”, porque no todos reciben el mismo impulso salarial.

Otro punto crítico será el crédito. Aquí, según Herrera, el aumento de la inflación terminará presionando las tasas de interés de consumo, tarjetas e hipotecas; ya que muchos hogares tienen deudas a tasa variable, por lo que “al subir la tasa, pues el valor de la deuda va a aumentar y si alguien pagaba un millón de pesos mensuales, podría pasar a un millón cien o un millón doscientos, reduciendo su ingreso disponible para consumo corriente en Colombia”.

Ese ajuste financiero se combina con un efecto psicológico y es que los hogares sientan que les están apretando el bolsillo”, partiendo de que no todos se beneficiaron del aumento y la confianza del consumidor se verá afectada, frenando especialmente la compra de bienes durables como vehículos y electrodomésticos, en un contexto donde ya se venía observando una desaceleración del gasto hacia el cierre de 2025 en el país.

Este aumento salarial ha generado un fuerte debate fiscal en el país. Foto:Imagen generada con Inteligencia Artificial – ChatGPT

Finalmente, señala un efecto menos visible por cuenta del “número mágico” de los dos millones de pesos; en el cual advierte que, al subir el mínimo, “muchas personas que antes no eran de salario mínimo, ahora van a ser de salario mínimo”, porque a ellas no se les ajustará el salario al mismo ritmo. En algunos casos, incluso, podría haber trabajadores que tenían salario integral y ya no lo conserven. Así, el impacto del mínimo será desigual y complejo en 2026.

DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO

Periodista de Portafolio

Continue Reading