Colombia
La historia de Hila, un DJ argentino que llegó a Colombia a experimentar el sonido de las plantas, la mezcla de ciencia y tecnología en un café.

Tominejo, una pequeña reserva turística donde se cultiva y procesa café de origen, donde las casas en los árboles buscan que el huésped se conecte con la naturaleza ya donde se acercan colibríes como si de lluvia se tratase, fue el lugar dy Colombia escogida por Hilario Gramaglia para transformar a un sonido musical la energía de las plantas, especialmente del café.
Luego de ser DJ en Europade vivir y tocar en importantes fiestas en Ibiza y barcelona, hilacomo se conoce en el mundo de la música y las redes sociales, regresó a sus raíces en un pequeño pueblo de Córdoba (Argentina), donde buscó su nuevo propósito de vida. Uno en el que pudo conjugar su pasión por la música, y su amor heredado por el campo.
Hila, Dj argentino Foto:Laura Usma
El tiempo de la pandemia le sirvió para reflexionar y reinventarse. Y tras varios meses de estudio, empezó a construir lo que es ahora su gran proyecto de la ‘Música de las plantas’.
Hila ha dedicado los últimos cinco años a conocer y mostrar esos sonidos. Un concepto que, para muchos -en principio- suena particular, pero que él explica a la luz de una mezcla de biología, tecnología y música.
Por medio de elementos tecnológicos capta lo que hay en la planta y, posteriormente, también con ayuda de la tecnología, lo convierte en sonidos que mezclan para hacer creaciones musicales.
Es así como a través de sensores electricos que se ponen en las plantas, capta y transmite las emisiones eléctricas de estas a señales MIDI (Interfaz digital de instrumentos musicales- en español). Estos no son sonido propiamente, sino datos digitales que contienen instrucciones para instrumentos electrónicos, como el tono, la duración y la velocidad de una nota. Es decir, le dan todo el insumo para que él haga la interpretación de la energía y le dé un sentido musical.
Dj Hila en un cafetal de Caldas Foto:Laura Usma
“Lo que hacemos es que, a través de biosensores, que son un dispositivo con un tipo de pincitas que se conectan en las hojas y en las raíces de las plantas, captamos los pulsos eléctricos que ellas emiten: los cambios de bioelectricidad. Esos pulsos eléctricos los traducimos a las señales MIDI”, explicó.
Hila precisa que no es que se escuche directamente el sonido de la planta, pues – aunque sí los emiten- estos están debajo de los Hertz perceptibles por el oído humano (20).
“Lo que nosotros hacemos se llama proceso de biosonificación, que es – básicamente- traducir estos pulsos eléctricos a música. Lo que escuchamos no es el sonido de la planta, sino una traducción musical propia de la energía que ella emana”.
Energía que es variable y casi que única en cada análisis, según lo que ha ido descubriendo con el tiempo. “Podríamos decir que cada planta tiene como una huella digital, tiene una vibración que es única e irrepetible, pero cuya intensidad varía según el tiempo. El pulso que registro hoy no es el mismo de mañana, ni de más tarde; cambia según lo que lo estimula la planta. Por ejemplo, si es un día nublado o soleado; el horario o si las tocamos o no”, mencionó.
En el camino de exploración no ha estado solo. Cuando encontré este conocimiento, del que ya hay algunos avances investigativos y desarrollos tecnológicos en Europa, se unió con ingenieros de biotecnología y computación. De la creación conjunta, y luego de varios meses de estudio.en 2020 nació el primer prototipo de biosensores. Al menos el que él conoció hasta ese momento.
“Estudiandome di cuenta que ya había algunas empresas rusas, alemanas e italianas haciendo algo parecido. Cuando termina la pandemia decidió ir a Europa a ver lo que estaban haciendo y era muy bueno. Así que me junté con ellos y desarrollamos los equipos; los llevamos al siguiente nivel. Hoy trabajo con ellos y soy el embajador en Latinoamérica. Colaboro con Music of the Plants de Italia, y con Playtronic de Alemania y Rusia”, precisó.
¿A qué suena el café?
En su búsqueda de seguir conectando con la naturaleza, los ancestros y la energía de las plantas. Hila y su equipo se pusieron un nuevo reto este 2025. Se trata de grabar y hacer música con las plantas más relevantes de las culturas de Latinoamérica.
Lo hizo primero con la yerba mate, la más simbólica de su país. Desarrolló un proyecto con Yerbanica, una marca de yerba orgánica argentina que ahora incluye en sus empaques un código QR que- al escanearse- tendrá música creada por Hila y basada en la energía de esta planta para usarla como un complemento en los rituales de toma del mate.
Tranquilidad deja el sonido de las plantas en experiencia con Dj Hila Foto:Laura Usma
Y, con un interés similar, Hila llegó a Colombia. En la búsqueda de un lugar especial, donde preserven la naturaleza y tengan conexión con ella encontró a Tominejo, un ecolodge ubicado en el municipio de Neira (Caldas).
“Hilario nos contacta y nos cuenta que va a realizar una gira por varios países, incluyendo Colombia. Nos explica muy bien el trabajo de biosonificación, que pudimos constatar que tiene un respaldo científico. Contó que le llamó mucho la atención el trabajo de reforestación y de protección de la naturaleza y cuidado de los árboles que hacemos acá desde hace 12 años, con mi esposa y con nuestro equipo de trabajo”, le dijo a EL TIEMPO Luis Fernando Salazar, copropietario de Tominejo.
En esta finca, que ya es una reserva, puede hacerse observación de aves, tour de café, agroturismo con huertas orgánicas, senderismo y se puede acceder a algunos eventos relacionados con el bienestar, el descanso, la relajación, y –ahora- de la ‘música de las plantas’. Todo en medio de casas en los árboles, estructuras que están construidas en torno a estos gigantes del bosque, respetando sus espacios de desarrollo.
Gran parte del desarrollo del turismo de naturaleza responsable está anclado a una estrategia de la Alcaldía local para difundir las potencialidades del territorio.
“Estamos trabajando mucho para que todo Colombia y personas extranjeras conozcan el municipio y vean lo hermoso y diverso que es. ‘Turistiando con Neira’ es una estrategia que sabemos que tendrá grandes frutos para dar conocer este municipio del Paisaje Cultural Cafetero”, afirmó el alcalde, Jhon Jairo Castaño.
Allí, en esta finca A 20 minutos de Manizales y con vistas únicas a la capital y al Volcán. Nevado del Ruiz, Hila se dio a la tarea de hacer la música del café. Para compartir esta experiencia con otros, en Tominejo se hicieron experiencias inmersivas en las que varias personas pudieron ver, sentir y oír todo el proceso.
Una de ellas fue Leonarda Gallego. “Tal como nosotros producimos energía, las plantas también lo hacen. Poder encontrar esa energía y que producen ondas es algo químico y científico, pero también es algo muy único y especial que pueda escucharse. Hay que vivirlo para poder asimilarlo”, dijo.
Alejandra Castrillón, quien hizo parte de otra de las inmersiones, mencionó: “Me pareció extraordinario poder volver tangible la frecuencia de las plantas y escucharlas. El café me pareció que tiene fuerza, una frecuencia muy poderosa, suena muy fuerte en comparación con las demás; es una planta que llena todos los sentidos. Este es un momento para experimentar y conectarse con cosas que en otro momento fueron intangibles”mencionó.
Tras el éxito de estos primeros encuentros, en una alianza entre Tominejo e Hila, harán en diciembre próximo el primer Festival Sensorial del Café, un espacio abierto al público para vivir el proceso del café –desde la siembra hasta la toma- con todos los sentidos.
Además, esperan realizar otro evento similar con las plantas del Parque Nacional Natural Los Nevados. Esto en alianza con una ONG dedicada a la protección de los páramos.
Tominejo, una pequeña reserva turística donde se cultiva y procesa café de origen, donde las casas en los árboles buscan que el huésped se conecte con la naturaleza ya donde se acercan colibríes como si de lluvia se tratase, fue el lugar de Colombia escogido por Hilario Gramaglia para transformar a un sonido musical la energía de las plantas, especialmente del café.
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