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Economia

La llegada masiva de colombianos a España está al borde de desencadenar un cambio histórico en la economía y la estructura de la población

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España se ha convertido en los últimos años en una suerte de epicentro de la inmigración casi mundial. El buen momento macroeconómico del país y una política migratoria más laxa, mientras que buena parte de Europa ‘cierra sus fronteras’, ha llevado a España a convertirse en el destino de cientos de miles de extranjeros. Alrededor de medio millón personas provenientes del exterior ha llegado cada año a España desde 2022. Dentro de esta tendencia hay otra ‘subtendencia’ aún más sorprendente y que se ha agudizado de forma dramática en los últimos años o incluso trimestres. Tal es su aceleración que está a punto de provocar un cambio histórico en la estructura de la población que reside en España. Por primera vez en mucho tiempo, la población de origen marroquí va a dejar de ser mayoritaria… porque la llegada masiva de colombianos va a desencadenar un sorspasso este mismo año. La grave crisis económica de Colombia, la afinidad cultural y la política de puertas casi abiertas en España para cierto tipo de perfiles va a llevar a que los ciudadanos de origen colombiano se conviertan en el grupo mayoritario entre las personas cuyo origen de nacimiento (no nacionalidad, sino origen) no es España. Esto, a su vez, tiene importantes repercusiones para la economía, puesto que los colombianos también pasarán a ser la nacionalidad extranjera más importante entre los afiliados a la Seguridad Social.

Las grandes ciudades de España se están convirtiendo en el refugio de cientos de miles de colombianos que llegan a España buscando una oportunidad, huyendo de la caída en picado de la economía colombiana, que hace menos de diez años parecía la más pujante de Sudamérica, convirtiéndose en receptora neta de inmigrantes (cientos de miles de venezolanos si ir más lejos) y hoy sufre una de las mayores crisis de la región. Desde la National Association Credit Management explican que “en los últimos años, Colombia se ha enfrentado a crecientes desafíos económicos. La considerable deuda pública y el creciente déficit, la persistente inflación y la depreciación de la moneda han contribuido a la inestabilidad fiscal. Además, la escasa inversión y el alto desempleo informal han frenado el crecimiento económico del país”.

Muchos de los colombianos que llegan a Madrid, por ejemplo, muestran su decepción y enfado con Gustavo Petro, un presidente que ha puesto fin a la inversión petrolera y de gas en el país, además de haber fiado buena parte del crecimiento a unas políticas fiscales expansivas que se están transformando en una inflación en crecimiento y la depreciación del peso colombiano. Aunque el país aún está muy lejos de convertirse en una suerte de Venezuela o de tener los problemas que sufría Argentina, lo cierto es que Colombia se asoma a un precipicio fiscal sin precedentes. El Ejecutivo de Gustavo Petro ha acelerado el aumento de un gasto público, que pasó del 18,7% del PIB en 2019 al 24% en 2025, mientras que el déficit público podría haber cerrado cerca de un histórico 8%.

Con todo, los colombianos están huyendo masivamente del país para recalar en España, donde la economía crece con fuerza, el mercado laboral genera ingentes cantidades de trabajo y la inflación parece, a primera vista, controlada en el 3%. Esta poderosa llegada de extranjeros se ha convertido en el motor del crecimiento de la economía de España, un crecimiento que mejora, sin duda, la vida de los que vienen de fuera, pero que por ahora no ha incrementado la prosperidad económica de los que ya residían en España, como demuestra el estancamiento o incluso descenso real de los salarios desde 2019.

Según datos de la Seguridad Social, mientras que en 2022 los colombianos (solo los que mantienen su nacionalidad) afiliados no llegaban a los 100.000, a principios de 2025 ya rozaban los 300.000, un drástico incremento en términos relativos que no ha vivido ninguna otra nacionalidad de las analizadas en la base de datos de la Seguridad Social. No obstante, en este apartado, los colombianos aún contabilizan una menor cantidad de afiliados que marroquíes y rumanos, aunque cabe destacar que en parte se debe a la rápida nacionalización de los colombianos frente a las otras dos nacionalidades. Una vez nacionalizados dejan de aparecer en las listas de afiliados extranjeros para aparecer en la de españoles.

Los que vienen de fuera son cada vez más

Con todo, la población nacida en el extranjero ya roza los 10 millones de personas. En el tercer trimestre de 2025, último dato disponible, ya se puede ver por donde ‘van los tiros’. Llegaron a España más de 32.000 colombianos, frente a 23.000 marroquíes o 20.400 venezolanos. No obstante, cuando se atiende a las cifras de extranjeros totales que viven en España, los marroquíes siguen dominando con claridad. Pero cuando se analizan las personas nacidas en el extranjero, la situación está mucho más ajustada. Hay muchos colombianos que se nacionalizan rápidamente como españoles (lo tienen mucho más fácil que los marroquíes) y dejan de aparecer en el cómputo de extranjeros, pero sí aparecen en el de nacidos fuera de España.

A principios de 2022, en España había poco más de 500.000 ciudadanos de origen colombiano, frente a un millón de marroquíes. Hoy, los últimos datos oficiales revelan que los colombianos han alcanzado el millón, es decir, casi se han duplicado desde 2022, mientras que los marroquíes suponen 1,165 millones, han aumento en 165.000. Este año, teniendo en cuenta los flujos recientes, el estado de la economía colombiana (que contrasta con el buen momento de la marroquí) todo hace indicar que se producirá el histórico sorpasso.

Los datos anuales, que corresponden a principios de 2025 (los últimos cerrados) publicados por el Censo Anual de Población del INE muestran que los colombianos han aumentado en 98.000 en un solo año, frente a los 48.000 marroquíes y 52.555 venezolanos. Pese a la dramática situación de Venezuela, están llegando cada año casi el doble de colombianos, dado el rápido empeoramiento de las condiciones económicas y de seguridad del país.

Las encuestas realizadas por medios y organismos colombianos muestran que el 74% de los migrantes que llegan a España lo hacen por motivos económicos, aunque también el 60% dice huir de la violencia o la inseguridad. España se ha convertido en el país más atractivo por el idioma compartido, sus lazos culturales, unas vías legales más rápidas para obtener la residencia y su mercado laboral relativamente abierto en comparación con otros países europeos.

La llegada masiva de colombianos es una de las patas principales de un fenómeno que está cambiando la economía española, el fenómeno de la inmigración. El empleo que se crea en España es mayormente ‘inmigrante’, lo que permite cubrir vacantes de que de otra forma no se cubrirían. Los colombianos que llegan a España son variopintos en cuanto a formación, pero frente a oleadas anteriores presentan una formación media más elevada. Muchos de ellos, miles quizá, son ingenieros, médicos o profesionales de otras actividades. No obstante, en su mayor parte terminan empleados en trabajos de baja cualificación y productividad como son la hostelería, el comercio o empresas de entrega de comida. Los colombianos y los inmigrantes en general alimentan la economía de los servicios de la que disfrutan todos los españoles.

Una tendencia casi estructural

Desde el Instituto Real Elcano explican que, aunque la tendencia se ha acelerado y mucho en los últimos dos años, ya venía de lejos. “Por origen, colombianos y venezolanos son los principales protagonistas del notable aumento de la población latinoamericana residente en España durante los últimos 10 años”, aseguran en un informe de finales de 2025. También merece la pena analizar qué supone esta llegada para el capital humano en España y qué cambios hay con otras olas migratorias.

Lo cierto es que entre 2015 y 2024, la economía de España se ha convertido en el cuarto destino global más deseado, según explica el investigador Jesús Fernández-Huertas Moraga en su informe The Second Spanish Immigration Boom, publicado a finales de 2024. La economía número 12 del mundo en términos de PIB y la trigésimo-quinta en PIB per cápita es el cuarto destino más deseado. Este periodo de gran atracción representa lo que el economista denomina la “segunda oleada migratoria española”, un fenómeno de magnitud comparable al vivido entre 1995 y 2010, aunque alberga varias diferencias que pueden ser determinantes.

El estudio demuestra que los cambios en los flujos migratorios están también generando ciertos cambios en la economía. La nueva oleada geográfica de la inmigración, con el predominio de Colombia, Argentina o Venezuela atrae una población más cualificada que la que venía en la primera oleada. América Latina representa hoy el 46% de todos los inmigrantes en España, la cifra más alta jamás registrada. Venezuela, Colombia, Perú, Honduras o Argentina protagonizan una llegada masiva marcada por niveles educativos más altos que los observados en Ecuador, Bolivia o Marruecos durante el primer boom. De ahí que el promedio educativo global haya mejorado de forma sostenida.

La vía rápida de España

Desde el Institute of International and European Affairs (IIEA), un prestigioso think tank irlandés, recalcaban en un análisis publicado en diciembre que “quizás lo más significativo sea que España ofrece una vía rápida a la ciudadanía para muchos inmigrantes latinoamericanos, que requiere tan solo dos años de residencia legal, en comparación con los diez años que se exigen habitualmente a la mayoría de los inmigrantes. Esta política refleja no solo la afinidad cultural, sino también el deseo de integrar a los inmigrantes latinoamericanos en la sociedad española. Esta tendencia se refleja también en los datos, ya que más de la mitad de quienes adquirieron la nacionalidad española entre 2009 y 2022 procedían de Latinoamérica”, según revela el think tank irlandés.

El emprendimiento es otro ámbito fundamental donde los migrantes están dejando huella. Los migrantes representan aproximadamente el 16% del total de trabajadores autónomos en España, mientras de que de los nuevos autónomos la cifra es aún más espectacular. Además, mientras que tradicionalmente los inmigrantes solían ocupar puestos de baja cualificación, se ha producido un crecimiento significativo en empleos de alta cualificación; en el sector tecnológico y científico, el número de trabajadores inmigrantes se duplicó con creces entre 2018 y 2023.

Estas contribuciones son tangibles. Según el Ministerio de Seguridad Social y Migraciones de España, los trabajadores extranjeros han ocupado aproximadamente el 45% de los nuevos puestos de trabajo creados en el país desde 2022, y la afluencia de mano de obra migrante ha contribuido a que España supere a gran parte de Europa en el rendimiento económico. Según el Banco de España, la población extranjera contribuyó entre 0,4 y 0,7 puntos porcentuales al crecimiento del PIB per cápita entre 2022 y 2024.

¿Por qué funciona en España?

Desde el think tank irlandés señalaban que varios factores distinguen el enfoque de España del de algunos de sus vecinos europeos. “El factor común más evidente es la afinidad lingüística y cultural que aportan los migrantes hispanohablantes al país (como es el caso de los colombianos), algo con lo que países como Bélgica, Francia, el Reino Unido y otros están familiarizados. Esta afinidad reduce las barreras culturales y administrativas a la integración y ayuda a explicar por qué los migrantes latinoamericanos se integran con relativa rapidez en un empleo estable y/o obtienen un estatus legal en España”.

No obstante, estos expertos añaden que no es el idioma la única clave o factor que ha permitido esta rápida integración en el mercado laboral y en la sociedad. El marco legal y político español también ha evolucionado para ser más flexible y busca dar respuesta a las realidades que viven las personas sobre el terreno. El Plan Greco, entre otras políticas introducidas en la década de 2000, tenía como objetivo facilitar la incorporación de los trabajadores extranjeros al mercado laboral español, simplificando la obtención de permisos de trabajo y reconociendo los nuevos modelos de negocio digitales.

“España ha adoptado estas medidas no solo por benevolencia, sino también por necesidad, al ser uno de los países con mayor envejecimiento demográfico de la UE. A principios de 2023, el país contaba con un 15,5% menos de niños de 0 a 10 años en comparación con 2013. Por otro lado, durante el mismo periodo, el número de personas mayores de 65 años aumentó en 1,4 millones. Esto representó un incremento del 17,4% en tan solo una década. España necesita cientos de miles de nuevos trabajadores al año solo para sostener su sistema de pensiones y sus servicios sociales”, sostienen desde el think tank irlandés.

Parece evidente que la masiva llegada de ciudadanos colombianos responde a una combinación de factores que de forma coordinada han coincidido en el tiempo. Por un lado, la gran crisis económica de Colombia que empuja a muchos de sus ciudadanos a buscar un futuro mejor fuera del país. Por otro, las férreas restricciones migratorias en EEUU y varios países de Europa. Al mismo tiempo, la economía de España se ha convertido en el motor de la zona euro, generando grandes cantidades de empleo, lo que junto a una política migratoria muy flexible ha generado este ‘efecto llamada’ que se transmite boca a boca y por las redes sociales como la pólvora.

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