Hay películas que solemos calificar como ‘menores’, pero que solo lo son en su apariencia y en la escasez de medios con que han sido rodadas. Puede ocurrir, sin embargo, que bastantes de ellas, aunque no lleguen arropadas por campaña de promoción alguna, traigan consigo historias sorprendentes y muy interesantes, que nos descubren realidades que desconocíamos. Es el caso de La tarta del presidente, una película iraquí, mercado escaso, con la que se estrena como director y guionista Hasan Hadi.
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