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Después de reaccionar ante el nuevo impuesto del 5% al patrimonio presentado por el Gobierno de Gustavo Petro, el empresario santandereano Mario Hernández ha vuelto a estar en el centro de atención.
En esta ocasión, no se trata de críticas a la administración y sus acciones, sino de una de las promesas de campaña hechas por el conocido comerciante dedicado a productos de marroquinería.
Recordemos que el oriundo de Capitanejo aspira a llegar al Congreso de la República en las elecciones de 2026.
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Hernández integra la lista cerrada del Partido Centro Democrático, cuyo líder es el expresidente Álvaro Uribe Vélez, que está recorriendo el país junto a su candidata, Paloma Valencia, con la esperanza de llegar al Senado.
Sin embargo, en una publicación en su cuenta de X la noche del jueves 29 de enero de 2026, el empresario se comprometió a destinar su salario como congresista, si es que es elegido para la nueva legislatura.
“Si soy senador, donaré mi sueldo a varias fundaciones”, señaló Hernández en su mensaje, justo días después de recibir una respuesta del presidente Petro sobre el nuevo gravamen.
La medida presentada por el Gobierno de Petro no fue bien recibida por el empresario, ya que coloca a Colombia en el centro del debate fiscal en América Latina. El Ejecutivo defiende esta medida como una herramienta para garantizar el gasto social y reducir el déficit.
Sin embargo, las afirmaciones de la administración sobre el impacto de estas decisiones han generado preocupación en el ámbito empresarial y entre analistas, quienes advierten sobre sus posibles efectos adversos en la seguridad jurídica y la inversión.
La decisión, que se tomó tras la declaración de emergencia económica (medida que fue suspendida provisionalmente el mismo jueves por la Corte Constitucional), suscita dudas sobre la posible emigración de capitales, el impacto sobre grandes fortunas y la viabilidad constitucional del decreto.
El propio presidente Petro ha reiterado que los patrimonios dentro de Colombia deben tributar, independientemente de la residencia de sus propietarios.
La tasa máxima del 5% convierte a Colombia en el país con el impuesto patrimonial más alto a nivel mundial, según datos de Bloomberg Línea. Esta cifra supera el anterior esquema del 1,5% y se sitúa por encima de modelos existentes en países europeos como Noruega, Suiza y España.
El impuesto se aplicará de forma escalonada a partir de patrimonios de 2.000 millones de pesos, alcanzando la tarifa máxima para aquellos que superen los 100.000 millones.
Según el ministro de Hacienda, Germán Ávila, el impuesto afectará únicamente al 0,8% de los contribuyentes, centrando el objetivo en aquellos que concentran las mayores riquezas.
Las estimaciones oficiales sugieren que 105,332 personas estarían afectadas por el nuevo impuesto, aunque solo 66 enfrentarían la tasa marginal máxima, con una recaudación proyectada de cerca de 4 billones de pesos para 2026, el doble que en el ejercicio previo.
Mario Hernández, fundador de su marca homónima, calificó la medida como “un asalto”. En un mensaje en su cuenta de X, el empresario cuestionó el daño que podría causar en el clima de inversión y destacó el riesgo de un deterioro adicional en la percepción de la seguridad jurídica.
Hernández se une a otros actores empresariales que también han manifestado su rechazo ante el decreto promulgado por el Gobierno.
Desde el sector financiero, las preocupaciones son también evidentes. Lucas Solano, vicepresidente de planificación patrimonial de Credicorp Capital en Colombia, ha señalado en el mismo medio especializado en economía que la incertidumbre jurídica es alta antes de conocer la resolución del tribunal supremo.
El riesgo de emigración fiscal ha cobrado relevancia en el debate, con casos notorios como los de Jaime Gilinski (Panamá) y David Vélez (Uruguay), quienes han trasladado su residencia fiscal.
Además, figuras públicas como el futbolista Radamel Falcao García han tomado decisiones similares para limitar sus obligaciones tributarias en Colombia.
En defensa de la medida, el exministro de Hacienda José Antonio Ocampo, uno de los expertos detrás de la primera reforma tributaria del Gobierno Petro, afirmó que las grandes fortunas deben contribuir de manera más equitativa, ya que las ganancias de capital suelen ser inferiores a los niveles realmente declarados.
De manera similar, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha destacado el potencial de este tipo de impuestos para reducir la desigualdad, aunque sugiere matizar su implementación con mecanismos complementarios.
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