Economia
‘No podemos dejar la negociación del salario mínimo del 2026 solo en manos de los sindicatos’: Acopi

Este lunes quedó instalada la mesa de negociación del salario mínimo que hoy se ubica en $ 1.423.500 para que el Gobierno, los sindicatos y los empresarios puedan llegar a un acuerdo en el incremento del próximo año. Si bien el gremio de los comerciantes Fenalco se retiró de la discusión debido a que el Gobierno ya anunció un posible aumento de 11 por ciento —el ministro del Interior, Armando Benedetti, lanzó la propuesta hace unos días—, otros como Acopi aseguran que no es hora de irse pues hay que tratar de llegar a un acuerdo.
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En entrevista con EL TIEMPO, María Helena Ospina, presidenta del gremio que reúne a las micro, pequeñas y medianas empresas del país, dijo que el escenario ideal para los trabajadores sería subir el mínimo entre 7 y 8 por ciento.
Maria Elena Ospina, presidenta de Acopi. Foto:Acopi
¿Cuánto cree que debería subir el salario mínimo para el próximo año?
La propuesta va a tener en cuenta la productividad total de los factores, de 0,91 por ciento, y la inflación de noviembre, dato que se conocerá este viernes —a octubre va en 5,51 por ciento—. El escenario ideal y responsable con el país, las empresas y los trabajadores es que el alza se determine con estas dos cifras.
¿Estaría en alrededor de 7 por ciento?
Propondremos un aumento de entre 7 y 8 por ciento para el próximo año; sin embargo, todavía no tenemos una cifra. Vamos a esperar la propuesta de los sindicatos y ahí es donde empieza la negociación.
El año pasado Acopi se distanció del resto de los empresarios y lanzó su propia propuesta. ¿Será igual en esta ocasión?
Todos los empresarios conformamos un solo voto, de modo que vamos a intentar llevar una única cifra para poder negociar en la mesa. Sería ideal poder llegar a un acuerdo en medio de la situación que vive el país.
¿Cree que habrá alguna posibilidad de llegar a una concertación?
Es difícil porque con la cifra que dio el ministro del Interior, Armando Benedetti, de 11 por ciento es como que se le colocó un piso a la negociación, lo que no debería haber sido así. Incluso, el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, nos dijo que lo hizo sin consultar a todo el Gobierno. Aun así, ojalá se pueda concertar.
Fenalco ya anunció que se retiró de la discusión. ¿Cómo lo ve?
Sí, en la mesa estamos los tres y no podemos dejar la discusión del mínimo solo en manos de los sindicatos. Creemos que sí tenemos que estar.
Antonio Sanguino, ministro de Trabajo, en la instalación de la mesa. Foto:Mauricio Moreno. El Tiempo
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¿Cuál cree que podría ser el impacto de elevar el mínimo en un 11 por ciento, como ha afirmado el ministro Benedetti?
Aumentar el mínimo el doble de la inflación generaría un incremento de precios e impactaría la canasta familiar. No habría mayor poder adquisitivo, pues se subiría todo. Además, se elevarían los costos de contratación, lo que acabaría afectando en mayor medida a las micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales generan el 80 por ciento del empleo formal en el país.
¿Cuánto realmente le podría llegar a costar un trabajador a una empresa con esa alza de 11 por ciento?
Aproximadamente 2,8 millones de pesos.
¿Cómo cree que les podrían llegar a afectar los mayores costos que introdujo la reforma laboral por cuenta de más recargos?
Los mayores costos de la laboral acaban afectando, sobre todo, a las empresas más pequeñas y se tiende a generar informalidad. Por ello, los empresarios tienden a ir a la informalidad o a aumentar sus costos, con lo cual lo acaba pagando el consumidor final.
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Mesa de negociación y concertación para el incremento del salario mínimo del 2026. Foto:Mintrabajo
Hace unos meses, la cartera de Trabajo anunció que presentarían un proyecto para aliviar las cargas a las empresas más pequeñas. ¿Qué ha pasado?
No se ha dado, las propuestas se han quedado en el aire. Sin embargo, desde aquí seguimos pidiendo que ojalá las mipyme tengan tarifas diferenciales para ser más competitivas. Es muy difícil en este país cuando todas las posiciones y decisiones son más políticas que pragmáticas. El tejido empresarial es más de subsistencia que para generar esa gran riqueza de la que habla el Estado.
¿Qué otros temas le preocupan en este momento?
Hoy la preocupación está centrada en el salario mínimo y en un proyecto de negociación colectiva que me parece grave pues de llegar a salir sindicalizaría a todos los empleados del país.







