Colombia
Nuevo sacudón del euro en Colombia: bajó en la jornada del 12 de diciembre, pero mantiene presión sobre el peso

El valor del euro en Colombia finalizó la jornada del 12 de diciembre de 2025 en un promedio de $4.447,17, lo que representa una caída de 33,41 respecto al día anterior, lo que equivale a una variación diaria de -0,75%. Durante la sesión, la moneda europea llegó a un pico de $4.469,14 y un mínimo de $4.443,6, mostrando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Aunque no se registraron máximos históricos, el incremento en su valor se debe a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en EE. UU. y la inestabilidad en los mercados globales, además de elementos internos que afectan la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó entre $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.
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En la última semana, el euro ha experimentado una disminución del 0,06%; sin embargo, en comparación con hace un año, aún presenta un aumento del 4,57%.
En términos de desempeño anterior, ha tenido dos sesiones consecutivas positivas. La volatilidad en estos siete días fue notablemente superior a la del último año, indicando que el valor está mostrando más fluctuaciones que la tendencia general.
El foco del mercado está esta semana en el euro y el peso colombiano, dos monedas que enfrentan distintas presiones y expectativas en un entorno global caracterizado por decisiones de política monetaria divergentes. En Europa, los inversionistas esperan los informes finales de inflación de Alemania, Francia y España de noviembre, información crucial para predecir el rumbo del BCE, que por el momento se mantiene con tasas alrededor del 2% hasta 2026. La estabilidad del euro depende en gran medida de si estos datos confirman la moderación de precios observada en los reportes preliminares, un factor esencial para evitar más tensiones en el frágil crecimiento de varias economías de la región.
En contraste, el peso colombiano enfrenta un entorno donde los factores internos han cobrado mayor relevancia que los externos. El Gobierno se centra en la seguridad energética y ha anunciado un paquete de 20 medidas junto con la entrada de siete nuevos proyectos de regasificación mientras se debate sobre la suficiencia del sistema.
Adicionalmente, el Ministerio de Hacienda notificó que las operaciones de manejo de deuda han permitido una reducción de $9,53 billones en el saldo de TES hasta noviembre, lo que ayuda a aliviar parte de la presión fiscal, aunque persisten inquietudes sobre la probable repatriación de inversiones de las AFP y el reciente cambio en el equipo directivo de la Unidad de Regulación Financiera. Estos factores crean un entorno en el que la moneda local se desplaza entre señales de disciplina fiscal parcial y tensiones institucionales.
Mientras tanto, el panorama internacional sigue mostrando señales mixtas. En EE. UU., la Reserva Federal ha intensificado el proceso de relajación monetaria al implementar un recorte adicional de 25 puntos básicos en su tasa de referencia y anunciar compras por USD40.000 millones en bonos del Tesoro a corto plazo. Esta decisión provocó movimientos sectoriales en la renta variable, especialmente hacia activos que son sensibles a tasas más bajas. Aunque esta medida tiende a debilitar al dólar en el corto plazo, la tendencia dependerá de cómo evolucione la economía durante el primer trimestre de 2026.
Por otro lado, la debilidad en el Reino Unido se ha evidenciado en la contracción de 0,1% en el PIB de octubre y en el importante deterioro del balance comercial, alcanzando su nivel más bajo desde febrero. La disminución en servicios y construcción refuerza la expectativa de que el Banco de Inglaterra recorte tasas el próximo año, con una probabilidad que el mercado sitúa alrededor del 90%.
En Asia, China concluyó su conferencia anual de política económica con la promesa de un mayor estímulo fiscal y monetario para 2026, aunque los datos de crédito revelan un interés limitado por parte de los hogares. Las ventas de vehículos de nueva energía están avanzando, pero no logran compensar la debilidad en el consumo. Japón, en cambio, sorprendió con un aumento sólido en la producción industrial y con una creciente expectativa de que el Banco de Japón considere normalizar sus tasas.
En América Latina, Brasil ha reportado un deterioro en la confianza industrial, mientras que México se enfoca en la revisión del T-MEC y en mantener la coherencia de sus cadenas productivas. Para Colombia, las repercusiones de estos movimientos dependerán de cómo evolucione el euro frente al dólar y de la capacidad del peso para sostenerse en un contexto marcado por la incertidumbre fiscal e institucional.







