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“El 8 de agosto, el próximo gobierno deberá tener con qué cubrir la crisis de salud y de seguridad, incluso antes del déficit fiscal nacional”, asegura el prestigioso tributarista Santiago Pardo.
Doctor Pardo, estamos en un callejón sin salida: los impuestos están altísimos y, sin embargo, no hay el recaudo esperado. Como si lo anterior fuera poco, los que tienen con qué se están yendo del país. ¿Cómo empezaría a ordenar fiscalmente a Colombia?
María Isabel, el país requiere una reforma tributaria, pero para el crecimiento, una reforma tributaria que baje los impuestos. Colombia no puede seguir compitiendo cuando la tasa de tributación efectiva de los negocios formales es cercana al 70-80 por ciento. El presidente que llegue, si quiere realmente resolver el tema del déficit, tendrá que bajar los impuestos para que haya más crecimiento económico, y poner unas reglas de juego muy claras, muy fáciles y muy ágiles, para que se pueda hacer negocios en Colombia y generar un crecimiento que aumente el recaudo.
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Pero aquí no están pensando en eso, doctor Pardo. El Gobierno cree que con el salario mínimo vital va a haber crecimiento…
Sí, piensa eso. Pero en cuanto a los candidatos, me ha sorprendido: el tema del crecimiento es como si no existiera. Resulta que por cada punto que el PIB crezca, el país recauda casi 5 billones de pesos, es decir que, si uno necesita 20 billones de pesos, que son los 16 billones de la pelea de la Emergencia Económica, tiene que poner a crecer al país tres o cuatro puntos por encima de lo que crece hoy. Pero no es posible crecer si la tasa de tributación de Colombia es la más alta del mundo y existen todas las trabas para hacer negocios, porque las empresas encuentran que es mejor producir por fuera de Colombia o importarlos.
¿Entonces la única manera de resolver el déficit fiscal es bajando los impuestos, en lugar de aumentarlos?
Por curioso que suene.
Pero el próximo presidente de Colombia va a asumir las riendas de un país quebrado. ¿Cuál tendrá que ser su primera misión?
Resolver ese tema no será misión de un solo presidente, sino de dos o tres. Pero, en mi opinión, la prioridad del país no es el déficit fiscal, sino la salud y la seguridad. La gente no se puede seguir muriendo, a la espera de que le agenden la operación, o a que le den los medicamentos. Para ese tema se requieren 30 billones de pesos listos en el 2026 para conjurar el déficit y las pérdidas que tiene el sistema, y no están presupuestados. Entonces, el presidente que llegue tiene, el 8 de agosto, que entregarle al sistema 30 billones de pesos.
¿Y la seguridad cuánto vale?
Por lo menos 10 billones de pesos. Entonces, el déficit va a crecer en 40 billones. Y tendremos que manejar probablemente una tasa de inflación más alta, resultado final de lo que suceda con el déficit. El país no puede llegar a una situación de control per se del déficit a costa de que los enfermos se mueran y de que la inseguridad devore a todos los colombianos.
Se deben lograr dos cosas: el control de la evasión y del contrabando, donde hay 120 billones de pesos que no se recaudan. Es decir, hoy tendríamos cero déficit si hubiera cero evasión y cero contrabando
Santiago pardoTributarista
Mientras no nos sinceremos y aceptemos que eso es cierto, ¿qué vamos a hacer?
En cifras, Colombia va a cerrar el 2025 con un déficit que más o menos fluctúa entre 80 y 90 billones de pesos, eso es la diferencia entre ingresos y gastos. Nosotros tenemos necesidades claras en el sector salud de 30 billones, que no se resuelven con una comisión de expertos para que estudien el sistema: no. Se resuelve con que el 8 de agosto, los 30 billones se estén tramitando para que a la gente le den los medicamentos y le puedan hacer sus cirugías, y para que el déficit de los hospitales se subsane. El déficit en el sector salud hay que cubrirlo, es prioritario. Y en el sector de la seguridad también hay un déficit cercano a los 10 o 15 billones de pesos. Esos recursos hay que colocarlos. ¿Y eso implica más déficit? Sí, implica más déficit.
¿Y con más déficit es posible bajar los impuestos?
Sí es posible bajarlos, pero para generar crecimiento económico.
¿Pero cómo sigue usted subiendo el déficit y endeudando al país a futuro, como ha hecho este?
Se deben lograr dos cosas: el control de la evasión y del contrabando, donde hay 120 billones de pesos que no se recaudan. Es decir, hoy tendríamos cero déficit si hubiera cero evasión y cero contrabando; más aún, tendríamos un superávit grandísimo. Entonces, en evasión y contrabando el país tiene que hacer una inversión y un trabajo muy profundo, que no ha hecho; ningún ministro de Hacienda ha entendido que su función, la primera que tiene, es la de poder recaudar lo que se pierde en evasión y en contrabando. Se requiere un trabajo muy grande en ese frente. Y segundo, sobre el crecimiento económico, cada punto del PIB nos da 5 billones de pesos en recaudos. Lo que significa que el enfoque tiene que ser muy distinto. Hay que controlar y hay que crecer, y eso no se logra sino bajando los impuestos a niveles que sean competitivos con el estándar internacional.
Entonces, así sobreviviera la emergencia económica, que se está cayendo a pedacitos, no nos sirve ni para salir del “bollo”…
De acuerdo. Esa emergencia económica es una invitación a salir del país. Mire usted, en materia de impuesto al patrimonio solo hay tres países en el mundo que lo tienen y uno de esos es Colombia. Pero ninguno con tasas equivalentes al 5 por ciento, y eso es lo que intentan imponer en Colombia.
Bloomberg habló del impuesto más alto del mundo…
Por eso ningún colombiano que tenga que pagar un 5 por ciento se va a quedar en el país, porque veinte años después, habrá perdido el 75 por ciento de su patrimonio. Entonces, si querían que se fueran de Colombia las personas de más altos patrimonios, es la mejor invitación. El 5 por ciento es realmente confiscatorio, además de que está muy mal diseñado. Cuando usted ya mira en detalle a quienes afecta, encuentra que a las personas de 3.000, 4.000 millones de pesos les genera un incremento del 800 por ciento, que es inmanejable.
Adicionalmente, esa emergencia establece una tasa de impuesto de renta del sector financiero del 50 por ciento, que con el impuesto al dividendo genera una tasa total del 60 por ciento. Es como si el sector financiero fuera un enemigo del país. No hay un solo país del mundo que tenga una tasa para el sector financiero de esa magnitud. Y es porque al Gobierno le parece que el sector financiero es malo, un enemigo del sistema…
Y que gana mucho…
Sí. Y resulta que cuando usted mira los patrimonios invertidos en el sistema financiero, que se requieren, que son altísimos, la tasa de rentabilidad es común, promedio, cercana a todos los sectores de la economía. Entonces, la emergencia simplemente se está concentrando en las personas de más altos patrimonios y en el sector financiero, para generar el principal efecto de recaudo. Pero luego, para completar el tema, coge consumos masivos de bajos ingresos, como son los de licores, de motos, y les genera una elevación de tributos muy grande. En licores ya generó un debate muy fuerte y una oposición de todas las gobernaciones, porque a esos, que son sus principales recaudos, pues sí les sube el 20 por ciento sobre el precio; como los gobernadores suponen, se va a perder el recaudo que actualmente reciben de esos productos. La emergencia es un desastre, siquiera la Corte Constitucional tiene suspendidos sus efectos. Y los candidatos también…
Ningún país del mundo tiene cuatro por mil, ninguno, ninguno. Lo único que hace es encarecer las transacciones de las empresas y de los ciudadanos.
Santiago PardoTributarista
¿Y por qué son desastre los candidatos en el tema?
Porque no han podido entender que la solución es crecimiento económico y que ello requiere mirar qué funciona en otros países del mundo. No necesitamos traer un genio, hacer una comisión. Miremos por qué funciona el sistema tributario en Estados Unidos, o en algunos países europeos y copiemos lo que funciona. Es todo lo que se requiere, y eso implica bajar tarifas y eliminar una cantidad de impuestos, para facilitar la actividad económica.
A veces parecería como si, por el contrario, aquí quisieran ponerle más zancadillas cada día a la actividad económica…
¿Es que, cómo podemos tener un cuatro por mil? Ningún país del mundo tiene cuatro por mil, ninguno, ninguno. Lo único que hace es encarecer las transacciones de las empresas y de los ciudadanos. Un país con ICA… Ningún país tiene un impuesto de ICA como el que tiene Colombia. Si uno elimina esos tributos y el impuesto al patrimonio, que son totalmente antitécnicos y que encarecen mucho la actividad económica, baja el impuesto de renta y puede tener un ambiente de negocios que sea mucho más favorable para el crecimiento económico.
Evasión y contrabando. ¿Hace cuánto se está anunciando que eso debe tener un control?
Es que la mitad del país no paga impuestos; son 120 billones de pesos mal contados que están en la economía sin recaudarse. Se sabe por dónde entra el contrabando. Se sabe qué tipo de actividades son las que tienen evasión. ¿Por qué esa no es la prioridad de un presidente y de un ministro? ¿Por qué a esos enemigos de los ciudadanos, que son el contrabando y la evasión, no los atacan los candidatos, ni tampoco los ministros de Hacienda, como la prioridad 1-A? Entonces, antes de subirle el impuesto a usted, lo que tienen que hacer es cobrárselo a las personas que no lo pagan.
Tampoco he oído hasta ahora en el debate presidencial nada contundente sobre el problema de la salud.
Es un tema inminente, no da espera; ojalá no se quiebre el totalmente antes del 7 de agosto y alcance a llegar un gobierno que subsane el déficit acumulado del sistema antes de que explote.
Ya explotó, pero como que los muertos aún no los contamos…
Pero todavía de pronto se pueden revivir algunos de esos muertos, por ejemplo las EPS y las IPS, ojalá sea así. Me ha sorprendido que ninguno de los candidatos plantee el suministro de los recursos necesarios en agosto del 2026, porque la crisis es de esa magnitud. Un señor que no ha podido pagar salarios en un hospital, porque hace seis meses que no le dan recursos, pues no puede esperar un año más para resolver el tema, necesita hacerlo hoy, mañana, o máximo en agosto. Y lo que he visto en algunos de los candidatos son promesas de que va a haber una comisión de expertos de alto nivel, mejor dicho, nada, eso y nada es idéntico.
Hablando de eso, ¿no hay algún candidato que a usted lo haya convencido de que tiene los problemas del país en la cabeza? ¿Le gusta alguno de los que hay?
Para mí habría sido ideal, porque la tiene muy clara, es Germán Vargas, pero no ha anunciado su candidatura. Entre todos los otros que están escogería a Peñalosa, porque tiene una virtud de ejecución y entiende los temas del crecimiento mejor que los demás.
Volviendo a nuestro tema principal. La Corte ha suspendido parcialmente los efectos de la emergencia económica. Pero si volviera a reactivarla, como sostiene Petro, ¿nos salva?
Pues si la hunde no le pasa nada al país de crisis, porque lo que se está discutiendo aquí son 16 billones de pesos, que es la ley de financiamiento. Vea lo absurdo: esos 16 billones son los que han generado todo este debate. Que los aprueben o no los aprueben, ni quita ni pone en el déficit. Pero el efecto de un presupuesto por encima de la inflación, que el Gobierno se había comprometido a no hacerlo, vale 10 billones de pesos; el incremento del salario mínimo, por encima del valor de inflación, da 8 billones de pesos, ahí no más usted tiene más de 17 billones, y la contratación de 190.000 órdenes de servicios, que es lo que se ha hecho para la politiquería hasta el momento de hacer esta entrevista, vale otros 8 billones. Usted tiene 25 billones de pesos que el Gobierno se ha gastado, cuando se los había podido ahorrar. Entonces, es muy curioso que el Gobierno diga que 16 billones son una crisis infinita, que va a acabar con el país; pero no cuando se trata de hacer contratación de órdenes de servicios o incremento al salario mínimo y cuando hay que hacer crecer el presupuesto por encima de la inflación en 9 billones de pesos. Para rematar, al tiempo que están discutiendo los 16 billones y se rasgan las vestiduras, salen a comprar aviones que cuestan 16 billones. Entonces, ¿cómo entiende usted un país que dice estar en una crisis fiscal espantosa cuando al mismo tiempo que el Gobierno decreta una emergencia, sale a comprar unos aviones por el mismo valor de la emergencia? Increíble.
¿En un ejemplo familiar cotidiano cómo sería?
El del señor que llega a la casa y dice, aquí no hay plata para hacer mercado, para pagar los colegios, para el médico, pero yo voy a salir a comprarme un Mercedes- Benz… ¿Sí?
¿Eso es lo que está pasando aquí?
Sí. El Presidente resolvió que no hay plata para nada, tiene a la salud al borde de la quiebra total, pero sale a comprarse, por 16 billones de pesos, unos aviones de combate que Colombia no necesita.
Y como usted dice, van a acabar de espantar a la gente que produce empresa…
Se han ido. En personas, más de 1’000.000, los cálculos dicen que son como millón y medio.
¿Todos los ricos?
No. Es gente buscando futuro. Muchos colombianos preparados, que resolvieron abandonar Colombia. Entonces, aquí los preparamos, los educamos, y los exportamos… Todo porque les ponemos las condiciones más complejas para que se puedan desarrollar. Y en empresas, tenemos una cantidad enorme que se ha ido; aquí no vamos a quedar, por ejemplo, con producción automotriz, va a desaparecer su producción. En casi todos los sectores usted encuentra que la gente ha preferido irse a producir fuera, o prefieren importar. Entonces, si esto no lo enfrenta como le toca al presidente que llegue, va a ser muy complejo. En cambio, si tenemos tasas de crecimiento altas en la economía, y usted tiene empleo, y bienestar, soluciona el problema fiscal.
¿Conclusión?
Que el problema fiscal, muy grave, no es el que hay que entrar a atacar. Primero el del crecimiento. Y los problemas que afectan más a la gente de más bajos ingresos, que son seguridad y salud, que hay que resolver el 8 de agosto, no el 9 de agosto.
MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO
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