Colombia
Uribe cuestiona al Gobierno por el salario mínimo y afirma: “La remuneración no se impone por decreto”

Durante un evento virtual organizado por el Centro Democrático, varios líderes clave del partido analizaron el reciente aumento del salario mínimo implementado por el Gobierno nacional, presentando sus perspectivas sobre las implicaciones económicas y laborales de esta medida.
El encuentro tuvo lugar el 1 de enero de 2026 y contó con la presencia del expresidente Álvaro Uribe, la senadora y candidata Paloma Valencia, el exministro Andrés Felipe Arias, y los candidatos al Congreso Daniel Briceño y Julia Correa, según reportó Semana.
En su intervención inicial, Álvaro Uribe reiteró que el partido apoya mejores ingresos para los trabajadores, pero subrayó la necesidad de considerar el contexto económico en la discusión.
“Esta semana hemos dejado en claro que este partido apoya la remuneración, siempre y cuando se evalúe en un contexto que evite el despilfarro, la corrupción y la desmotivación de los empleadores, porque eso compromete la capacidad de garantizar el salario a los trabajadores”, afirmó el exmandatario.
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Uribe también abordó el tamaño y el funcionamiento del Estado, considerándolo un aparato con altos niveles de gasto. Destacó que su partido promueve lo que llama una economía de fraternidad, distanciándose de enfoques basados en la confrontación social y abogando por un equilibrio entre los ingresos laborales y la sostenibilidad de las empresas.
El conversatorio fue moderado por Daniel Briceño, concejal de Bogotá y cabeza de lista a la Cámara, junto con Julia Correa, candidata al Senado. Ambos facilitaron la discusión y dirigieron las intervenciones hacia el impacto del salario mínimo en diferentes sectores productivos y regiones del país.
Durante su intervención, Paloma Valencia manifestó que el debate no debe limitarse solo al porcentaje de aumento definido. “Este partido desea que los colombianos tengan buenos salarios. Sin embargo, eso no se puede establecer solo por decreto,” afirmó. La senadora añadió que, en su perspectiva, la discusión debería contemplar variables como la informalidad laboral y la situación económica en general. También mencionó que el análisis no debería centrarse únicamente en aquellos que reciben el salario mínimo, sino incluir a un espectro más amplio de la población trabajadora.
Valencia señaló que, según sus cifras, el 57 % de los trabajadores se encuentra por debajo del salario mínimo y en condiciones de informalidad, lo que, según ella, requiere medidas adicionales para fomentar el empleo formal. En su intervención, también planteó temas como seguridad, costos de servicios y desempeño fiscal, ligándolos al contexto en el que se hizo el aumento salarial.
El exministro Andrés Felipe Arias centró su intervención en los aspectos técnicos del salario mínimo y su vínculo con la productividad. Arias, que ha vuelto a tomar protagonismo en el debate público a través de las redes sociales, destacó que el salario no puede analizarse de forma aislada de otras variables macroeconómicas. “El salario es el resultado de la productividad marginal del trabajador. No sirve de nada establecer un salario elevado si esa persona no genera ese valor en productividad,” explicó durante el encuentro.
Arias mencionó que, según los datos que presentó, la productividad ha estado a la baja, generando tensiones al implementar aumentos salariales importantes. También abordó el comportamiento del tipo de cambio y los costos que enfrentan las empresas, elementos que, según él, afectan la capacidad de mantener empleos formales.
El exministro advirtió que aumentos significativos en el salario mínimo podrían ocasionar ajustes en el mercado laboral. Mencionó que algunas empresas podrían reducir jornadas, renegociar condiciones o incluso cerrar sus puertas. “Muchas empresas no podrán soportar esto,” afirmó, describiendo escenarios de presión financiera en diferentes sectores.
Durante su discurso, Arias proporcionó ejemplos de sectores económicos que, según alertas de gremios, podrían verse impactados, incluyendo la industria florícola y áreas agrícolas, especialmente en regiones apartadas donde los costos laborales son una parte significativa de la estructura productiva.
A lo largo del conversatorio, los participantes coincidieron en que el salario mínimo debe ser analizado en un marco más amplio que contemple el empleo, la productividad, la informalidad y la sostenibilidad empresarial.







