Economia
¿Regreso o permanencia? El futuro incierto de los migrantes venezolanos que viven en Colombia

Tras la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, por parte de fuerzas estadounidenses, una de las preguntas que empieza a sonar con mayor fuerza es qué ocurrirá con los migrantes venezolanos que hoy viven y trabajan en el país.
De acuerdo con cifras de la Bitácora Migratoria del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, la migración venezolana continúa siendo uno de los fenómenos de movilidad humana más relevantes a escala global. Con corte a mayo de 2025, se estima que 7,8 millones de venezolanos habían salido de su país, de los cuales el 35,6% reside en Colombia, que se mantiene como el principal país de acogida.
En el territorio colombiano, la población migrante venezolana asciende a 2,8 millones de personas, según cifras con corte a marzo de 2025, lo que confirma la magnitud del reto social, económico e institucional que enfrenta el país ante cualquier cambio en el escenario político y migratorio regional.
Para Juan Carlos Guataquí, consultor en políticas laborales, es prematuro afirmar que la población venezolana en Colombia vaya a regresar masivamente a su país tras los recientes acontecimientos políticos. “Más que hablar de retornos”, precisa, es necesario empezar a hablar de “un periodo prolongado de incertidumbre” que condicionará tanto las decisiones de los migrantes como la dinámica de los mercados laborales en la región.
Guataquí recuerda que la migración venezolana no fue un fenómeno coyuntural, sino el resultado de un colapso estructural del sistema de bienestar del país.
“Durante años, los altos precios internacionales del petróleo permitieron a Venezuela sostener un modelo generoso de provisión de servicios públicos, subsidios, educación y transferencias sociales. Sin embargo, la caída del precio del crudo y el deterioro de la industria petrolera, especialmente de PDVSA, hicieron inviable ese sistema y marcaron el inicio de la migración masiva. Por ello, cualquier retorno dependerá menos de cambios políticos inmediatos y más de la capacidad real de reconstruir ese sistema de bienestar, un proceso que tomará años”, explica.
Desde la perspectiva laboral, Guataquí subraya que Colombia solo pudo absorber a millones de migrantes venezolanos gracias a su alto nivel de informalidad.
“Cerca del 80% de esta población se emplea en el sector informal, lo que permitió ofrecer alternativas de ingreso, aunque precarias. Sin ese rasgo estructural del mercado laboral colombiano, la integración habría sido mucho más limitada”.
Pero esta realidad marcada por la incertidumbre se le suma otro factor y es lo demográfico. Según explica Guataquí, la población venezolana migrante es más joven que la de los países receptores y, en muchos casos, sus hijos ya se han integrado social y culturalmente en Colombia y otros países de la región.
“Ese arraigo, especialmente entre niños y adolescentes, reduce la probabilidad de un retorno rápido, incluso si las condiciones en Venezuela mejoraran parcialmente”.

La realidad de los salarios en Colombia
Venezolanos Foto:Fuente: IStock
En el corto plazo, la nueva realidad económica de Colombia podría alterar las reglas de juego para una parte importante de la población venezolana. Guataquí advierte que el actual panorama laboral tiende a deteriorarse tanto para migrantes como para trabajadores colombianos.
El incremento del salario mínimo, precisa, implica un aumento significativo de los costos laborales en un tejido empresarial compuesto mayoritariamente por micronegocios.
“Este escenario podría traducirse en un mayor nivel de informalidad y en despidos, especialmente en sectores con baja productividad. En un contexto en el que cerca del 30% de los asalariados ya percibía ingresos por debajo del salario mínimo, la presión sobre el empleo formal amenaza con intensificarse aún más”, dice.
Finalmente, el consultor señala que las políticas migratorias más restrictivas en varios países de la región y la falta de una postura clara del Gobierno colombiano frente a la migración venezolana refuerzan el escenario de incertidumbre.
“No hay señales claras ni de atracción ni de expulsión definitivas. Todo dependerá de cómo evolucionen simultáneamente la economía venezolana, el mercado laboral colombiano y las decisiones políticas en la región”, concluye.

Radiografía de migrantes venezolanos
En el territorio colombiano, el número de migrantes venezolanos asciende a 2,8 millones de personas, con corte a marzo de 2025. La mayoría ha avanzado en los procesos de regularización impulsados por el Estado: el 70,4 % cuenta con el Permiso por Protección Temporal (PPT) y el 76,8 % ha iniciado el trámite y recibido este documento. En total, se han aprobado 2,1 millones de PPT, de los cuales más de dos millones ya han sido impresos.
Los registros oficiales indican además que 2,5 millones de migrantes completaron el prerregistro en el Registro Único de Migrantes Venezolanos (RUMV), mientras que 2,4 millones realizaron la encuesta de caracterización y 2,3 millones finalizaron el registro biométrico. De quienes completaron esta última etapa, el 92,6 % obtuvo la aprobación del PPT, consolidando su estatus migratorio en el país.
El impacto de la migración también se evidencia en sectores clave como educación y salud. Actualmente, más de 609.000 estudiantes venezolanos están matriculados en el sistema educativo colombiano en los niveles de básica y media, y cerca de 797.000 niños, niñas y adolescentes menores de 18 años se encuentran registrados en el RUMV. En materia de acceso a servicios, 1,57 millones de venezolanos están afiliados al Sistema General de Seguridad Social en Salud.
Desde el punto de vista territorial, la población migrante se concentra principalmente en ciudades fronterizas y grandes centros urbanos. Cúcuta lidera la recepción de migrantes con el 26,7 %, seguida por Barranquilla (10,1 %), Medellín (8,7 %), Bogotá (7,2 %) y Cali (5,5 %).
JOHANA LORDUY
Periodista de PORTAFOLIO







