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Colombia

Desfile Magno del Carnaval de Negros y Blancos en Pasto 2026: así se vivió la fiesta llena de color y tradición

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Desfile Magno del Carnaval de Negros y Blancos en Pasto 2026: así se vivió la fiesta llena de color y tradición
Carrozas de gran tamaño avanzaron por las calles de Pasto, destacando el talento y la dedicación de los artesanos locales. – crédito @carnavalnegrosyblancos/Instagram

El Carnaval de Negros y Blancos de Pasto culminó con el Desfile Magno, una festividad que reunió a más de 400 mil personas y puso de relieve la habilidad de los artesanos en la creación de carrozas monumentales, reafirmando la relevancia de un evento que entrelaza identidad, memoria y creatividad.

Desde el 2 de enero, Pasto se transformó en el centro de una de las celebraciones más icónicas del sur colombiano. Durante seis días, la ciudad fue el escenario de actividades culturales, juegos y ritos ancestrales que prepararon el ambiente para el Día de Blancos y el Desfile Magno. La festividad refleja una identidad triétnica, que reúne elementos indígenas, africanos e hispanos, convirtiéndose en un espacio de conexión y participación colectiva.

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La agenda oficial incluía desde el juego de negros hasta el juego de blancos, así como los impactantes desfiles de comparsas y carrozas. El 6 de enero, la ciudad vivió uno de sus momentos más emblemáticos, realizando un recorrido de más de 7 kilómetros durante el Desfile Magno, donde participaron 26 carrozas, 30 murgas, 30 comparsas y 30 disfraces individuales.

El 6 de enero, el recorrido comenzó en la Institución Educativa INEM, sobre la Avenida Mijitayo. A lo largo de 7 kilómetros, las calles se convirtieron en una galería efímera de arte y tradición. Carrozas de hasta 7 metros de altura, disfraces individuales, comparsas y murgas desfilaron ante una multitud que reconoció el ingenio, la habilidad y la perseverancia de los artesanos.

La jornada estuvo marcada por la presencia de dragones, personajes históricos, animales y seres fantásticos. El frío y la lluvia de la mañana no frenaron la masiva participación de quienes se reunieron para celebrar. El desfile también conmemoró los 100 años del Corso de Flores, uno de los hitos históricos del carnaval en la ciudad.

Comparsas llenaron de color y
Comparsas llenaron de color y alegría el recorrido, integrando danzas y vestuarios inspirados en la diversidad cultural. – crédito @carnavalnegrosyblancos/Instagram

En los talleres y bodegas de la ciudad, los artesanos se dedicaron durante meses a dar vida a las carrozas que participaron en los eventos centrales. El 5 de enero, mientras la ciudad se preparaba para el cierre de la fiesta, figuras como Jairo Díaz, de Túquerres, ajustaban detalles en obras como “Nariño en alas de vida”. “He estado participando aquí en la ciudad de Pasto desde 2016. Comencé haciendo disfraces individuales, luego comparsas, y después carrozas pequeñas. Hoy, poder presentar una carroza de este nivel es algo muy especial”, compartió Díaz según El País.

El proceso creativo requiere esfuerzo tanto físico como mental. “Esto implica mucho trabajo, pero al final uno puede ver el resultado y se llena de alegría. Llegar a este nivel es indescriptible, es una gran mezcla de emociones”, manifestó el artesano al medio.

Decenas de creadores compartieron esta experiencia, demostrando que el carnaval se vive en cada rincón donde el arte popular toma forma.

En la edición de 2026, la carroza “Indomable, Mujer Guerrera”, del maestro artesano Óscar Fernando Ruíz, logró el primer lugar con un puntaje de 97,5. La obra envió un mensaje de resistencia y dignidad femenina, obteniendo reconocimiento tanto del público como del jurado. La propuesta ganó por su excelencia en criterios como escultura, color, puesta en escena, animación, composición temática, movimiento y vestuario.

Otras obras notables incluyeron la carroza presentada por Amanda Huertas, que integró un proceso colectivo con víctimas del conflicto armado, y “Herencia Mágica” de Diego Caicedo, un homenaje a los ancestros y a la herencia intergeneracional de la artesanía. “El carnaval es una gran vitrina para mostrar al mundo lo que es Pasto”, afirmó Luis Alberto Erazo, un artista con más de cinco décadas de experiencia.

La carroza “Indomable, Mujer Guerrera”
La carroza “Indomable, Mujer Guerrera” transmitió un mensaje de resistencia y dignidad, recibiendo el reconocimiento del público y el jurado. – crédito @carnavalnegrosyblancos/Instagram

El juego de blancos se originó en 1912, cuando el sastre Ángel María López, junto a amigos, inició la tradición de aplicar polvos perfumados en el rostro de sus compañeros como símbolo de alegría y fraternidad. Don Ángel utilizó “la motita de polvera, la hundió en la fragancia de los polvos y, sobre la renegrida cara de su amigo, aplicó un toque travieso, diciendo: ¡Que viva el negrito y que viva el blanquito!“, narraron desde Corpocarnaval.

Este gesto espontáneo evolucionó hacia un ritual fundamental, donde la comunidad participa con harina, talco y espuma, incluyendo a familiares, amigos y visitantes en la celebración. Durante estos días de enero, las calles de Pasto se llenan de personas, muchas con gafas protectoras, listas para regresar a casa con ropa manchada de blanco tras una jornada de diversión y tradición.

El Desfile Magno tiene sus raíces en los años 20. A finales de 1925, estudiantes de una federación educativa organizaron el Primer Reinado Estudiantil de Pasto, que incluyó las primeras carrozas, como “La esfinge” y “La Góndola”. En 1927 se documentó el primer carnaval con desfiles de autos alegóricos y comparsas, estableciendo la lluvia y el combate de flores como parte del festejo.

En 1929, un grupo de ciudadanos buscó organizar las celebraciones bajo el concepto de “Carnavales”, reafirmando el desfile del 6 de enero como el eje central del evento. En las décadas siguientes, el evento ganó esplendor con la introducción de carrozas con figuras en movimiento, un legado atribuido al Maestro Alfonso Zambrano y al Maestro Rogelio Argote.

Durante el Día de Negros, celebrado el 5 de enero, la tradición de la ‘pintica’ sigue vigente. Pintarse el rostro y compartir este gesto simboliza igualdad y participación comunitaria. Esta práctica es un elemento fundamental, que reafirma los principios de integración y reconocimiento entre los habitantes de Pasto.

“En este día de fiesta, la alegría es portadora de calidez humana, invitando a los espectadores a unirse al juego y a la catarsis colectiva”, informaron desde Corpocarnaval.

El Carnaval de Negros y Blancos se establece como un motor de cohesión social, superando barreras generacionales y sociales a través del arte y la convivencia. A lo largo de la programación, los valores de respeto, inclusión y celebración de la diversidad se entrelazan en cada manifestación artística.

El juego de blancos se
El juego de blancos se vivió con entusiasmo, transformando el ambiente en una experiencia colectiva de alegría y tradición. – crédito @carnavalnegrosyblancos/Instagram

La Alcaldía de Pasto intensificó la seguridad durante los días con mayor afluencia, coordinando acciones para disminuir riesgos y asegurar el bienestar de los asistentes. La jornada culminó en la Plaza de Nariño y la Plaza del Carnaval, donde diez agrupaciones y artistas invitados ofrecieron música y danza, cerrando la fiesta en un ambiente comunitario.

La edición 2026 del Carnaval de Negros y Blancos reafirmó la importancia del arte popular y la memoria colectiva, con una programación que abarcó rituales, desfiles de carrozas, comparsas y actividades culturales. El evento, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, sigue siendo una obra colectiva que une a residentes y visitantes bajo el mismo compromiso con la identidad y la creatividad.

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