Economia
En vías ‘dirán que le han puesto muchos recursos a este tema, ¿pero dónde está la ejecución?’

En un momento en el que el país discute cómo garantizar la seguridad alimentaria y reactivar la economía rural, la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) llega al Congreso Nacional Agropecuario, realizado entre el 26 y el 27 de noviembre en Bogotá, con una propuesta ambiciosa: 43 caminos para transformar el campo. Se trata de una hoja de ruta diseñada para orientar las decisiones del próximo Gobierno y del Congreso 2026–2030, con énfasis en infraestructura vial, seguridad jurídica, acceso al financiamiento, desarrollo productivo, formalización y mejores condiciones para la inversión rural.
En entrevista con EL TIEMPO, Bedoya profundizó en los puntos más sensibles de la agenda de la SAC, explicó qué caminos considera prioritarios y señaló los riesgos y oportunidades que enfrenta el agro colombiano de cara al próximo ciclo de Gobierno.
De acuerdo con el plan de “43 caminos para transformar el campo”. ¿Cuál de esos caminos considera el más urgente de implementar hoy y por qué?
Decir cuál de los 43 caminos, que valga la pena decirlo, son solo una muestra de muchas más necesidades que tiene el campo. Decir cuál es el más urgente es difícil, pero cuando construimos estas propuestas con los 21 sectores de la producción agropecuaria que hacen parte de la SAC, sin duda alguna la seguridad física es la que más preocupa a nuestros cientos de miles de productores que están en todo el territorio rural de Colombia y que venden sus productos en los centros urbanos. Bloqueos en las carreteras, extorsión, terrorismo, bandas criminales son palabras que desafortunadamente siempre se escuchan en nuestra junta directiva.
LEA TAMBIÉN
“La seguridad física es la que más preocupa a nuestros cientos de miles de productores”. Foto:Particular
¿Cómo piensa que esos caminos podrían traducirse en medidas concretas en el corto y mediano plazo?
Pues ya dependerá de la voluntad política de quienes lleguen al Congreso y a la Presidencia de la República, pues los caminos son propuestas concretas, artículos para llevar al plan de desarrollo o a otras leyes, claro, sujetas a la discusión y evaluación de todos.
Usted ha dicho que “sin vías terciarias no hay competitividad en el agro”. ¿Qué tan grande es el atraso actual en infraestructura rural y qué sectores y/o productores están más afectados?
Se lo pongo en estos términos: para más de 42 millones de hectáreas que es la frontera agropecuaria nacional, que es como la cancha de juego para producir comida en Colombia, solo hay cerca de 142.000 kilómetros de vías terciarias de los cuales solo el 20 por ciento está en buen estado. Eso afecta a todo el sector agropecuario y a los más de 12 millones de habitantes que tiene la ruralidad del país. Es un contrasentido que todo el mundo habla del agro, pero la falta de conectividad vial en nuestro sector sigue siendo una constante. Dirán que le han puesto muchos recursos a este tema, ¿pero dónde está la ejecución?
¿Cuáles deberían ser esos focos principales de inversión necesarios para el desarrollo del agro?
Los focos de inversión indiscutiblemente están relacionados con el fortalecimiento de las capacidades de nuestras Fuerzas Armadas y la dotación de bienes públicos rurales: es decir, infraestructura como las vías terciarias, conectividad digital, distritos de riego y algo que es fundamental; la inversión para fomentar el emprendimiento de las mujeres rurales.
LEA TAMBIÉN

Focos de inversión están relacionados con dotación de bienes públicos rurales, como vías terciarias. Foto:Gobernación del Atlántico
Mencionó la necesidad de “seguridad física y jurídica para los productores. ¿Cómo ve el panorama de seguridad?
El panorama en seguridad es francamente desalentador. Entre enero de 2023 y lo corrido de este año se han presentado más de 2.160 bloqueos a las vías de nuestro país, vulnerando un derecho fundamental de los colombianos como lo es el derecho humano a la alimentación; convirtiéndose los bloqueos en una herramienta de chantaje que ya se está volviendo paisaje.
Los bloqueos a las vías son un atentado contra la seguridad alimentaria de los colombianos y el Estado “no puede hacerse el loco” con este tema. En materia de extorsión, ya llegamos al punto que a productores de café, a modo de ejemplo, los extorsionan con lista en mano de cuanto café producen por hectárea. ¡Hágame el favor hasta dónde hemos llegado! Y en seguridad jurídica una de las mayores contradicciones del gobierno es que dice defender el acuerdo de paz, quiere crear la jurisdicción agraria pero curiosamente en el artículo 09 del proyecto de ley que se discute en la plenaria de la cámara pretende quitarle garantías judiciales a los ciudadanos; es decir, quitarle competencias a los jueces yendo en contravía del mismo proceso de paz que dice defender.
¿Qué tan preparado considera que está el agro colombiano para garantizar la seguridad alimentaria interna?
Hoy la garantizamos. El sector agropecuario y sus productores han demostrado que en nuestro país el problema no es de oferta de comida. El problema es la falta de ingresos en millones de colombianos que son los consumidores de nuestros productos. Mire, el mercado laboral colombiano es de 22,3 millones de compatriotas y de esos, 13 millones están en la informalidad laboral. Además, hay 10 millones de colombianos que ganan menos de un salario mínimo. El problema está ahí, y el gobierno dejó pasar la oportunidad de sacar una reforma laboral que contribuyera a incentivar la generación de empleo formal y combatir ese gran problema que tiene Colombia, que es la informalidad laboral.
¡Combatir la informalidad es combatir el hambre! La oferta de comida la hemos garantizado. ¡Acuérdense de la pandemia!
LEA TAMBIÉN

“El problema no es de oferta de comida. El problema es la falta de ingresos”. Foto:Finagro
¿Cómo garantizar que el crédito llegue a pequeños y medianos productores y no solo a grandes agroindustrias?
En materia de crédito se ha avanzado en los últimos gobiernos, pero claro siempre habrá cosas por hacer. Desde el gobierno del expresidente Duque se ajustaron decisiones para que el crédito de fomento llegue a los más pequeños, se incrementaron los recursos para subsidio a tasa de interés y en este gobierno, el de Gustavo Petro, afortunadamente ese tema lo continuaron y fortalecieron. Y ambos gobiernos han fortalecido el Banco Agrario que por su naturaleza atiende más a los pequeños productores. Sin embargo, hay que seguir avanzando en formalización de la propiedad rural, priorizando el subsidio a la tasa de interés para pequeños productores y garantizar que exista el crédito agropecuario de la mano del aseguramiento de cultivos y animales. Y claro, asistencia técnica para que esto sea vender para producir y no producir para vender.
¿Qué espera la SAC en materia de políticas para el agro de cara al nuevo gobierno?
Que analicen en detalle los 43 caminos para cumplirle al campo que hemos propuesto desde la SAC y los 21 sectores de la producción agropecuaria que hacen parte de nuestra organización. Además, claro, que ojalá ejecuten, cumplan, prioricen la solución a los problemas que tenemos y que las buenas decisiones vayan más allá del 07 de agosto del 2030.
¿Cuáles son los vacíos que podrían representar preocupaciones u oportunidades de cara al corto, mediano y largo plazo?
Si se atienden las preocupaciones que he mencionado en esta conversación, el campo colombiano tendrá muchísimas oportunidades para seguir contribuyendo a la lucha contra el hambre, la seguridad alimentaria, las exportaciones y la generación de empleo que tanto necesita Colombia. ¡Oportunidades todas!, pero hay que resolver los problemas que enfrenta nuestro sector.
LEA TAMBIÉN

“Seguir contribuyendo a la lucha contra el hambre y la seguridad alimentaria”. Foto:MAURICIO MORNEO
A mediano y largo plazo, ¿cómo imagina usted el agro colombiano?
Imagino un agro y un país que no tengan que estar pensando en cómo resolver los problemas de terrorismo, narcotráfico, bloqueos a las carreteras, extorsión, informalidad laboral, inequidad de género, falta de bienes públicos rurales y tantos otros retos que existen en estas zonas. Imagino un agro y un país donde lo básico que debe garantizar el Estado se cumple para que esa resiliencia y compromiso que tienen los cientos de miles de productores con la seguridad alimentaria nunca estén amenazados. ¡Sin comida, no hay vida!







